¿La psicología puede llevarte al éxito?

Por Guillermo Nieto Delgadillo

“¿Psicología? ¡No vas a ganar bien!”. “La psicología está pasada de moda”. “Mejor estudia algo serio o de actualidad, como una ingeniería”. Todas son frases que solemos escuchar cuando llega el momento —ya de por sí difícil— de elegir una carrera.

En mi caso, recuerdo que, cuando me encontraba en esa situación, uno de mis mejores amigos llegó a decirme que los psicólogos son solo “chismosos profesionales”. Y, finalmente, escuchar ese tipo comentarios influyó en que decidiera estudiar otra carrera distinta a la psicología que, aunque era muy interesante, en realidad no me era tan afín.

Años después, sin embargo, (y aún con ciertas dudas producto de los estereotipos que hay en torno a los psicólogos) decidí darle un giro profesional a mi vida y dedicarme a la psicología y la psicoterapia; una decisión con la que no podría estar más satisfecho y contento, en parte porque me permitió desmentir las falsas creencias que existen sobre una disciplina que descubrí es compleja, profunda y con grandes posibilidades de crecimiento.

Antes de continuar, quiero aclarar que procuraré ser lo más honesto posible sobre el tema y no caer en el lado contrario e idealizar esta profesión. Trataré, también, de aclarar las dudas más importantes que considero puedan tener mis lectores, no solo respecto al tema del éxito profesional, sino a otros puntos relevantes que yo me pregunté en su momento y que me hubiera gustado que alguien me explicara.

Sobre el mito de que es una profesión sencilla, puedo afirmar que la psicología es en realidad una disciplina compleja que se ayuda de otras ramas del conocimiento. Solemos asociar a la psicología exclusivamente con el área clínica (que, por cierto, es a lo que me dedico); sin embargo, existen otras ramas muy ricas como la psicología forense, la deportiva, la social o la organizacional, solo por mencionar algunas. Cada una de estas ramas cuenta a su vez con distintas subdisciplinas o especialidades que le permiten al psicólogo llegar tan lejos como quiera, y es que el tema de la complejidad o superficialidad de la carrera lo impone uno mismo, dependiendo de la pasión y el empeño con los que se aborde la profesión.

Ahora, ¿a los psicólogos nos va mal económicamente? Para nada, pero, nuevamente, el éxito monetario dependerá enteramente de cuánto piense o quiera invertir uno en su propia formación como psicólogo o psicoterapeuta. Esto no es exclusivo de la psicología: el éxito en toda profesión se encuentra asociado con el compromiso y la seriedad con la que se tome. Tristemente, hay personas que estudian psicología justamente por el mito de que es una carrera sencilla, así que no invierten el suficiente tiempo y esfuerzo en su formación y, cuando se gradúan, se sienten decepcionados y frustrados tanto en lo personal como en lo económico.

Una adecuada inversión de tiempo, esfuerzo y dinero en la formación y el ejercicio profesional aporta no solamente grandes satisfacciones personales e intelectuales, sino que además nos permite brindarle a nuestros clientes la mejor atención  posible (hablo de clientes y no de pacientes porque en el texto abordo todas las ramas de la psicología, no solo la clínica). Por mi parte, estudié una maestría en psicoterapia psicoanalítica y actualmente me encuentro estudiando el doctorado en la misma área y, de forma paulatina, puedo ver como mis esfuerzos rinden fruto no solo en términos económicos, sino también personales y de crecimiento profesional.

Lo anterior no quiere decir que todo haya sido fácil. Así como me pasó a mí, también para mis lectores habrá momentos en los que se sientan frustrados e incluso lleguen a pensar en cambiarse de carrera. Lo importante es si podemos soportar esos momentos y seguir adelante. Muchas películas justamente muestran esta lucha por conseguir el éxito (en los deportes, en las ciencias, etc.) en la que hay un momento crítico donde el protagonista solo tiene dos opciones: abandonar todo o continuar. El mismo Sigmund Freud, ante la pésima recepción inicial de su obra más famosa, La interpretación de los sueños, en las cartas que le escribe a su amigo y colega Wilhelm Fliess, da muestras de caer en estados de depresión profunda y de desesperación por lo que cree es un rotundo fracaso. Y mentiría yo si negara haber  pasado por esa situación… pero la pasión por mi profesión me ha permitido superarlo.

Una cosa es cierta (y también seré honesto a ese respecto): en todo el tiempo que me he dedicado a la psicoterapia psicoanalítica y al psicoanálisis, nunca me he aburrido, algo por lo que me siento completamente agradecido y que me ha motivado para seguir adelante.Personalmente, creo que el éxito está relacionado no solo con el factor económico, sino también —y quizá de forma más importante— con la pasión con la que uno aborda su profesión, con la motivación que sientes al despertarte cada día de ejercerla con gusto y dedicación, así como con el balance que logras conseguir entre trabajo, familia, amigos e intereses personales. En mi caso, la psicología me ha permitido obtener todo esto y, por lo tanto, no dudo en recomendarle al interesado en este campo el darle una oportunidad.