Los estados omnipotentes de la mente

Por Patricia Bolaños

 

El concepto de omnipotencia ha ocupado un lugar central en la teoría psicoanalítica como articulador de vivencias infantiles, fantasías, síntomas neuróticos y modos patológicos en el funcionamiento mental.

Es interesante el hecho de que, a pesar de que es un concepto que atraviesa la obra de grandes psicoanalistas, no hay trabajos dedicados al tema en sí. Podemos partir de la siguiente definición: “La omnipotencia es un estado subjetivo —una sensación de control e influencia totales— que el individuo intenta producir mediante la acción y /o la fantasía” (Almond, 1997, p. 3). Este estado se inscribe en los primeros momentos del desarrollo psíquico. Freud sitúa las raíces de la omnipotencia en las etapas más tempranas del yo, cuando el sujeto no diferencia plenamente entre lo interno y lo externo y experimenta una sensación de poder sobre el mundo. También va a describir el papel de la omnipotencia en las fantasías infantiles y el pensamiento mágico, tan característico de esta etapa: el niño cree que sus deseos y pensamientos pueden transformar la realidad.

Posteriormente, la omnipotencia tendrá un papel importante en la visión freudiana en el desarrollo de síntomas y en la raíz de distintas patologías, como lo es la neurosis obsesiva: el individuo obsesivo tiene la convicción de que su pensamiento equivale a la acción, lo que alimenta rituales y defensas, como bien se ilustra en el historial del Hombre de las Ratas. Las primeras etapas de la infancia se caracterizan por la omnipotencia de pensamientos, sentimientos y fantasías. Para Melanie Klein (1930), la importancia de la omnipotencia se vincula al temor a una destructividad poderosa, y la autora sostiene que, para el bebé, las fantasías y su omnipotencia tienen efectos permanentes y profundos en sus relaciones objetales.

Desde otro marco teórico, podemos mencionar las ideas de Winnicott (1970) sobre la omnipotencia. Para el autor, la madre tiene la tarea de proveer un entorno que le permita al bebé tener la creencia ilusoria de su propia omnipotencia; para ello, proporciona la satisfacción en el lugar y el momento exactos en que el infante alucina su propia satisfacción. Posteriormente, la madre tendrá que registrar los momentos en que el bebé esté listo para salir paulatinamente de su omnipotencia. La transición de la omnipotencia infantil al contacto con la realidad se da por medio de la creación de los fenómenos transicionales.

En esta breve introducción sobre el tema, queda claro que la omnipotencia en la vida temprana tiene funciones adaptativas: organiza la experiencia, posibilita la creatividad y facilita la progresiva diferenciación entre el yo y el mundo. Solo nos queda preguntarnos, ¿cuándo se vuelve un estado patológico?

Como rasgo de personalidad, la omnipotencia está vinculada con el narcisismo, la creencia egocéntrica en la importancia predominante del propio ser, la creencia de ser especial, etcétera. Desde una perspectiva fenomenológica, estos estados mentales se manifiestan como arrogancia, superioridad, prepotencia, vanidad y desprecio. El estado mental de omnipotencia está de base en episodios maníacos, actividades peligrosas, relaciones deterioradas y un funcionamiento deficiente en el mundo real; implica un obstáculo para la percepción de la realidad.

En el encuentro sobre los estados omnipotentes de la mente exploraremos este concepto tan importante para la clínica; haremos un recorrido por diferentes acepciones teóricas sobre el tema, acompañado de viñetas clínicas que nos permitan profundizar sobre este concepto tan central del psicoanálisis.

 

Bibliografía:

Almond, R. (1997). Omnipotence and power. En C. S. Ellman y J. Reppen (Eds.), Omnipotent fantasies and the vulnerable self (pp. 1–37). Jason Aronson.

Arundale, J. (Ed.). (2022). The Omnipotent State of Mind: Psychoanalytic Perspectives. Routledge.

Ellman, C. S., y Reppen, J. (Eds.). (1997). Omnipotent Fantasies and the Vulnerable Self. Jason Aronson.

Hinshelwood, R. D. (1992). Diccionario del pensamiento kleiniano. Amorrortu.

Klein, M. (1930). La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del yo. En Obras completas: Vol. 1. Amor, culpa y reparación y otros trabajos (1921-1945). Paidós. 

Winnicott, D. W. (1971). Objetos transicionales y fenómenos transicionales. En Realidad y juego. Gedisa.

 

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