Actualizaciones sobre el género desde el psicoanálisis contemporáneo

Por Denise Block

 

La realidad nos enfrenta con una explosión de cambios, migraciones y movimientos en las expresiones convencionales, tanto del género como de la sexualidad. Los medios de comunicación —radio, televisión, redes sociales— dedican espacios de reflexión, información y debate en torno a ellos. Desde hace algunos años, en instituciones educativas, empresariales, gubernamentales, entre muchas otras, se imparten cursos de educación sexual con el propósito de informar y promover un ambiente de apertura, equidad y respeto frente a sus diversas manifestaciones (Glocer, 2010). Es frecuente que los establecimientos informen en placas que no discriminan por motivos de género, religión u orientación sexual. También está el movimiento que reclama el uso de un lenguaje inclusivo para expresarse (verbalmente y por escrito) de manera neutra, sin distinguir entre un género en particular. Recientemente, las calles de muchos países se tiñeron de colores para festejar el Día Internacional del Orgullo LGBTTTIQA+, y de color violeta por el Día Internacional de la Mujer, en algunos lugares con un tono festivo, pero en otros con matices más violentos y agresivos.

 

Leticia Glocer, psicoanalista argentina estudiosa de los temas de género, advierte que las nuevas expresiones de la sexualidad y del género llegarán cada vez más a nuestra consulta. Ella piensa que estas son producto de los cambios en las sociedades y en la cultura, los cuales se reflejan en las subjetividades contemporáneas. Este panorama nos exige a los profesionales del área de la salud mental estar actualizados y tener una mirada más amplia en dichos temas. Pero, ¿a qué nos referimos al hablar de género?, ¿en qué se distingue del concepto de sexo?, ¿cómo se piensa desde el psicoanálisis?

 

John Money, psicólogo neozelandés especialista en sexología, trasladó el término género de las ciencias del lenguaje a las ciencias médicas en 1955. Él fue uno de los precursores en separar el sexo biológico de las formas sociales adquiridas por la crianza. Este término proviene del latín genus que significa ‘nacimiento’ y ‘origen’ (Zac de Levinas, 2016). Más adelante, Caroline Brain (1995) aclaró que al nacer lo que se asigna es el género, mas no el sexo, ya que este último está determinado biológicamente por la apariencia de los genitales.

 

En esta misma línea, Perelberg (2020) opinó que el sexo es la base para la atribución cultural del papel del género, pues considera que es un constructo social. Esta autora, además, se interesa en las distintas formas en que cada cultura organiza y asigna distintas funciones a cada sexo, a partir de las diferencias físicas. El género se define, entonces, como “un sistema social, de relaciones simbólicas y psíquicas, en el que los hombres y las mujeres son posicionados de forma diferente” (Haraway, 1991, en Perelberg, 2000). Estas asignaciones se reflejan en el lenguaje, así como en los usos, costumbres y tradiciones culturales. En México, por ejemplo, es muy común que a las niñas se les pongan aretes a las pocas horas de nacer, mientras que en Europa y Canadá esperan a que tengan la capacidad de elegir; la cultura judía tiene el Brit Milá, ritual religioso en el que se realiza la circuncisión al varón a los ocho días de nacido. Estas prácticas implican la representación de una costumbre cultural de “algo” que se asigna a alguno de los sexos.  Es entonces que la categoría de género queda asociada a una atribución cultural apuntalada en lo biológico. A estas primeras prácticas culturales le siguen otras asignaciones y expectativas con respecto a las funciones que se esperan de cada sexo.

 

Lo anterior nos conduce a otro tema más amplio, la identidad de género. Esta tiene que ver con la manera en que cada persona reconoce que pertenece a un sexo en específico y la función del género que le fue asignado culturalmente. En 1965, Robert Stoller introdujo este concepto en nuestra disciplina, ya que le preocupaban las confusiones terminológicas que se suscitaban en los debates psicoanalíticos. Propuso utilizar la palabra “sexo” específicamente para denominar el aspecto biológico-anatómico, y “género” para referirse al “sentido de saber a qué sexo pertenece cada uno, como la conciencia de saberse hombre o mujer”, y también para designar los aspectos socioculturales y psicológicos de la masculinidad y la feminidad (Stoller, 1965). Algunos autores consideran que el término de Stoller es un concepto sociológico y no psicoanalítico.

 

Dana Birksted-Breen (2016) señaló que, en el contexto del psicoanálisis, actualmente no existe un consenso ni una sola definición de identidad de género ni de identidad sexual, lo cual indica la complejidad y controversia en torno a dichos asuntos. Para Glocer (2022) el género concierne al psicoanálisis y es una perspectiva que se debe incluir en nuestro discurso. Ella se pregunta si las teorías clásicas sobre la diferencia sexual (como el complejo de Edipo) alcanzan para explicar las nuevas manifestaciones del género y de la sexualidad. Por ello, nos invita a estar atentos, a no patologizarlas, a revisar nuestras teorías, nuestra escucha, nuestros modelos, y a abrir espacios de debate para profundizar en estas y otras interrogantes.

 

Referencias

 

Birksted-Breen, D. (1993). Introduction. The Gender Conundrum: Contemporary Psychoanalytic Perspectives on Femininity and Masculinity. Routledge. 

 

Chemama, R. y Vandermersch, B. (2010). Diccionario del psicoanálisis. Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1995).

 

Brain, C. (1998). Biological Contributions to Atypical Gender Identity Development. A Stranger in My Own Body. Atypical Gender Identity Development and Mental Health. Routledge.

 

Glocer F., L. (2022, 23 de abril). Itinerarios cambiantes de la identidad y los géneros. Un cambio de paradigma [Conferencia por Zoom]. Sesión científica de la Asociación Psicoanalítica Mexicana. Ciudad de México, México.

 

Glocer F., L. (2010). Presentaciones cambiantes de la sexualidad. Revista Uruguaya de Psicoanálisis, 111, pp. 44-53. http://publicaciones.apuruguay.org/index.php/rup/article/view/915

 

Perelberg, R. J. (2020). Psychoanalytic Understanding of Bisexuality. Sexuality, Excess, and Representation (pp. 9-59). Routledge.

 

Stoller, R. (1964). A Contribution to the Study of Gender Identity. The International Journal of Psychoanalysis, 45(2-3), pp. 220-226.

 

Zac de Levinas, H. (2016). Los padres y la identidad de género de los hijos. En Parentalidades y Género. Su incidencia en la subjetividad (pp. 147-153). Letra Viva.