La importancia de continuar con los cuidados durante la pandemia

Por Marta Bernat

 

En el año 2020 el arribo de la pandemia vino a trastornar nuestras vidas y nos obligó a tomar ciertas medidas que cambiaron nuestra forma de vivir. En un principio se pensaba que iba a durar una cuarentena y, conforme fueron avanzando los meses y ante la gravedad de los acontecimientos como el alto número de contagios y de muertes, parece que la pandemia ha llegado para quedarse por un buen tiempo o por lo menos hasta que se compruebe la efectividad de una vacuna.

Esto ha creado en la población cierto desconcierto, hartazgo, incredulidad, enojo, tristeza, depresión, desesperación, inclusive desesperanza. ¿Cuándo vamos a volver a la vida de antes? Regresar a la oficina, al salón de clases, asistir a fiestas, reuniones, graduaciones, bodas, encontrarse con amigos y salir de vacaciones parece distante.

Dada la situación de emergencia en la que nos encontramos, el gobierno de la ciudad de México continúa solicitando a la población que no baje la guardia, que no salga de sus casas a menos que sea necesario, que evite los lugares concurridos y las reuniones festivas presenciales, además de insistir en el lavado de manos y el uso del cubrebocas.

Algo que parecía que iba a durar poco tiempo se ha ido extendiendo y esto nos ha confrontado con una realidad que nos irrita y duele.

Sigmund Freud (1911) habló de dos principios que rigen nuestra vida mental: el principio de placer, que tiene como finalidad evitar cualquier situación de displacer y obtener las gratificaciones deseadas sin trabas ni límites, y el principio de realidad, que impone las restricciones necesarias para adaptarse a la realidad externa. Por lo tanto, habrá personas que con mucho dolor decidirán tomar las medidas necesarias para cuidarse y no arriesgarse a contagiar o contagiarse y otras personas hartas del confinamiento que decidirán rebelarse contra las indicaciones y volver a la vida de antes sin limitación alguna. Es decir, asisten a fiestas, bodas, lugares muy concurridos como mercados y centros comerciales y niegan que están exponiendo su vida y la de sus familiares y amigos.

Para no enfrentar esta realidad tan dolorosa la mente utiliza una serie de estrategias y mecanismos de defensa como la negación: “la pandemia ya se acabó”, “no hay peligro alguno; exageran”, “si voy a la boda un rato no me va a pasar nada”, etc., o el mecanismo de la omnipotencia: “soy muy fuerte, por lo tanto, inmune al bicho” o “con los cuidados que he tenido seguro ya desarrollé anticuerpos”.

Ciertas personas tienden a percibir las restricciones de la realidad como un padre (gobierno) arbitrario que impone sus reglas solamente para molestar, someter y controlar al hijo en lugar de percibirlo como un padre firme y amoroso que vela por nosotros y ofrece cuidado y protección.

Todos tenemos que lidiar con un aspecto destructivo de nuestra mente que muchas veces nos lleva a perjudicarnos sin darnos cuenta. Desconocer y negar la realidad es peligroso y las consecuencias pueden llevarnos a la muerte. 

Lo ideal sería abrir un espacio de reflexión para poder pensar en lo que está pasando, cómo nos sentimos, cuáles son los conflictos de nuestra mente con los que tenemos que lidiar; por ejemplo, un aspecto que tiende a la negación o un aspecto maniaco de euforia en ideas tales como “solo se vive una vez y hay que aprovechar la vida” o un aspecto rebelde y oposicionista frente a las reglas como “a mí nadie me ordena qué hacer”. Lo que se espera es que podamos apelar a nuestras cualidades más bondadosas como la tolerancia a la frustración y al dolor mental, el amor y el cuidado hacia uno mismo y hacia los demás, lo que permite tomar decisiones adecuadas con base en la situación que estamos viviendo.

El tener en cuenta la realidad no implica que estemos atados de manos sin poder hacer nada: la tecnología virtual se ha presentado como una alternativa para ayudarnos a cumplir nuestros deseos sin arriesgarnos; por ejemplo, podemos asistir a conciertos en línea, visitar museos, reunirnos con los familiares y amigos y festejar cumpleaños y aniversarios, entre otras cosas.

Estamos viviendo tiempos muy difíciles. Las pandemias han formado parte de la historia de la humanidad y estas han sido superadas; solamente se requiere de un verdadero esfuerzo de parte de nosotros para frenar la curva de contagios y así poder retornar lo antes posible a la forma de vida que tanto añoramos.