¿El tratamiento psicoanalítico disminuye la angustia?

Por Jorge Luis Chávez Valdés

 

La angustia es, quizás, el afecto más complejo y, al parecer, el signo de la condición humana. Es por esto que el psicoanálisis, desde su origen, se ha dedicado a su estudio y conceptualización.

 

El estado de angustia se caracteriza por su inespecificidad. Cuando se experimenta, solo se puede describir ambiguamente, aunque es posible decir con seguridad que es displacentero. Su base biológica es la activación del sistema nervioso simpático, el cual aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la sudoración.

 

¿Es la angustia un afecto siempre desagradable que se desearía suprimir de la vida? Freud (1916/2012a) planteaba que era la respuesta afectiva hacia un peligro externo. Cuando surge de este modo, su función es la de preservar la vida, anticipando las acciones adecuadas para conseguirlo. A este tipo de angustia la llamó angustia realista. Fuera de la psicología evolutiva, explicaba que la angustia no siempre aparecía como respuesta hacia un peligro objetivo. Por ejemplo, es frecuente observar que esta se experimenta por una situación inocua o como si viniera “de la nada”. Por ello, postuló que también aparece ante un peligro interno que se vive de manera inconsciente, y la denominó angustia neurótica.

 

¿Qué peligros inconscientes puede generar este último tipo de angustia? Un ejemplo es los deseos que provienen de la sexualidad infantil, los cuales están dirigidos hacia objetos incestuosos. El niño entiende, en un punto de su desarrollo, que hay deseos que, por más que anhele intensamente, conllevan un displacer mucho mayor que su placer, en caso de satisfacerse. La amenaza de lo que le sucederá es aquello que lo motiva a desistir en sus propósitos y llevar consigo la marca del peligro al que están asociados sus deseos.

 

Freud dedicó varios libros y conferencias a esclarecer el problema de la angustia. Este tema lo ocupó tanto que se pueden encontrar dos modelos que la explican y que revelan una evolución en su pensamiento. En el primero, él sostenía que la angustia era secundaria al proceso represivo. Un deseo chocante para el sistema consciente se reprimía, y aquella energía libidinal que no alcanzaba a someterse al proceso represivo se “mudaba” en angustia, a manera de energía cinética que se convierte en calor. A medida que su experiencia en la labor analítica creció, reformuló esta relación. Expresó entonces que, más bien, la represión era una medida que el yo implementaba para prevenir el desarrollo de una angustia excesiva. Es decir, la angustia ocasiona la represión. Esta nueva conceptualización la ubicaba ya no como un elemento colateral en la mente humana, sino como un factor central en la estructuración del psiquismo.

 

¿Qué hace el tratamiento psicoanalítico con la angustia? En términos freudianos clásicos, puede disminuirla al ligarla a las representaciones inconscientes, pero nunca la elimina, ya que, como señal, es invaluable para preservar la vida.

 

Como sucede con otros conceptos fundamentales en psicoanálisis, Freud sentó sus bases y, sobre ellas, otros psicoanalistas han desarrollado propuestas que enriquecen su estudio. Es así que la angustia ha sido conceptualizada de varias maneras. Para Melanie Klein, es una fuerza impulsora, cuya elaboración es esencial para el desarrollo mental. Ella distingue varios tipos, fuera de la división tradicional neurótica/realista. Wilfred Bion propone que tendría que entenderse como aquello que el pensamiento no ha abarcado y es impensable, por lo que impera la respuesta somática (protomental).

 

Al margen del vértice desde el que se le piense, la angustia se puede trabajar en el psicoanálisis, a medida que en las sesiones se exploran las fantasías y conflictos inconscientes del paciente. De esta manera, puede tener un panorama más amplio y una noción más clara del origen de su angustia, lo cual puede aliviarlo. Un tratamiento bien llevado puede brindarle conocimiento acerca de qué tanto su percepción de peligros externos tiene que ver, en realidad, con su propia vida mental y sus deseos.

 

Referencias

 

Freud, S. (2012a). Conferencia 25: La angustia. Obras completas (vol. 16). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1916-1917).

 

Freud, S. (2012b). Conferencia 32: Angustia y vida pulsional. Obras completas (vol. 22). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1932-1933).