De amores perros o tiempos violentos. ¿Qué ocurre cuando el odio reemplaza a la pasión?

Artículo del Diplomado “Sexualidad, erotismo, vidas paralelas”

Por Conrado Zuliani

Al considerar la cuestión de la violencia en las relaciones amorosas, es preciso interrogar ciertos lugares comunes que se presentan al tratar estos temas. Dicha problemática compromete tanto circunstancias psicológicas, como sociales y políticas. Asimismo, existe una interrelación compleja entre estos factores, tal es así, que Freud comienza “Psicología de las masas y análisis del yo”, su artículo de 1921, diciendo algo así como “la psicología individual es, desde un principio, psicología social”.

La agresividad es intrínseca y propia de todo ser humano. Sin embargo, lo que de alguna manera nos sigue interrogando ‑hasta la perplejidad‑ es por qué la misma, en algunas personas, culmina en un asesinato. Por ejemplo, el tema de la violencia contra las mujeres ocupa un lugar central en la opinión pública y la apremiante situación convoca a distintos sectores a realizar una profunda reflexión.

Algunos autores consideran al feminicidio como una categoría amplia que comprende toda una serie de actos violentos: tortura, violación, prostitución, trata de blancas, acoso sexual, abuso sexual infantil, infanticidio y toda política tolerada por el Estado que derive en la muerte de mujeres. Entonces, podemos determinar que no sólo las mujeres, sino también los niños son incluidos en esta figura delictiva. Es decir, hablamos de figuras que, desde hace algunos siglos, se constituyeron como ideales de inocencia y pureza. Imágenes que, en algunas personas, suelen producir una mezcla de fascinación, idealización y, al mismo tiempo, odio y envidia.

Por otro lado, Antonio Di Ciaccia retoma la idea del rechazo del hombre a la mujer de Freud, y cuestiona: ¿podrán los hombres renunciar a usar la violencia contra las mujeres? ¿Podrá el hombre superar el rechazo a lo femenino? En su conferencia sobre la feminidad, Freud menciona que, cuando el varoncito descubre que la niña no tiene pene, atribuye este hecho a la castración: la fantasía es “mi hermanita tenía un pene, como yo, y lo perdió por castración, a causa de sus deseos edípicos”. La reacción inicial del niño ante este suceso, nos dice Freud, es de desprecio. Por lo tanto, este considera a la niña inferior, la desprecia y la humilla. Lo curioso es que en varias ocasiones la niña experimenta este mismo desprecio hacia sí misma.

Al mismo tiempo, Freud advierte que la tendencia primaria, en todos los seres humanos, es el rechazo de lo diferente al propio yo: a aquello que es distinto al yo se lo odia, se lo considera ajeno, extranjero, hostil y por lo tanto se lo expulsa. Lo anterior viene a determinar, en parte, el repudio del hombre hacia la mujer: la siente ajena, extraña y, por lo tanto, enemiga, peligrosa, hostil.

El hombre, asegura Di Ciaccia, preserva a la mujer cuando es asimilada a los medios de producción, a la propiedad, por ejemplo, desde la conjetura de que “naturalmente” la mujer es quien hace ciertas cosas (cocina, limpia la casa, se ocupa de los hijos, etcétera). Se trata de cuestiones culturales, por un lado, pero a la vez, algo de estas actitudes habla de la suposición, ya en el campo de la fantasía inconsciente, de que una madre (y/o esposa) tiene algo así como la obligación de dar “incondicionalmente”. Sentir a la mujer como “propiedad” es una forma de violencia, porque se tiene a hacer del otro una “cosa” que se posee. Los celos como “condición de la pasión”, decía Freud,  pueden culminar en circunstancias trágicas.

El hombre suele presentarse en distintas versiones, como maestro, dueño, patrón y señor de la mujer, de su cuerpo, de su mente, de su goce, frases comunes como “te hice mía”, “eres mía” son testimonio de ello. A su vez, una mujer puede decir, acerca de las relaciones sexuales, que un hombre “la poseyó”, por ejemplo. La violencia contra la mujer tiene una larga historia y no se erradica por sí misma. El inconsciente no es ajeno, por supuesto, al odio y a la agresividad.

La mujer representa, desde el punto de vista masculino, lo Otro. Cada época ha dado distinto tratamiento a lo femenino: en el “amor cortés”, la mujer se presenta como musa inspiradora, idealización de lo femenino que tiene su contraparte en la imagen de la mujer como “demonio”. Hoy en día, el rechazo a la mujer toma otras formas, por ejemplo, en una especie de “ética” del soltero o en la misoginia. En la época del amor cortés, la poesía suplía, en cierta forma, el encuentro con el cuerpo de la mujer, actualmente, en muchos casos, se pasa del amor cortés a los cortes de los cuerpos de las mujeres, amores trágicos donde pareciera que se está permitido disponer del cuerpo del otro sin restricciones.

Los hombres violentos, por su parte, plantean la pregunta de qué ocurre con la virilidad. Si en Freud la amenaza de castración es condición de la virilidad, en nuestros días existe la impresión de que algo de eso se trastoca: en lugar del padre amenazar al hijo para habilitar su virilidad; (le prohíbe usar el pene con una ‑la madre‑, lo cual lo habilita a usarlo con otras) el hombre amenaza a la mujer. Desde el psicoanálisis, también sabemos que una de las funciones del padre es brindar al hijo una versión acerca de lo femenino, transmisión que se presenta en cosas que los padres dicen o muestran en su manera de conducirse con las mujeres. Cuando esta función cae, no es raro que los hijos reaccionen con pasajes al acto, como forma de reacción a la manera que el padre trata a la mujer.

Laura Arroyo, se pregunta cómo el encuentro entre dos cuerpos que pretenden amarse tiene como desenlace la tragedia. Aparece la violencia como una especie de contracara de la pasión sexual. Queda la interrogante acerca de la participación de la crueldad y sus diferentes formas de presentación en las relaciones de pareja. El psicoanálisis nunca ha sido ajeno al compromiso de pensar tanto la cultura como las pasiones humanas, por lo cual es también la principal apuesta del Diplomado “Sexualidad, erotismo, vidas paralelas”.

Bibliografía

Arroyo, L. (2016). De erotismo y muerte. Revista Estrategias. Psicoanálisis y Salud Mental. Núm. 4. Buenos Aires: EDULP.

Di Ciaccia, A. (2016). Violencia sobre la mujer. Revista Estrategias. Psicoanálisis y Salud Mental. Núm. 4. Buenos Aires: EDULP.

Freud, S. (2002). Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis. Conferencia 33. La feminidad (1932-1936). En Obras Completas. Buenos Aires: Amorrortu.