La fantasía. Principal capacidad de la mente humana

Por Andrea Méndez

Lo que acababa de sucederle tenía un carácter misterioso y romántico, pero no era difícil de descifrar. Sin duda, alguna señorita o dama se había citado con alguien en el cuarto oscuro, había estado esperando largo rato y, debido a sus nervios excitados, había tomado a Riabóvich por su héroe. Esto resultaba más verosímil dado que Riabóvich, al pasar por la estancia oscura, se había detenido caviloso, es decir, tenía el aspecto de una persona que también espera algo… Así se explicaba Riabóvich el beso que había recibido.

 Antón Chéjov

El beso

(Fragmento)

 

Todos los días, despiertos o dormidos, acompañados o solos, enamorados o con el corazón roto, con pandemia o sin pandemia tratamos de comprender y de explicarnos lo que vivimos y lo que sentimos. Esto lo hacemos armando historias en nuestra mente, con distintos personajes, escenarios y afectos que guían cada escena.

Freud fue el primero en dejar de lado la realidad fáctica —los hechos objetivos que ocurren en el exterior— para empezar a estudiar la novela que montamos en nuestra cabeza. Después, Klein planteó que esas fantasías son como los lentes internos que tenemos para explicar la realidad afuera y adentro de nosotros. La doctora Celia Leiberman explica que, estas fantasías determinan la manera de sentir quiénes somos, en qué mundo vivimos y cómo percibimos lo que pasa a nuestro alrededor. Esta es una característica propia del ser humano que, hasta ahora, no se ha encontrado que compartamos con las demás especies. Por ejemplo, nuestro perro no crea una historia complicada en la que piensa por qué lo preferimos a él y no al gato, sino que solamente disfruta del momento.

En cambio, nosotros armamos historias intrincadas, complejas, que tratan de dar sentido a lo que nos pasa. En el cuento de El beso, de Antón Chéjov, Riabóvich imagina distintos escenarios para entender las razones por las que una mujer desconocida le plantaría un beso en la oscuridad. Trata de llegar a una resolución lógica y piensa que, seguramente, fue porque lo confundió con alguien más. Aun así, es una imagen que le queda rondando la mente y le asusta que lo conecte con distintas emociones y cuestionamientos: ¿será alguien atractivo para las mujeres?, ¿qué le generó haber sido besado por una desconocida?, ¿podría existir una historia entre ambos?

Alguien más pudo haber imaginado que, como es tan atractivo, era obvio que una mujer aun desconocida quisiera estar con él. Otra persona podría explicarse que, la pobre mujer tenía una vida tan miserable que necesitaba de un poco de adrenalina para sentirse viva. A lo que quiero llegar es que, un mismo hecho puede explicarse a partir de múltiples y distintas fantasías, y es así como vamos interpretando lo que nos pasa.

De la misma forma, si nos pasa algo en el cuerpo que es desconocido para nosotros, creamos una narrativa que nos ayude a comprenderlo. Por ejemplo, una mujer que no se podía embarazar, a pesar de que los médicos habían descartado alguna razón orgánica, estaba segura de que el pH de su cuerpo era tan ácido que mataba cualquier posibilidad de vida. Esto, tal vez, no era real desde el punto de vista médico, pero para ella, esa fantasía era real. Esa era su respuesta y nos ayuda a conocer y a comprender algunos de los libretos que ella tiene en la mente y que nos muestran cómo se vincula con su propio cuerpo. Su madre había muerto cuando ella nació y, aunque estaba muy emocionada de imaginarse embarazada, también tenía un sentimiento amargo al preguntarse ¿por qué este bebé sí podría tener a una mamá y ella no? A partir de ahí, no podía imaginar su cuerpo como un lugar fértil y creativo, sino solamente como un lugar peligroso.

Cada uno de nosotros generamos, en nuestra mente, distintas historias que explican quiénes somos, con quién nos relacionamos y por qué el mundo que nos rodea es de tal o cual forma. Estas fantasías, aunque tienen aspectos conscientes —pues nosotros podemos ponerle cierto tiente a la novela que creamos— en el fondo, se constituyen de contenidos inconscientes que podemos conocer si nos adentramos en la exploración de lo que existe dentro de nosotros. Este es uno de los objetivos de la terapia psicoanalítica, donde se analiza mediante los sueños, los recuerdos y la explicación que damos a nuestra vida diaria.