Mi acercamiento a Lacan y otras teorías

Quelle peur, Lacan![1]

Por Laura De La Torre

 

Dejamos de temer aquello que se ha aprendido.

Marie Curie

 

Suelo escuchar de personas que están por estudiar la teoría lacaniana que les da miedo. Curiosamente, esto no les sucede cuando se trata de Freud, Klein, Bion o Meltzer. Algo pasa con el analista francés que incluso antes de leerlo ya están presentes la dificultad y la complejidad. Al estudiar las teorías psicoanalíticas, siempre nos vamos a encontrar con conceptos que, a primera vista, nos parecerán confusos (como sucede con cualquier otra disciplina).

 

En mi caso, durante mi formación, llegué a oír que era tan complejo que lo mejor era darle la vuelta porque, para explorar el inconsciente freudiano y la constitución subjetiva, Jacques Lacan había integrado en su propuesta teórica elementos de otras disciplinas como las matemáticas, la topología, la lingüística, la filosofía y el psicoanálisis. Las ganas de acercarme a sus textos eran pocas. Sin embargo, el programa de la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica y, en particular, el del Doctorado en Clínica Psicoanalítica —ambas del Centro Eleia—, marcaban citas inaplazables con él y su teoría.

 

El encuentro con el psicoanalista francés llegó, no sin un poco de nervios y susto. Jacques Lacan a mediados de la década de los 50 inició su enseñanza; era conocido por su revisión a la teoría freudiana y los aportes que legó al psicoanálisis; además, se le describía como carismático, seductor, provocador, gran conocedor de la filosofía y con gran capacidad para cautivar y asustar a su audiencia. Pasé las primeras tardes de frustración, sobre todo cuando leí “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” (1953-1956). El texto estaba en español, pero no comprendía los conceptos palabra vacía y palabra plena [2]. A medida que transcurrieron las clases, la frustración y el sinsentido disminuyeron. Recuerdo las palabras que mi profesora, la doctora Ciénega, quien dirigía al grupo: “No se desesperen, poco a poco irán haciendo su propia articulación de los conceptos lacanianos”. Tenía razón. Con el tiempo, me fui adentrando en esta teoría, la cual me permitió cuestionar mi clínica, así como entender y repensar otros conceptos que había dado por sentados. Paradójicamente, ese encuentro con Lacan me ayudó a aclarar algunas ideas de otras escuelas. Me sorprendió sobremanera encontrar referencias a Melanie Klein.  Fue por esa vía con la que pude conocer y comprender determinados conceptos. Noté que la niebla y el temor se debían, sobre todo, a la herida narcisista de mi encuentro con los monstruosos “no sé nada” y “no entiendo nada”. Recordar constantemente que así se empieza, sin saber, me ayudó en esa batalla. Si se le da la oportunidad, después llega el “puedo aprender”. Así fue como me apropié de ese idioma extraño. Nociones como lo real, lo simbólico y lo imaginario en los registros de la realidad, el cachorro humano, el sujeto, la metáfora, la metonimia, la constitución subjetiva, incluyendo los tres tiempos del Edipo, se volvieron un lenguaje que ya podía entender y hablar.

 

Cuando vuelvo a leer los textos lacanianos, confirmo que no solo se trata de aprender, sino de aprehender, de echar a andar la maquinaria de la transmisión del conocimiento que involucra tanto al que sabe, y ofrece lo que sabe, como al que va empezando, y está dispuesto a recibir. El recorrido por esta teoría francesa exige dedicación, estudio y tolerancia a la frustración. Me doy cuenta de la gran labor de los profesores al animarnos a enfrentar lo desconocido, las preguntas y los primeros acercamientos. En este caso, entendí que cada uno va haciendo su aproximación, pero que nunca lo hace solo.

 

El Doctorado en Clínica Psicoanalítica nos lleva a conocer la teoría lacaniana más allá de sus conceptos y articulaciones, ya que nos permite afinar y contrastar todas las teorías que se presentan en la propuesta académica plural que caracteriza a esta casa de estudios.

 

 

 Referencias

 

De Mijolla, A. (2010). Algunos rasgos distintivos de la historia del psicoanálisis en Francia. En D. Birksted-Breen, S. Flanders y A. Gibeault (ed.). Reading French Psychoanalysis. Routledge.

 

Julien, P. (1992). Introducción. El retorno a Freud de Jacques Lacan (pp. 1-13). SITESA.

 

Kait, G. (1996). Clase no. 1. Presentación de la obra de Lacan. Sujeto y fantasma. Una introducción a su estructura (pp. 1-13). Fundación Ross.

 

Lacan, J. (1953-1956). Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis. Escritos 1. Siglo XXI, 1971.

 

 

[1] ¡Tengo miedo, Lacan!

 

[2] La palabra vacía es un parloteo sin pena ni gloria que ocupan los pacientes para darle la vuelta a su deseo. La palabra plena implica un compromiso del sujeto con el discurso.