¿De qué hablamos cuando hablamos de lo psicosomático?

Por Raquel Vega

El tema de lo psicosomático es de mucha actualidad y vigencia. Vemos cada vez más en la consulta clínica a pacientes que llegan con problemas como colitis, dermatitis, asma, etc. Se trata de un fenómeno complejo y que en cierta medida es común en el lenguaje cotidiano. No es raro escuchar a la gente decir “es que seguro estoy somatizando” sin saber en realidad de lo que hablan. Es un término que, como muchos que se filtran al mundo popular, se ha llegado a trivializar o se le piensa como la respuesta para toda experiencia emocional.

Cuando hablamos de lo psicosomático nos referimos, en cierta medida, al surgimiento de enfermedades físicas producidas por conflictos emocionales. Existen varios autores que se dedicaron a estudiar la compleja relación entre mente y cuerpo; sin embargo, algunos de ellos no concuerdan con el uso de este término, pues piensan que mantiene vigente una forma lineal de explicar las cosas, es decir, causa-efecto.

Por ejemplo, Greame Taylor refiere que toda enfermedad tiene factores biopsicosociales, por lo que hablar de lo psicosomático sería caer en cierta redundancia.

Por su parte, Leiberman y Bleichmar (2001) nos comparten tres situaciones que podemos considerar con respecto a lo psicosomático:

  • La existencia de conflictos emocionales que repercuten en los pacientes y dan origen a enfermedades físicas.
  • Las consecuencias emocionales que existen a partir de una enfermedad orgánica.
  • Los problemas emocionales que impiden que los pacientes tengan un cuidado de la salud física adecuado.

Así, podemos pensar que lo psicosomático es un tema amplio que no solo abarca algunas enfermedades en particular, sino todo aquello que tiene que ver con la salud y el cuerpo.

Diversos autores han sumado interesantes aportaciones al estudio de lo psicosomático. Algunos de ellos plantean una particularidad en la estructura psíquica de estos estos pacientes: se refieren a las complicaciones que presentan cuando se trata de experimentar las emociones o de dar cierto sentido o significado a ellas. En la clínica nos podemos encontrar con un paciente con funcionamientos psicosomáticos predominantes, pero también puede haber pacientes que por momentos funcionen de maneras psicosomáticas, lo que no implica una estructura psíquica específica. Aunque se sigue usando el término “psicosomático” como una forma de identificar ciertas particularidades, es importante entender que la enfermedad es un concepto biopsicosocial, complejo y amplio en el que podemos pensar no solo en términos del síntoma psicosomático, sino también en la estructura de carácter o en el impacto emocional que tiene la enfermedad en el sujeto.

El tema de lo psicosomático es rico y muy amplio. En ocasiones puede parecer un tanto enigmático para el que comienza a estudiarlo, ya que se trata de dar sentido y comprender algo muy concreto, la enfermedad, pero sobre todo a la persona que porta el síntoma. El síntoma es un grito silencioso de ayuda y a veces este grito estará tan ahogado que no se puede saber con certeza si habrá una mejoría. Sin embargo, intentar comprender y hacer una labor imaginativa es una tarea enriquecedora en sí misma.

En el diplomado “Psicosomática. Perspectivas teóricas y enfoques clínicos” que inicia en mayo revisaremos a profundidad las diversas aportaciones teóricas sobre el fenómeno psicosomático acompañado de ejemplos clínicos y de la vida cotidiana.

 

Referencias

Leiberman, C. y Bleichmar, N. (2001). Lo psicosomático. Las perspectivas del psicoanálisis. México: Paidós.