El adolescente y la transformación del cuerpo

Por Patricia Bolaños

 

Podemos afirmar que el cuerpo es el protagonista de la adolescencia. Las transformaciones corporales que arriban con la llegada de la pubertad (las primeras eyaculaciones y menstruaciones, la aparición de los caracteres sexuales) inauguran el proceso adolescente, el cual entendemos como el trabajo que tiene que realizar la mente para integrar a la identidad el cuerpo sexuado.

Tanto hombres como mujeres se ven profundamente afectados por los cambios físicos que suceden en su cuerpo, es una experiencia inédita de la que no tienen ningún control, el cuerpo cambia de un día para otro y no de la forma en la que al adolescente le gustaría.

Todo este caos que experimentan en el cuerpo tiene su correlato interno, se traduce en una conducta caótica y en los cambios abruptos de humor. Observamos que oscilan entre estar contentos con su cuerpo y mostrarlo; por ejemplo, usando ropa muy pegadita, adornando su cuerpo, usando accesorios llamativos, maquillándose; estas conductas expresan un proceso de experimentación con su cuerpo para de este modo descubrirlo paulatinamente.

Hay otros momentos en los que buscan ocultar su cuerpo, sienten que nada se les ve bien, utilizan ropa holgada, esconden su rostro con el cabello porque se sienten avergonzados del acné, de los vellos en la cara. Pueden verse en el espejo por la mañana y pensar que son horribles.

El adolescente tiene que apropiarse de su nuevo cuerpo, el cual viene acompañado de nuevas sensaciones como la excitación. Para ello, la masturbación funge como un medio para que el chico conozca su cuerpo y acompañe de fantasías las experiencias corporales. La masturbación juega un papel relevante, es una actividad necesaria en la que lo más importante no es la acción en sí misma, sino la fantasía que la acompaña: ¿qué se imagina, qué emociones son las predominantes, qué personajes aparecen y con quién se identifica? Si la masturbación no se acompaña de pensamientos violentos y no es una actividad compulsiva, le permitirá al adolescente utilizar esta experimentación con el cuerpo como un puente para iniciar las relaciones sexuales y no vivirlo con tanta ansiedad.

Otra tarea importante en relación con el cuerpo es elaborar el significado de ser hombre o mujer. Al finalizar la adolescencia, la persona debe tener la sensación interna de que la asignación del sexo ha sido la correcta, tanto anatómica como psicológicamente.

Los adolescentes, ya sean hombres o mujeres, pueden preguntarse ¿qué se sentirá ser mujer u hombre?, idealizar o atacar lo femenino-masculino, buscarán identificarse con ciertos atributos mientras que otros son rechazados tajantemente. Por ejemplo, una chica puede pensar que a las mujeres se les percibe como débiles y emocionales, por ende, mostrarse más dura y rechazar cualquier expresión emocional; de esta forma está devaluando aspectos femeninos.

En el adolescente podemos observar distintas conductas que buscan experimentar lo femenino y lo masculino simultáneamente: la estética andrógina, ciertas actitudes atribuidas a lo femenino o masculino, la forma de hablar, de buscar ser tratados.

En esta etapa se presenta toda una gama de conductas en relación con el cuerpo que expresan lo esperado del proceso que se tiene que llevar a cabo para lograr la incorporación del cuerpo sexuado a la identidad. Mientras este cuerpo se experimente y se use a través de la vestimenta, los deportes, la masturbación, la experimentación y no se lastime, estamos en el terreno de la normalidad.

En el diplomado Adolescencia: normalidad y problemas, revisaremos el impacto de la pubertad y las manifestaciones normales y patológicas que se expresan en el cuerpo.