Ansiedades femeninas y masculinas. La imagen corporal, la definición de género y las expectativas sociales alrededor de la procreación

Por Karina Velasco Cota

 

Los psicoterapeutas recibimos en consulta a mujeres y hombres con inquietudes recurrentes sobre su feminidad o su masculinidad, sobre su cuerpo, su orientación sexual, su identificación con un género u otro y el impacto que todo esto tiene en su vida familiar y su entorno sociocultural. Recuerdo el caso de un paciente joven que vino a mi consulta porque se sentía frustrado por su desempeño sexual; padecía eyaculación precoz y eso lo avergonzaba. Su padre y su hermano mayor eran médicos exitosos y él, en comparación, se sentía insuficiente en muchas áreas de su vida. Nuestra vida sexual no se circunscribe al sexo o al hecho biológico de la reproducción, sino a un complejo entramado que incluye el vínculo que tenemos con nuestro propio cuerpo, la manera en la que vivimos el placer, el erotismo y el amor, así como la forma en la que entablamos vínculos afectivos con otros.

A lo largo de la vida, hombres y mujeres de todas las edades experimentan preocupaciones respecto al tema. Es común observar que los niños y las niñas, desde pequeños, sienten curiosidad sobre sus genitales, se afligen frente al embarazo de la madre, etcétera. Durante la adolescencia, la travesía está lejos de haberse resuelto y llegado a su fin. Los jóvenes experimentan también una amplia gama de ansiedades con respecto a su cuerpo, sus gustos y deseos. Viven los cambios de forma acelerada y las demandas que impone el crecimiento son experimentadas, por primera vez, a través de un cuerpo anatómica y sexualmente maduro, dejando a los adolescentes frente a la tarea titánica de tolerar y elaborar las angustias que implica toda esta transformación. Mientras que algunos se sienten orgullosos de sus nuevos atributos físicos, otros los esconden avergonzados, pero también tienen temores de diferente índole: no cumplir con las expectativas, ser rechazado, tener un embarazo no planeado, no ser amado, etcétera. Los cuestionamientos sobre la preferencia sexual se vuelven en este momento de la vida un elemento ineludible en el itinerario al igual que la identificación con un género u otro.

La adultez aporta un matiz distinto a las mismas preocupaciones. Por ejemplo, la mujer y el hombre pueden temer no ser lo suficientemente fértiles como para procrear, o bien, experimentar ansiedades con respecto a ser buenos padres. Otras veces, frente al envejecimiento, hay personas que se realizan múltiples cirugías plásticas o se divorcian y comienzan relaciones con gente mucho más joven. La menopausia y la andropausia exigen un reordenamiento de la vida mental y suelen generar mucha incertidumbre.

Hoy en día, la diversidad y la apertura permiten que tengamos la oportunidad de contar con espacios de diálogo entre disciplinas ‑incluidos el arte y las ciencias‑, para comprender distintas expresiones de la sexualidad humana. Sabemos que existen muchos casos de reasignación de sexo, desde jóvenes hasta adultos mayores, así como múltiples manifestaciones de la identidad sexual y estamos mucho más sensibilizados hacia los movimientos que favorecen estas y otras causas, como el LGBTTTIQ, MeToo, los matrimonios igualitarios, las diversas estructuras familiares, etcétera.

La sexualidad resuena en la vida anímica de toda persona y constituye el eje central de nuestra identidad; tiene que ver con nuestra historia, nuestras fantasías, con las identificaciones que hacemos con la familia, la sociedad y la cultura. No obstante, la forma en la que integramos todos estos aspectos en nuestra personalidad es única y subjetiva, por esta razón, pese a que hombres y mujeres de todas las edades, experimentamos paradigmas similares a lo largo de toda la vida estos son susceptibles de ser explorados y comprendidos únicamente en la intimidad que brinda un vínculo psicoterapéutico. El psicoanálisis no sólo se une a este cometido como otras disciplinas, sino que ha estado siempre ocupado en el estudio del tema a través de su refinado método de investigación clínica sustentado en la sexualidad y el inconsciente.

Acude al taller que se llevará a cabo el próximo 9 de octubre de 13:00 a 15:00 hrs., en el Auditorio Ernesto Meneses Morales de la Universidad Iberoamericana, en el cual entablaremos un interesante diálogo sobre estos contenidos.

Karina Velasco Cota es licenciada en Psicología y egresada de la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica del Centro Eleia. Es docente y asesora académica en los niveles licenciatura y maestría. Participó en la coordinación del Diplomado “Trastornos de la alimentación y adicciones” y formó parte del comité organizador de la última edición de las Jornadas Clínicas de Centro Eleia, Identidad e Identificación: Vértices psicoanalíticos, sociales, culturales y neurobiológicos. En su consulta privada se desempeña como psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos con enfoque psicoanalítico.