Sobre el diagnóstico en la infancia

Por Alma Toledo

Los problemas de conducta en la infancia son complejos; por ello, es sustancial establecer un diagnóstico aproximado, lo cual no significa clasificar. Diagnosticar lo que pasa con un niño es considerar su singularidad, su historia, la trayectoria de su padecimiento y su ambiente. Beatriz Jannin (2022) sostiene que:

Diagnosticar es ver dificultades y posibilidades, ubicar cuáles son las conflictivas centrales para poder trabajarlas. Etiquetar es ubicar a un ser humano en una serie, en la que inevitablemente pierde su ser humano, contradictorio, movido por pasiones y prohibiciones. Etiquetar a un niño es más todavía: es pronosticar un futuro y por ende cerrárselo a alguien a quien le tenemos que brindar esperanzas y abrir nuevos caminos.

La Dra. Celia Delgado, por su parte, expone dos problemas centrales en torno a las dificultades actuales para establecer un buen diagnóstico. En primera instancia, se refiere a la cuestión de etiquetar lo pseudoclínico a partir de una lista de síntomas. El otro problema que destaca es el uso del tema del déficit que parece explicarlo todo –sea autismo, fallas de origen o problemas conductuales.

Esto nos advierte sobre la importancia de conocer y afinar las herramientas diagnósticas del psicoanálisis para abrir nuevas posibilidades en cada niño y desde su particularidad. Es una tarea que implica conocer diferentes propuestas teóricas, lo que permite una aproximación más precisa de lo que ocurre en cada caso.

Melanie Klein considera que los criterios para formular las indicaciones del análisis infantil se enfocan en descubrir el efecto de los conflictos no resueltos en el niño. Es decir, se concentran en valorar la carga patológica de la angustia, así como los efectos inhibitorios sobre el funcionamiento psíquico. Trabajar sus fantasías inconscientes, adentrarnos en su mundo interno será fundamental desde este punto de vista.

Anna Freud (1965) propuso un estudio meticuloso para investigar las alteraciones en el niño. Describió las llamadas líneas del desarrollo; estas dan luz sobre los límites de la normalidad en la niñez y brindan parámetros para comprender las disarmonías evolutivas.

Donald Winnicott (1979) es un autor que propone que la evaluación de lo normal y lo patológico debe incluir los contextos ambiental, paterno, fraternal, escolar, residencial, amistoso y religioso. Es necesario, además, valorar el grado de interiorización de dicha conducta y su poder patógeno en la organización psíquica actual del niño. Para este autor, en el desarrollo emocional de todo niño interviene una serie de procesos complicados. No completar tales procesos, predispone al trastorno mental o al colapso. Es decir, completar esos procesos forma la base de la salud mental.

Estos y otros interesantes autores contemporáneos serán revisados en el curso «Problemas de conducta en niños». Inicia el próximo 4 de mayo. ¡¡Los invitamos a inscribirse!!