Redes sociales: mirar y ser mirado

Por Mariana Castillo López

En la actualidad, resulta imposible pensar en un mundo sin redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn, Snapchat, Tinder, entre otras, adquieren millones de nuevos usuarios cada día. De acuerdo con los informes de brandwach.com, Facebook registra 500 000 usuarios nuevos cada día y 6 perfiles nuevos por segundo, en estas estadísticas, se incluye el dato de quienes no tienen una cuenta propia, pero aceptan ver publicaciones desde el perfil de alguien más. Además, se envían 500 millones de tuits al día, lo que equivale a 6000 tuits por segundo.

Hoy en día, cualquier persona tiene, por lo menos, una cuenta en las principales redes sociales, asimismo, pasamos 2 horas al día, en promedio, conectados a ellas, incluso, se han convertido en parte fundamental de la vida. Sin embargo, también son el motivo principal de divorcios y peleas entre parejas, igualmente, son un medio de expresión y comunicación que parece operar con reglas propias, en otras palabras, es la entrada a un mundo cercano y ajeno en donde todo es posible y todo parece válido.

¿En qué consiste la clave de su éxito? ¿A qué se deben el placer y fascinación que despiertan? El psicoanálisis nos ofrece una mirada interesante en torno a las motivaciones humanas profundas y poderosas que influyen en la forma en que nos comportamos, desenvolvemos y en cómo comprendemos en el mundo. Freud fue el primero en develar y describir el concepto de inconsciente y su funcionamiento: los seres humanos estamos a merced de una serie de fantasías y deseos muy poderosos que desconocemos, pero que, sin duda, tienen un efecto en lo que anhelamos y realizamos.

Asimismo, Freud habló de las pulsiones, estas se comprenden como fuerzas internas que buscan ser satisfechas para obtener placer, describió, por ejemplo, las pulsiones orales, las cuales nos llevan a alimentarnos, pero también a encontrar placer en actividades relacionadas con la oralidad: fumar, comer ciertas cosas, hablar, besar, entre otras. Se percató también de que existen formas variadas de procurarnos placer, entre ellas, mirar y ser mirado. Este par inseparable también se conoce como voyerismo-exhibicionismo y son parte fundamental de las pasiones humanas, ya que es innegable que encontramos satisfacción en observar y mostrarnos a los demás. Por lo tanto, no es una sorpresa que las redes sociales produzcan una fascinación e incluso, en algunos, una compulsión a permitir complacer sus deseos. Aunque pudiera parecer novedoso este modelo, ya ha sido aprovechado en otras industrias exitosas: la pornografía, las revistas de farándula y chismes, los reality y talk shows, etcétera, que explotan también nuestros primitivos deseos de mirar.

Estas tendencias, normales en todos nosotros, encuentran su origen en la temprana infancia, cuando el niño se siente curioso por el cuerpo y busca mirarlo para intentar descubrir los secretos maravillosos que en él se alojan. Por ejemplo, cuando los pequeños se convierten en investigadores para intentar entender la diferencia de los sexos, se asoman debajo de las faldas de las niñas o de las maestras. Las niñas levantan la blusa de sus madres intentando ver qué guardan debajo de ella, tanto niñas como niños espían a otros cuando entran al baño y también se sienten muy curiosos de la relación privada entre mamá y papá, a la cual no pueden acceder.

En ese mismo momento, observamos que los niños y las niñas obtienen mucha satisfacción en mostrar su cuerpo, se desnudan frente a otros, se sienten muy orgullosos y les gusta que les digan lo hermosos que son. Más adelante, esta búsqueda de placer ya no puede seguir satisfaciéndose del mismo modo; surgen la vergüenza y el asco como moduladores de los deseos exhibicionistas y voyeristas, por lo que deben hallar otras salidas. Los adolescentes, por ejemplo, reviven con fuerza estas tendencias y, con el arribo de la sexualidad, vuelven a generar maneras de exponerse a la mirada de otros, lo que antes se hacía por otros medios, (“chismógrafos”), ahora tiene lugar en la plataforma perfecta: las redes sociales. Ahí se publican fotos, historias y textos que cumplen nuestra fantasía de ser vistos por los demás, y, al mismo tiempo, nos permiten inmiscuirnos en la vida de otras personas, revisando sus fotos y construyendo historias acerca de cómo los demás viven, como el niño que espía curioso a sus padres.

Por lo tanto, tener una plataforma en la que mostramos al mundo aspectos de nuestra vida y en la que podemos husmear cómodamente a otras personas produce un placer ligado a los deseos inconscientes. Por supuesto, ésta no es la única motivación ni razón para el éxito de las redes sociales, pero influye bastante. En la clínica lo vemos todo el tiempo, por ejemplo, cuando tratamos casos en los que, en una relación de pareja, uno de los miembros exige conocer la contraseña de las redes del otro, esto adquiere el valor simbólico de una falsa “prueba de amor”, que, en realidad, es la llave para poder involucrarse en la fantasía al mundo privado, generando celos, comparación, rivalidad, emociones que son parte de la vida humana y que se expresan en esta época dentro de estos nuevos escenarios.

Los deseos de observar y de exhibirse pueden hallar otras salidas más patológicas, como las que se presentan en algunas perversiones sexuales en las que esto es llevado al límite, por ejemplo, los exhibicionistas que muestran en la vía pública su cuerpo desnudo para causar impacto o personas que se dedican a espiar activamente a otras, para encontrar satisfacción sexual. Aunque vemos que ambas tendencias son parte inherente del ser humano, es importante distinguir entre los múltiples grados de expresión. Con respecto a las redes sociales, concluimos que parte de su éxito radica en ser el escenario perfecto para la expresión.

Referencias

Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En Obras completas. Tomo VII. Buenos Aires: Amorrortu.

________ (1909). Análisis de la fobia de un niño de 5 años. En Obras completas. Tomo X. Buenos Aires: Amorrortu.

Smith, K. (2019). 116 estadísticas interesantes de las redes sociales. Recuperado el 6 de diciembre, 2019 de https://brandwatch.com/es/blog/116-estadisticas-de-las-redes-sociales/