Las ansiedades que sufrimos los seres humanos

Por Alma Toledo y Michelle Aymes

Actualmente, se considera que al menos una de cada diez personas presenta problemas de ansiedad que requieren algún tipo de intervención. En algunos casos, adquieren tal intensidad que limitan la vida del sujeto y se vuelven patológicos. Es frecuente que se presenten sin motivo aparente, lo que provoca mayor preocupación y malestar.

 

Cierto monto de ansiedad acompaña de manera natural nuestra vida. El crecimiento, las experiencias y los cambios son ejemplos de ello. Hay diversos tipos e intensidades de ansiedad. Este tema es abordado desde variadas perspectivas psicoanalíticas. Existen diferentes concepciones o corrientes de pensamiento que divergen entre sí en la manera de concebirla; sin embargo, hay acuerdo en considerarla como dato de central importancia para establecer un diagnóstico y las condiciones en que se debe llevar a cabo el trabajo.

 

De manera cotidiana, nos enfrentamos a emociones que pueden generar inquietud, por ejemplo, el tráfico, la pandemia, las relaciones de pareja, la paternidad, la maternidad, un vuelo en avión, un reto laboral, hacer fila y esperar para ser atendidos, etc. Lo normal es que estas emociones puedan ser toleradas y permitan la evolución. Pero cuando obturan y paralizan al sujeto generan un intenso sufrimiento y las inhibiciones en la vida pueden ser cada vez mayores.

 

Desde el nacimiento, el bebé experimenta ansiedades; algunos autores las agrupan dentro del concepto de ansiedades primitivas. Hay diversas formas en las que estas se pueden manifestar en esa etapa; el llanto, los problemas del sueño, los problemas de alimentación u otras afecciones somáticas pueden ser indicadores de alteraciones en el vínculo con la madre.  Las escuelas psicoanalíticas coinciden en la importancia de este período de la vida y en el papel central de la función materna. La madre lleva a cabo lo que Bion denominó función rêverie. Dicha función implica una actitud empática de la madre hacia las necesidades fisicas y emocionales de su cría.  Los diferentes signos que el bebé emite como señales (el llanto, el grito, la placidez) son recibidos y transformados, paulatinamente, en símbolos; mediante su particular capacidad de decodificación a través de la palabra y el gesto, la mamá ayuda en la función de significar y simbolizar las experiencias emocionales y corporales del hijo. El impacto de estas experiencias marcará su impronta en la estructuración del psiquismo y en la capacidad de este para enfrentar las situaciones de ansiedad.

 

Para Klein, la ansiedad también es un motor del desarrollo psíquico, pues nos empuja a establecer una relación con el objeto. La misma autora considera que las fantasías inconscientes de tipo agresivo son detonantes primordiales en la presencia de distintos tipos de ansiedad, ya sea de tipo persecutorio o depresivo.

 

Desde el psicoanálisis, se piensa que la ansiedad se presenta a partir de un conflicto interno relacionado con fantasías de tipo sexual o agresivo, o que se presenta ante la amenaza de una separación, lo que podría generar emociones de desamparo y vulnerabilidad, por mencionar solo algunas. En ocasiones, el sujeto establecerá ciertas defensas para protegerse de estas emociones que, en momentos, le resultan intolerables.

 

En la infancia normal encontramos otro tipo de ansiedades que suelen estar vinculadas a las conflictivas edípicas, como son las ansiedades de castración.

 

El tipo de ansiedades más comunes suelen ser las de separación y las edípicas. Si bien la adolescencia plantea retos complejos, observamos la presencia de ansiedades tempranas e infantiles y particularmente confusionales.

 

En el trabajo clínico, la discriminación del tipo de ansiedad es fundamental. El tipo de interpretación más cercana a la realidad que vive el paciente permite que se sienta contenido y comprendido.

 

Los invitamos al encuentro científico «Ansiedades que sufrimos los seres humanos» que se llevará a cabo el día 6 de noviembre, en donde abordaremos los diferentes tipos de ansiedad, sus intensidades, motivaciones inconscientes y fantasías, desde una visión clínica y profunda.

 

Referencias

Freud, S. (1901).  Psicopatología de la vida cotidiana. Obras completas (vol. 6). Amorrortu.

Freud, S. (1926). Inhibición, síntoma y angustia. Obras completas, XX.  Amorrortu.

Hinshelwood, R. D. (2004). Diccionario del pensamiento kleiniano. Amorrortu.

Klein, M. (1930). El significado de las situaciones tempranas de ansiedad en el desarrollo del yo. El psicoanálisis de niños (parte II. Situaciones tempranas de ansiedad y su efecto sobre el desarrollo del niño).  Paidós.