La sexualidad infantil en la vida cotidiana

Artículo del Diplomado “Sexualidad, erotismo, vidas paralelas”

 

Por Andrea Méndez

 

El mundo es un gran teatro, y los hombres y mujeres son actores.

Todos hacen sus entradas y sus mutis y diversos papeles en su vida.

Shakespeare

 

Cuando Freud desarrolló el psicoanálisis planteó como pilares el inconsciente, la sexualidad infantil y la transferencia. En torno a la sexualidad infantil explicó que no nacemos siendo una tabula rasa, sino que, desde el principio, existen dentro de nosotros deseos inconscientes que nos motivan a diario. Por lo tanto, Freud abandona la idea de pureza y bondad total en el infante y explica que los distintos momentos del desarrollo progresivo van a estar plasmados por conflictos y emociones que nunca desaparecieron, sino que se mantuvieron velados, pero, con la fuerza suficiente, emergerán de manera distorsionada. Además, señaló que los niños generan una suerte de hipótesis, historias o guiones para explicarse la vida y lo que les sucede: ¿qué pasa cuando mamá se va? ¿De dónde vienen los bebés? ¿Qué hacen mis papás cuando están juntos y me mandan a mi cuarto?

Nos provoca ternura escuchar a una niña pequeña preguntar a su mamá “mami, ¿a dónde te vas a ir a vivir cuando nos casemos papá y yo?”, pero oír esto mismo de una adulta sería algo que nos causaría ruido. A pesar de eso, los deseos de la niña de ser la favorita de papá y de eliminar a los rivales seguirán habitando en su mente toda su vida, sólo que  se manifestarán de forma diferente, por ejemplo, mediante una fantasía en la que su maestro de preparatoria abandona a la esposa para estar con una mujer más joven, o sea, ella. El guion es el mismo: el padre del que está enamorada al fin deja a la esposa y ahora se fija en ella. Sin embargo, es importante que todo esto salga bajo un disfraz para no generar angustia.

Freud considera que estos guiones están siempre cargados de celos, rivalidad y exclusión, los cuales son componentes propios del complejo de Edipo y moran permanentemente en nuestros vínculos. Ahora bien, un pequeño que compara su cuerpo con el de sus hermanos, hermanas y padres, al ver quién es más grande, queda impactado por las funciones que él aún no puede alcanzar por su edad. El caso anterior no estaría tan alejado del adolescente que se cuestiona por qué su mamá se tarda tanto en terminar la tesis de doctorado, si él escribió el artículo para el periódico digital de su secundaria en una hora. En su mente, equipara el trabajo de una mamá capaz de ser creativa y generar una tesis, con las posibilidades que él tiene siendo mucho más pequeño.

A la idea de que los deseos infantiles se mantienen en el adulto, Klein agregó la noción de la mente como un “mundo interno”: un lugar habitado por personajes que se generan a partir de las experiencias tempranas con las personas más cercanas a nosotros y que se distorsionan a partir de las emociones que les depositamos. Asimismo, Klein relacionó la comprensión de la relación que existe entre dichas figuras interiores, es decir, los guiones a partir de los cuales se vinculan, para reconocer lo que el individuo experimenta y vive. Por lo tanto, dependiendo de cómo sean los personajes que habitan en la mente es la forma en la que el sujeto se explica lo que le pasa día a día.

Desde esta perspectiva, el psicoanálisis permite que, al observar y escuchar a una persona, podamos explorar el tipo de interacción que hay en su mundo interno, cómo se asocian los personajes y, por lo tanto, desde qué perspectiva uno ve el mundo y a sí mismo. Por ejemplo, si tengo en mente una figura representada por una mamá a la que percibo como alguien generosa, creativa y que puede recibir cosas buenas de otro (como papá), entonces, voy a ser capaz de identificarme con ella y generar ya sea dinero, una tesis o lo que sea. En contraparte, si mi mundo interno está poblado por personajes destructivos o envidiosos, se me dificultará crear o incluso aceptar algo bueno de otra persona. Por lo que no es raro que, durante una boda, escuchemos que los invitados critiquen cualquier detalle: “la comida estaba salada”, “la novia tenía demasiado maquillaje, se ve mejor al natural”, etcétera. Desde esta posición, se estaría expresando la envidia que despierta tolerar que haya una pareja uniéndose y que sea capaz de brindarle algo agradable a los demás.

¿De qué otras maneras podemos ubicar la sexualidad infantil en la vida diaria, incluyendo en la pareja, la familia y el trabajo? ¿Cuáles son algunas fantasías que colorean la vida diaria? ¿Qué guiones pueden acompañar una relación de pareja? ¿Cómo detectar cuando hay un conflicto en la sexualidad? Acompáñanos al Diplomado “Sexualidad, erotismo, vidas paralelas” de Centro Eleia, en el que, a partir de una mirada psicoanalítica y sociocultural, profundizaremos en las emociones, los conflictos y las fantasías inherentes a la sexualidad humana. Analizaremos textos especializados y literarios, al igual que material cinematográfico para conocer las manifestaciones de la sexualidad en las diferentes etapas de la vida y comprender parte de los principales síntomas y conflictos de la sexualidad.

 

Referencias

Freud, S. (1908). Sobre las teorías sexuales infantiles. En Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1908). La novela familiar de los neuróticos. En Obras completas. Buenos Aires: Amorrortu.

Feldman, M. (1989). The Oedipus Complex: Manifestations in the Inner World and the Therapeutic Situation. En Britton, R., Feldman, M. y O´Shaughnessy, E. The Oedipus complex today. Clinical implications. Londres: Karnac Books.

Goetschy, C. (2018) Sexualidad infantil y complejo de Edipo temprano desde el psicoanálisis freudiano y contemporáneo. En Wiener, A., Salazar, J., Puig, M. y Bolaños, P. La Sexualidad. México: Centro Eleia.