Tendencias actuales en el psicoanálisis de niños

Por: Carmen Islas E.

Desde que Freud puso la pauta para comprender el juego de los niños, varios analistas como Melanie Klein, Anna Freud, Donald Winnicott, entre otros, desarrollaron teorías y técnicas adecuadas a estos pacientes. En los últimos años estas ideas se han enriquecido y se han desarrollado nuevos modelos de aproximación clínica. Asimismo han llegado a un público más amplio que les ha dado mayor aceptación. Instituciones como la familia, la escuela, los hospitales, centros comunitarios, medios de comunicación, etc., han abierto espacios para tratar los problemas de los niños y conocer la importancia de los factores que inciden en su desarrollo temprano. No olvidemos que en el consultorio aparece el niño que todos los adultos tenemos dentro.

En los primeros años de la vida de una persona, las emociones y la relación con la madre juegan un papel determinante. Los analistas de niños están entrenados para comprender estas emociones y son los que, gracias a su experiencia clínica, han ampliado las perspectivas de trabajo en el consultorio.

En el desarrollo del psicoanálisis la atención que se ha brindado a los niños y sus problemas en relación con el medio y con ellos mismos es más bien escasa. Sin embargo, si partimos de la base de que las experiencias infantiles tienen una gran importancia para el desarrollo de la personalidad, podemos adentrarnos con gran interés en el ámbito del psicoanálisis infantil.

La mayoría de los trastornos de la personalidad en los niños, adolescentes y adultos dan cuenta de sus orígenes en el desarrollo temprano. Estas experiencias se pueden observar y analizar con gran facilidad en los tratamientos de niños porque el infante actúa libremente conformes a sus deseos, emociones, fantasías y sueños, los comunica de manera espontánea y creativa durante el análisis. En el tratamiento de los adultos la herramienta fundamental para conocer a los pacientes es la asociación libre, mientras que en el análisis de niños se desarrollan otras técnicas como: juegos, dibujos, comunicaciones verbales y no verbales. Estos materiales le ayudan al analista a poder acceder a su mundo interno y comprender sus dificultades. Así, el psicoanálisis de niños es un espacio privilegiado para observar las experiencias tempranas e investigar con facilidad el mundo de las fantasías inconcientes, básicamente mediante dos herramientas fundamentales: el juego, que el niño despliega en el consultorio, y la relación con el analista. Éste se sirve de la capacidad de reconocimiento de las fantasías y los conflictos para ayudar a que el niño, a través de las interpretaciones verbales, así como la contención de sus ansiedades, conozca el significado de sus juegos, sus asociaciones verbales y no verbales. Además, la psicoterapia infantil ayuda a prevenir problemas psicológicos posteriores.

Es frecuente que este tipo de tratamientos despierten en el analista emociones, inquietudes y dudas acerca de la manera en la que se recibe el material del paciente, y acerca de las intervenciones más adecuadas. Otra de las dificultades más comunes es reconocer la diferencia entre lo que el niño necesita y lo que los padres demandan como motivo de consulta, casi siempre encontramos una gran diferencia. ¿De qué forma impacta en los padres el cambio que hace un niño en su comportamiento al ir superando sus conflictos? ¿Pueden beneficiarse al conocer la forma en que sus propios conflictos influyen en los problemas de su hijo? Expondremos ejemplos de esta problemática.