Las identificaciones y la estructuración psíquica

Por Guillermo Nieto Delgadillo

 

En más de una ocasión, a todos nos han hecho comentarios como: “eres igualito a tu papá en esto y a tu mamá en aquello”, refiriéndose no a un aspecto físico, sino a un rasgo particular de nuestra forma de ser, actuar o incluso a ciertos manierismos, formas de hablar o posturas físicas.

 

Si bien hay varios de estos atributos que nos parecen obvios y que resaltan a primera vista, existen otros aspectos de nuestra personalidad —unos agradables y otros tantos que nos meten en problemas o que incluso nos traen sufrimiento— que, sin darnos cuenta, pertenecen a otra persona y fueron tomados por nosotros.

 

Dentro de muchas otras aportaciones importantes para la comprensión del comportamiento humano y la formación del psiquismo, Freud estudió un fenómeno particular, de naturaleza inconsciente, que explica varios aspectos del carácter del individuo: la identificación. Se trata de un proceso en el que una persona asimila un atributo de otra y lleva a cabo una transformación parcial de su personalidad para incluir dicho atributo. El carácter de cada uno de nosotros es una mezcla de factores innatos —aquellos que ya tenemos programados en el chip, por así decirlo, muchas veces llamado temperamento— y otros derivados de experiencias de vida que nos van moldeando. Estos últimos son los que, justamente, fueron tomados de las personas más cercanas a nosotros, que la mayoría de las veces son mamá y papá.

 

Es importante señalar esta combinación de factores internos y externos porque, muchas veces, al psicoanálisis se le ha criticado por no tomar en consideración la realidad externa para la conformación de la mente. La identificación da cuenta de las relaciones con nuestros semejantes y de su importancia en nuestra personalidad desde el inicio de la vida.

 

Freud describió dos tipos principales de identificación: una muy primitiva, que se da al comienzo de la existencia, previa a lo que conocemos como complejo de Edipo; y otras secundarias, más tardías, que pueden tener impacto en nuestra forma de ser, e incluso llevarnos a padecer síntomas.

 

Todas estas identificaciones van estructurando nuestra mente con el paso del tiempo, convirtiéndonos en las personas que llegaremos a ser en la adultez. Es sumamente importante mencionar que, una imitación no es lo mismo que una identificación. Esta última es un proceso duradero y mucho más genuino que la simple copia de otra persona. Imitar a alguien no es identificarse con él o ella.

 

Pareciera que el tema de la identificación es relativamente sencillo. En realidad, identificarse con alguien conlleva la renuncia a esa persona para poder adquirir, posteriormente, sus aspectos. Se pierde algo, pero se gana otro algo de mucho valor.

 

Dentro del complejo de Edipo, las renuncias más importantes que tenemos que llevar a cabo son papá y mamá. Es duro darnos cuenta de que no podemos tomar a ninguno de los dos como pareja —aunque , pero si logramos renunciar, lo que ganamos al final, no son solo formas de ser parecidos a ellos, sino una estructura que Freud llamó superyó. Este nos da una mente tripartita que nos permite tener límites; en otras palabras, nos da la posibilidad de darnos cuenta de que no podemos hacer lo que nos pegue la gana y nos instaura como sujetos en la cultura.

 

Existen unas identificaciones más benignas que otras. Uno puede identificarse con un aspecto desagradable y lidiar con él toda la vida. Afortunadamente, el tratamiento psicoanalítico va descubriendo las identificaciones desarrolladas a lo largo de la vida para poder brindarle a la persona conciencia de ellas, libertad de hacer con ellas algo distinto, e incluso llegar a romperlas con el paso del tiempo.

 

La identificación tiene un rol fundamental tanto en la formación del yo como en la del superyó, dándole estructura a la mente humana con todas sus riquezas y vicisitudes. Es un tema de tal importancia que las Jornadas Clínicas del Centro Eleia del año 2019 fueron dedicadas al mismo. Si el tópico es de interés, se puede conseguir el libro de dichas Jornadas bajo el título Identidad e identificación: Vértices psicoanalíticos, sociales, culturales y neurobiológicos. En este libro se presentan las conferencias plenarias, muy interesantes y documentadas, y diversos ejemplos clínicos que permiten comprender el tema de una forma más práctica y cercana.