Interpretando los sueños

Por Ana María Wiener

La interpretación de los sueños (1900) de Freud es el texto inaugural del método psicoanalítico. Así de importantes son los sueños dentro de la práctica psicoanalítica. Estudiar e investigar para comprender el significado de los sueños a profundidad, es entrenarse en el método psicoanalítico. Ya sea que los consideremos como formaciones de compromiso o soluciones ante un conflicto, satisfactores de deseos inconcientes, expresiones de la fantasía inconciente, procesos de pensamiento, creadores de significado, etc., los sueños nos comunican algo privado de la mente de los pacientes. La teoría de los sueños fue la herramienta heurística utilizada por Freud para fundar una disciplina científica que explique el sentido de los síntomas, los actos fallidos, los chistes y el resto de las formaciones del inconciente sistémico.

Hoy sabemos que no existe una única manera de trabajar con los sueños dentro del psicoanálisis; hay tantas versiones como escuelas psicoanalíticas. Las teorías que le dan prioridad al conflicto psíquico comprenden los sueños desde la confrontación entre dos aspectos de la mente, entre dos afectos. Los sueños son transmisores de esas batallas internas que libra cada ser humano. Los que abogan por comprender la psicopatología mental en términos del déficit, buscan las representaciones de aquello que les diga qué le falta al self y por qué, indagan cuál fue la falla del ambiente, que no supo responder a las necesidades psicológicas del sujeto. No hay un criterio común y general que usen los psicoanalistas para valorar y trabajar con los sueños. Cada una de estas corrientes aporta una visión distinta de lo que implica el análisis de los sueños. La elección que cada psicoterapeuta o psicoanalista hace sobre cuál de estas líneas seguir es personal, pasa por un constante proceso de elaboración y depende de varios factores, como la influencia del análisis propio, de las supervisiones recibidas, del estilo particular, de las identificaciones con maestros, con colegas y de la influencia de las teorías que cada uno valora. Todo esto le da mayor riqueza y complejidad a nuestra práctica. Dentro de un mundo psicoanalítico, teóricamente plural y heterogéneo, ya no es posible responder desde un sólo vértice a las problemáticas psíquicas.

Uno de los descubrimientos freudianos más importantes que permiten comprender lo que dicen los sueños es el de la realidad psíquica. Se podría definir este concepto como aquellas premisas inconcientes que habitan en cada uno de nosotros y motivan todo lo que hacemos, pensamos, somos, decimos y soñamos. Descubrirlas es ingresar al mundo de la fantasía, del deseo, de los afectos. En general, actualmente los psicoanalistas unen el sueño a la sesión y lo que sucede dentro de ella, así como a la transferencia y la contratransferencia. En ningún momento puede existir una teoría de los sueños sin que los mismos se encuentren incluidos dentro de un contexto particular que les otorgue sentido: la sesión psicoanalítica, el proceso terapéutico y el funcionamiento de la personalidad (estructura e historia subjetiva).

En mi consulta privada suelo poner en práctica la aportación teórica que Celia y Norberto Bleichmar desarrollaron en Perspectivas del psicoanálisis (2001), quienes proponen trabajar con diversos tipos de pensamiento psicoanalítico para tener una mejor comprensión del psiquismo del paciente. No es eclecticismo, porque en el eclecticismo cualquier interpretación se considera como buena, todo es igual, no importa cuál se use. La diferencia radica en que Celia y Norberto Bleichmar piensan el trabajo analítico como una labor que puede llegar a distintos niveles de la mente, de la vida del paciente y de la sesión psicoanalítica. De esa manera, la interpretación da mayor riqueza y profundidad a la comprensión del funcionamiento psíquico.

Ellos creen, no sólo para trabajar con los sueños, sino como un aporte técnico general, que cuantos más aspectos de la mente se aborden, a distintos niveles del inconciente, tanto más se profundiza en las complejidades del psiquismo humano. Bion elaboró su teoría de los vértices que dan la capacidad para realizar aproximaciones a la verdad. Conforme en la sesión con el paciente se logran examinar los aspectos de su realidad, de sus vínculos (diádico, tríadico), del Edipo freudiano, del Edipo kleiniano, lo más agresivo de la mente, lo sexual infantil reprimido, los personajes que aparecen en el sueño, las fantasías con respecto a las relaciones de objeto, la función del sueño dentro de la sesión, el objetivo del sueño, la participación del soñante, el escenario del sueño, la relación con la madre, los aspectos neuróticos, los psicóticos, los fenómenos de identificación, la manera del paciente de pensar las emociones, los procesos simbólicos, el significado que le da a lo que vive y lo que es, su comprensión de sus propias relaciones interpersonales, los fenómenos transicionales, en fin, todos aquellos elementos que se presenten en el sueño, su estudio puede aportar información significativa acerca de las complejidades del psiquismo.

Cada aspecto mencionado o área de la mente implica un nivel diferente que se entrelaza con los demás para organizar una estructura psíquica particular. La posibilidad de trabajo con cada uno de ellos brinda la oportunidad de que el paciente pueda conocer varias áreas de su mente desde distintos vértices. Desde este enfoque, el conflicto humano adquiere complejidad en su organización, comprensión y abordaje. Los cinco dedos que aparecieron en el sueño de una paciente que atendí, permiten trabajar con la sexualidad infantil (masturbación), con la omnipotencia y el narcisismo, con el vínculo analítico y la angustia de separación (por ejemplo, cinco sesiones a la semana), con la rivalidad y competencia con los hermanos (en su familia son cinco hermanos) y la envidia hacia el analista (honorarios). Son una cantidad de temas que hacen resonancia con el contexto emocional de la relación terapéutica y cada uno de ellos accede a un nivel de complejidad y de profundidad diferente de la mente.

Si seguimos a Bion, no existe la verdad absoluta y, por ende, la exploración de los niveles de la mente no debe restringirse a un punto central específico, sino que es necesario tratar de abordarles en su pluralidad, siguiendo el concepto de sobredeterminación de Freud para explicar un sueño en muchos niveles de complejidad creciente y con sobredeterminación de factores, múltiples causas y tendiendo puentes interdisciplinarios. El campo de información es infinito y uno puede usar niveles cada más complejos y profundos para que el paciente tenga muchas variaciones sobre cómo entender un problema.

En este taller revisaremos muchas viñetas clínicas que incluyen sueños, con el objetivo de transmitir y ejemplificar mi manera de trabajar, cómo procuro llevar a la práctica lo descrito en los párrafos anteriores, detallando de manera clara por qué tomé cada eje de comprensión y de qué manera elaboro una interpretación en función del mismo.