Archivos mensuales: abril 2017

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Sobre la Tesis: Los procesos psíquicos durante la adolescencia.

Por Bárbara Sánchez Armass

La adolescencia ha sido un tema que siempre me ha interesado. Durante mi formación en el doctorado comprendí que es crucial en la vida de una persona; se rompe la cosmovisión del niño, se experimenta un cuerpo nuevo y sexuado, los padres dejan de ser héroes y se viven como intrusos, las palabras no alcanzan para llenar de sentido las emociones y la identidad está en pleno proceso de elaboración.

La comprensión psicoanalítica sobre la adolescencia ha tenido mayor avance en los últimos 60 años. A partir de las distintos modelos mentales que aprendí, mi visión hacia la adolescencia cambió. La adolescencia no es sólo una etapa, sino un concepto dinámico y complejo ya que adquiere significado desde distintos niveles por ejemplo, dentro de las fases del desarrollo, como transición entre lo infantil y lo adulto, como un momento esencial para la construcción de la identidad e inclusive como un estado mental.

Algunos psicoanalistas se centraron en estudiar la adolescencia tal cual, y aportaron muchas ideas a la vez que ayudaron a realizar un esquema general sobre la mente adolescente. Dentro de estas teorías encontramos algunas que describen los mecanismos que usan los adolescentes frente a la sexualidad, otras que describen los duelos, otras la regresión al Edipo. Desde algunas corrientes o inclusive desde otras disciplinas, la adolescencia se estudia como proceso evolutivo donde todos los adolescentes deben resolver los mismos conflictos. Sin embargo, la formación psicoanalítica me ayudó a centrarme más en los aspectos subjetivos de cada adolescente que tienen que ver con la fantasía inconsciente. En la medida en la que fui aprendiendo en el doctorado mi visión se fue haciendo más compleja, pues me interesé por entender los fenómenos adolescentes a partir de procesos mentales que construyen la realidad psíquica.

Desde esta visión la etapa adolescente es un momento privilegiado en la vida porque es cuando hay que enfrentar cambios inéditos. Si bien es cierto que la mente siempre está en conflicto,  durante la adolescencia se producen constantemente nuevas experiencias que tienen que ser procesadas y resueltas: la vida sexual infantil con un nuevo cuerpo sexuado, separarse de los padres pero poder llevarlos dentro y no dejarlos atrás, cambiar los valores del self –del amor propio al amor por los otros-, tolerar la ausencia y la presencia, entre otras. La experiencia adolescente es entonces una oportunidad para pensar sobre uno mismo. Sólo se puede progresar emocionalmente en la medida en que un adolescente trata de resolver sus conflictos. En este sentido la identidad, la sexualidad, la separación con los padres, la el grupo, el pensamiento, los ideales y la vocación adquieren un significado distinto. Pues todos se van elaborando simultáneamente en la medida en la que se pueden internalizar los conflictos. Las clases que tuve me permitieron entender que crecer significa elaborar y pensar. A lo largo del doctorado vi distintas escuelas psicoanalíticas que marcan el fin de la adolescencia a partir de los cambios mentales internos y no por la edad cronológica; por la capacidad que se tiene para ampliar la visión de los conflictos y enfrentarlos y no por conseguir logros externos.

Por esto la etapa adolescente no debe ser solamente una descripción de los fenómenos colectivos, sino una exploración de los procesos psíquicos con los que el adolescente elabora dichos fenómenos. Desde esta perspectiva cada adolescente tiene una vivencia particular y aunque encontramos características generales de la adolescencia no hay una sola teoría que pueda abordar todas las experiencias adolescentes. Puedo decir con gratitud que me siento afortunada de haberme formado en el Centro Eleia porque ahí aprendí a pensar con distintos modelos teóricos, a cuestionarlos y utilizar lo mejor de cada uno. También aprendí a trabajar en la sesión, sólo en el vínculo entre el analista y el paciente se pueden explorar las fantasías, que además, van a ser distintas día con día. De tal modo que el tema nunca se agota. Cada síntoma, sueño, caracteropatía o acto impulsivo puede tener múltiples significados.

Gracias a las enseñanzas de los Dra. Celia Leiberman y el Dr. Norberto Bleichmar y de mis maestros aprendí a tener una visión plural y abierta hacia el psiquismo en la que predomina el interés genuino por el funcionamiento mental y la curiosidad que promueve el pensamiento. De ellos aprendí a trabajar psicoanalíticamente y a entender la adolescencia de un modo más profundo y apasionante.

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El niño y la escuela

Por Michelle Aymes

 

La curiosidad por conocer es algo que desde edades tempranas puede fomentarse y desarrollarse. Los niños pequeños exploran el mundo observando; al gatear y al empezar a caminar van descubriendo lo que les gusta, lo que les desagrada, lo que puede ser peligroso para ellos. Crean juegos y miran que las cosas pueden entrar y salir, por ejemplo, de una caja o los juguetes que van y regresan, aparecen y desaparecen.

 

Los niños más pequeños disfrutan mucho de juegos como las escondidillas y el “peek-a-boo”, pues de esta forma van elaborando la ausencia y la presencia de la madre. Pasarán de un pensamiento concreto a uno abstracto, ya que en el proceso, el niño aprenderá que aunque la madre no esté, puede sentirse tranquilo porque más tarde ella regresará. Una niña de un año y medio miraba una caricatura donde un oso perdía su globo; ella empezó a llorar con angustia diciendo: “regresa globo, regresa”. Probablemente ese globo representa a la madre y su temor a que no regrese, puesto en un objeto concreto.

 

Al entrar por primera vez al colegio, el niño tendrá que lidiar con varias ansiedades, como la separación de sus padres. Además de sentir temor de que no vuelvan, el niño tendrá que aguantar que sus padres se ocupen de otras cosas además de él y que las atenciones y el tiempo que le dedicaban cuando era bebé han cambiado. Éste, entre otras cosas, es el motivo por el que algunos niños tienen regresiones a etapas más primitivas, tanto en sus emociones como en su aprendizaje.

 

Los niños comienzan por hacer juegos solitarios para después pasar a los colaborativos, formando grupos con otros compañeros y estableciendo vínculos más estables e íntimos. Por ello, en un principio les cuesta compartir o intercambiar juegos y materiales escolares. La percepción de los compañeros de clase varía continuamente; es común que manifiesten sentimientos ambivalentes hacia otro niño, percibiéndolo a ratos como alguien malo y en otros como su amigo inseparable.

 

Posteriormente, los niños empiezan a experimentar mucha curiosidad por las cosas que pasan alrededor de ellos y disfrutan de los experimentos en su clase de ciencias. Continuamente hacen preguntas para explicarse fenómenos, cuestionándose por qué el cielo es azul o por qué las mariposas vuelan, por ejemplo.

 

La figura del maestro es fundamental, ya que se transfieren emociones y formas de relaciones pasadas, principalmente con los padres. En preescolar, es común que los niños se enamoren de la maestra, demandando su tiempo y su cariño. Están en constante rivalidad con los compañeros, tal como sería con un hermano y su madre. Los niños de esta edad disfrutan haciendo torres más grandes que los demás o demostrando los nuevos aprendizajes que han adquirido y la independencia con que pueden ejecutarlos.

 

Una niña de cuatro años que acababa de tener un hermano experimentaba fuertes sentimientos de enojo y celos: en el colegio peleaba por ser la favorita de sus amigas, armando una pareja y dejando a un lado a otras compañeras; en el recreo entraba en conflictos, ya que siempre quería elegir el papel de la mamá que se encargaba de cambiarle los pañales al bebé; demandaba la atención de la maestra pidiéndole ser su ayudante en las tareas escolares, esto le permitía identificarse con la mamá y ocupar el lugar de la que cuida, dejando de lado los sentimientos de exclusión que sentía al ver que la madre se ocupaba del recién nacido.

 

Los niños que se agrandan, que regañan a otros compañeros, niegan los sentimientos de mayor vulnerabilidad y el lugar que les toca en la familia. El lugar de niño en ocasiones les molesta, pues tienen que asumir que los adultos ponen las normas y toman decisiones. Por lo anterior, el pequeño disfruta de los juegos de roles como el de la escuela o la casita, regañando a sus muñecos, poniéndose los tacones de mamá o tomando las herramienta que papá utiliza. Será importante dejarle claro cuál es el lugar que ocupa en la escuela y la familia. Además, el pequeño se identificará con sus padres e irá incorporando las normas que en el colegio y la casa le han enseñado, haciendo una discriminación de lo bueno y malo.

 

Al entrar a la primaria, la lectoescritura ocupará un lugar primordial en el aprendizaje del niño, ya que establecerá nuevos modos de relación con sus padres y el mundo, en general. En esta etapa habrá una mayor distinción entre la realidad y el juego, interesándose en temas como el de la justicia, el bien y el mal. Los juegos de reglas serán sus favoritos, experimentando triunfo al ganar o frustración al perder y al sentirse en desventaja con otros competidores. Se interesará por coleccionar e intercambiar diversos objetos, desarrollando habilidades de negociación y pertenencia en sus grupos de pares. Los temas ambientales serán de interés y curiosidad en los años más avanzados de la primaria. Las actividades físicas permitirán canalizar y reprimir aquellos impulsos que a veces son difíciles de manejar.

 

El desarrollo emocional y el aprendizaje se llevarán a cabo de diferente manera en cada individuo, sin embargo, es indispensable conocer las etapas por las que un alumno está pasando y diferenciar cuándo existen aspectos que van más allá de lo esperado para su edad.

 

 

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El aprendizaje en la adolescencia

Mariana Hurtado Eguiluz

La adolescencia es una etapa que comienza con los cambios físicos, el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, el cambio de voz, entre tantos otros. Esto se acompaña de una serie de alteraciones emocionales y cognitivas.

Si nos enfocamos a los aspectos afectivos, podemos entender la adolescencia como una etapa de renuncias y duelos. Implica dejar atrás el rol niño, el cuerpo de la infancia y a los padres que solíamos admirar. Esto provoca una infinidad de emociones como tristeza, enojo, desilusión, cambios de humor repentinos y, en ocasiones, radicales. Los adolescentes pueden llegar a ser egocéntricos y desafiarse a sí mismos, sin medir las consecuencias de sus actos o dimensionar el peligro.

Entre los cambios emocionales más significativos podemos mencionar la rivalidad y el desafío hacia los padres: los adolescentes necesitan separarse paulatinamente de ellos para forjar más adelante un camino propio, lo cual implica período de choque, una ruptura de la dependencia y, en la mayor parte de los casos, se pierde la admiración total que tenían en la infancia, cuestionando todo lo que los padres y maestros proponen.

Es común que los intereses cambien en esta fase. La necesidad de pertenecer a un grupo se vuelve algo muy importante y buscan pasar tiempo con los amigos. Además, comienza la atracción por el sexo opuesto. Esto inicia casi como un juego, en donde los chicos encuentran un nuevo desafío personal, pero a medida que pasa el tiempo y el crecimiento, se van estableciendo relaciones más íntimas y trascendentes.

Para los padres y maestros puede resultar muy complicado lidiar con ciertas actitudes y comportamientos de sus hijos y alumnos, ya que implica dejar de ser admirados y tolerar una dosis importante de renuencia frente a las órdenes, recibir respuestas de rebeldía y desafío, así como una competencia constante.

Las transformaciones corporales despiertan una serie de cambios también en el aspecto cognitivo. El cerebro en esta etapa se encuentra en plena modificación. La mente de los adolescentes muestra una significativa remodelación de su estructura básica, en zonas que tienen relación directa con el comportamiento y el aprendizaje. El cerebro se reorganiza y varias estructuras aumentan de tamaño, hasta los 18 años de edad aproximadamente. Por esta razón, los adolescentes tienen mayor capacidad para aprender habilidades cada vez más complejas.

Algunos autores resaltan la tendencia de los adolescentes a reflexionar sobre su vida y sobre el mundo social, como se evidencia en los escritos de muchos jóvenes. En comparación con los niños, durante este período se dispone de una mayor capacidad para construir proyectos de vida en los que tiene cabida su propia actividad futura y la sociedad en la que viven. Los adolescentes reflexionan sobre su pensamiento y construyen teorías. El hecho de que estas teorías sean poco profundas o poco originales les permite una inserción moral e intelectual dentro del grupo de adultos, lo cual se vuelve indispensable para asimilar las ideologías de la sociedad.

Los jóvenes elaboran teorías, construyen una idea propia sobre la vida política y económica, en algunos surgen crisis religiosas que acaban con las ideas que habían tenido hasta ese momento, muchos otros se preocupan por los problemas morales. Algunos tienen intereses literarios, artísticos, científicos o filosóficos. El hecho de tener que insertarse a un mundo al que aún no pertenecen, les lleva frecuentemente a ser críticos de la vida de los adultos, que observan desde afuera.

Es importante tener en cuenta que en esta etapa el cerebro es muy vulnerable ante determinadas experiencias, principalmente aquellas relacionadas con el consumo de drogas y alcohol, del mismo modo que ocurre con otros factores, como el estrés y la depresión.

No es raro que durante la adolescencia el rendimiento académico y el aprovechamiento escolar desciendan de manera significativa. Como se mencionaba anteriormente, los intereses ahora están centrados en la imagen personal, en la separación progresiva de los padres y los maestros de la infancia, en la preocupación por pertenecer a un grupo y ser aceptado, tal vez en la conquista del primer amor. Esto puede llevar al adolescente a desinteresarse o desmotivarse por el estudio, ya que su mente se encuentra absorta en resolver cuestiones de tipo afectivo.

Los jóvenes se encuentran ante una serie de metas u objetivos por cumplir: el deseo de éxito y la preocupación por evitar el fracaso, la búsqueda de autonomía y control de la propia vida, el esfuerzo por conseguir ciertas metas externas como la afiliación, la pareja y el dinero, así como el anhelo por ser aceptado.

Comprender a profundidad esta compleja etapa de la vida puede permitirnos contar con mayores herramientas de intervención. Los adolescentes requieren de ambientes adecuados, del acompañamiento de adultos y orientadores pacientes, para tener mayores posibilidades de participar proactivamente de su proceso de desarrollo. Este período vital es decisivo para todo ser humano, ya que las transformaciones estructurales y funcionales del pensamiento dejarán huella para toda la vida. Contar con una guía que incida positivamente en su camino, puede ser un elemento trascendente en el rumbo de su construcción.

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El suicidio en la adolescencia

Por Marta Bernat

Al escuchar sobre el suicidio de un adolescente, uno recibe un impacto emocional muy fuerte, sentimos incredulidad, tristeza, miedo, angustia, impotencia, desesperación, incomprensión y después empiezan las preguntas: ¿Por qué lo habrá hecho? ¿Cómo se habrá sentido para haber tomado esa decisión? ¿Estaba mal desde antes y nadie se dio cuenta? ¿Sufría de depresiones? ¿Había intentado suicidarse anteriormente? ¿Hubo algún evento que lo detonó?

Es común plantearse tales interrogantes ante a un evento que es difícil de comprender y que se convierte en un caso más de los muchos adolescentes que atentan contra su vida y, desafortunadamente, lo logran. El tema del suicido ha sido estudiado por filósofos, sociólogos, teólogos, psicólogos y el psicoanálisis.

El autor argentino Carlos Moguillansky comenta que el suicidio puede ocurrir en cualquier momento de la vida, particularmente en la adolescencia y en la vejez. Considera que hay muchos tipos de suicidio y cada uno responde a distintas motivaciones. Lo define como: “un acto decidido en el que participa cierta confusión y que tiene el propósito y la certeza de matarse” (Moguillansky, 2006, p. 36). Señala que en esta definición hay tres palabras clave: acto, decidido y confusión: alguien está dispuesto a matarse.

La mayoría de los autores coinciden en que es importante diferenciar una fantasía suicida de un intento realmente efectuado, ya que muchos que piensan suicidarse no lo llevan a cabo. El acto suicida ocurre de muchas formas y puede estar presente en todas las patologías. Los suicidas tienen rasgos distintos y es difícil reunirlos en un grupo en específico; por lo mismo, no es posible afirmar que todos los suicidios están relacionados con un estado mental psicótico, así como tampoco se puede asegurar que todas las personas que sufren una depresión severa acaban quitándose la vida.

Este autor piensa que uno de los criterios fundamentales para explicar el suicidio es una pérdida de realidad brutal que acontece en el momento del intento, el cual no necesariamente es psicosis. Las definiciones teóricas de suicidio suelen contener tres elementos en común: desesperación, impotencia y dolor; al menos dos de estas características se hallan presentes en el acto suicida. Moguillansky comenta que, en la mayoría de los casos, hay un hecho desencadenante agudo: una profunda desilusión, una ruptura amorosa, la muerte de un familiar o un fracaso académico laboral. Pero más allá de un detonador, siempre existe una prehistoria muy compleja, es decir, hay una serie de condiciones que se conjugan para que el suicidio se lleve a cabo.

Moguillansky cita a Moses Laufer y Egleé Laufer (1998), autores ingleses con una gran experiencia en el trabajo con adolescentes, y comenta que la mayoría de los que intentan suicidarse presentan un breakdown, es decir, un derrumbe psicológico en el cual el joven se encuentra sin salida, sin alternativa, ni esperanza, con la sensación de haber matado internamente a los padres que lo aman. Cuando uno de estos analistas tenía algún paciente con tentativa de suicido, directamente le preguntaba: ¿pensabas en alguien mientras intentabas suicidarte? Si el paciente mencionaba a su madre, a su novia o su abuelita, el analista sabía que se encontraba ante un panorama muy distinto que si respondía que no pensaba en nadie, justamente porque esa falta de referencia indica una desolación total: son personas aisladas del mundo en el que habitan y devastadas en su mundo interno.

La adolescencia es una etapa de inestabilidad, donde el joven enfrenta cambios a nivel corporal y psíquico. Es un período de crisis, confusiones, duelos, separaciones, búsqueda de identidad, etc. Lo anormal, comenta Aberastury (1988), sería una etapa de estabilidad y tranquilidad. El adolescente se siente invadido, abrumado ante todos los cambios que se le presentan y siente que no cuenta con las herramientas necesarias para enfrentar el mundo adulto.

No todos los adolescentes se suicidan por estas crisis, debe existir una historia que lo antecede. M. Laufer (1998) señala una serie de aspectos que debemos tomar en cuenta: el mecanismo de la desmentida, un superyó sádico y cruel, odio hacia sí mismo y hacia su cuerpo, goce en el sufrimiento, intolerancia al dolor psíquico, incapacidad para hacer frente a las demandas de un self grandioso, atormentarse por fracasos e incapacidad, culpa excesiva, necesidad de castigo, devaluación intensa, vergüenza, abandono, miedo a la separación, incapacidad para manifestar su cólera, expresar la ira hacia adentro, pérdida del sentido de la muerte, ausencia de la función de autoconservación, deseo de matar las cualidades buenas y amorosas de los padres internos y de sí mismo, deseo de silenciar al enemigo interno, al torturador, para llegar a un estado de paz y tranquilidad. Todo esto nos proporciona información clínica muy útil para entender el estado emocional en el que se encuentra el adolescente.

Los Laufer hacen énfasis en la gran dificultad que tiene el joven para integrar el mundo infantil con el mundo adulto sexual. Surge un cuerpo sexual que lo invade, con sensaciones y deseos intolerables. Los adolescentes sienten que ese cuerpo no les pertenece, se sienten “anormales” o, en palabras de Moguillansky, “impresentables” ante los demás. Muchas veces el suicidio atenta, contra ese cuerpo sexual o contra un aspecto de la persona que se odia y que se quiere eliminar. El yo quiere atacar, destruir a ese cuerpo extraño que no es parte de su self. Cuando el joven se ataca físicamente, cree que no ataca a su persona sino a aquello que odia y que quiere destruir.

 

Moguillansky (2006) comenta que cuando un adolescente sobrevive a un acto suicida, no se asombra de estar vivo, pues nunca pensó en morir. Esto habla de la eficacia y de la intensidad de los mecanismos de desmentida. Lo que busca es liberarse de ese cuerpo sexual, del sufrimiento y del dolor, tan intensos. Ataca algo que odia porque se tomó el atrevimiento de morirse, repudiarlo o alejarse y el yo se ofrece como un sustituto. El cuerpo se confunde con un enemigo interno.

 

Este autor comenta que no siempre es la melancolía, la depresión o la identificación la que orilla a un suicidio. En determinado momento, el mundo psíquico del suicida se ve invadido por algo que se apodera de su conciencia y de su vida psíquica, culminando en un acto suicida.

 

El tema es difícil de abordar y muy doloroso, pero con las contribuciones de estos autores se puede llegar a comprender la complejidad de una situación como ésta.

 

Referencias 

  • Aberastury, A. y Knobel, M. (1988). La adolescencia normal. Ciudad de México: Paidós.
  • Laufer, M. (1998). El adolescente suicida. Barcelona: Biblioteca Nueva.
  • Moguillansky, C. (2006). “Conferencia sobre el suicidio”. En Diálogos clínicos en psicoanálisis. Ciudad de México: Centro Eleia, Actividades Psicológicas.
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Curso: Principios de Psicoterapia y Psicoanálisis, lo que tienes que saber

Entrevista con el Dr. Gabriel Espíndola, coordinador de la Maestría en el Plantel Norte

Dr. Gabriel, ¿nos puede comentar cuál es el objetivo de este curso?
El objetivo es dar a conocer a las personas interesadas en la Psicoterapia Psicoanalítica y/o en la Maestría del Centro Eleia el camino a seguir para consolidar una buena formación. Buscamos acercar de la manera más comprensible y práctica nuestro quehacer y sus características a todas las personas que muestran curiosidad por la vida mental.

¿A qué personas está dirigido?
A todas aquellos interesados en el tema. Asisten regularmente estudiantes de Psicología, médicos, pedagogos, literatos y otros profesionistas afines. Cualquier persona que tenga interés en el Psicoanálisis puede beneficiarse de este curso, particularmente quienes buscan iniciar una formación en el posgrado.

¿Qué día y en qué horarios se dicta?
El curso se realiza cuatro veces por año en los meses de enero, junio, agosto y noviembre. Tiene lugar durante tres sábados consecutivos en horario de 10:00 a 13:00 horas en ambos planteles del Centro Eleia.

¿Podría explicar los temas que se abordarán en el curso?
Tocamos los principios básicos de la formación en Psicoterapia Psicoanalítica, revisamos conceptos fundamentales como: lo inconsciente, la sexualidad infantil, los sueños y los diversos fundamentos de las emociones, desde una perspectiva amplia y compleja. Al mismo tiempo, tratamos de compartir con los asistentes nuestra experiencia en la formación, los tiempos y requerimientos para armar una buena consulta y beneficiar a las personas con el trabajo en el consultorio. Es un curso muy adecuado y muy ágil para la comprensión de estos elementos básicos.

¿Lo imparte un maestro o varios?
Contamos con un maestro titular y un invitado. La formación en Psicoterapia Psicoanalítica exige conocimientos en el campo de las humanidades, la psiquiatría, aspectos médicos y antropológicos. Buscamos invitar a uno o dos maestros especializados en estos temas para tener el panorama más amplio y rico posible.

 

¿Para qué le sirve al alumno realizarlo?, ¿qué es lo que aprende?
Con este curso el estudiante tiene la posibilidad de tener un panorama muy definido y acarar sus dudas antes de comenzar una formación y estudios de posgrado; también para conocer las características y los requisitos antes de iniciar ese camino tan enriquecedor. Diría que es una muy buena guía que puede ahorrar mucho tiempo y esfuerzo a las personas, pues se conoce una ruta a seguir, sus bondades y requerimientos.

Aprenderemos sobre algunas ideas básicas del psicoanálisis, así como la mirada que tiene este método hacia la mente humana, sus cualidades y limitaciones. Al terminar el curso, el alumno tendrá mucha mayor claridad sobre lo que la Psicoterapia Psicoanalítica puede y no puede hacer, sobre sus cualidades, formas de trabajo y beneficios.

¿Pueden acudir personas de distintas edades?
Todas las edades son bienvenidas. Es cierto que mayoritariamente asisten personas que estudian una licenciatura, o bien que la han terminado y desean iniciar sus estudios de posgrado.

¿Es requisito tener la licenciatura terminada?
No. Cualquier persona interesada puede asistir. Algunos estudiantes lo cursan antes de terminar su carrera, como una manera de conocer un poco más y así pensar sobre su futuro profesional; es un camino para conocer los pasos a seguir una vez que una persona ha terminado su licenciatura y desea convertirse en terapeuta. Otras interesados pueden asistir por el simple deseo de comprender más sobre el tema. Todos son bienvenidos.

¿Es necesario tener una licenciatura en Psicología?
No es necesario. No sólo en este curso, tampoco para ingresar nuestra maestría, en tanto que pueden hacerlo los egresados de todas las licenciaturas que tengan un reconocimiento oficial. El curso es un preámbulo, diríamos que una invitación para conocer más y aclarar dudas sobre la formación mediante clases ágiles, prácticas y en un lenguaje muy claro. Toda persona interesada puede beneficiarse en algún grado al cursarlo.

 

El próximo Curso Sin Costo “Principios de Psicoterapia y Psicoanálisis”, inicia el sábado 10 de junio  de 2017 en plantel norte y plantel sur.

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Psicopatología de la sexualidad

Comisión Organizadora de las Jornadas Eleia 2017

Los conflictos que involucran la sexualidad y por los que las personas solicitan una psicoterapia son numerosos y variados. Los motivos de consulta suelen abarcar dificultades relacionadas con la sexualidad infantil que subsisten en todo adulto (los celos, la rivalidad, la exclusión, las relaciones triangulares) o bien, aspectos asociados al desempeño sexual como disfunción eréctil, eyaculación precoz o anorgasmia.

Con mucha frecuencia consultan hombres y mujeres que no han podido formar una pareja debido a que emocionalmente se encuentran atrapados en la vida familiar.

La infidelidad es otra situación por la que las personas solicitan ayuda. Es un conflicto en el que encontramos distintas explicaciones, que incluyen aspectos relacionados con valores y costumbres culturales, experiencias familiares pero en donde también se despliegan conflictos emocionales que pueden ir desde los infantiles hasta aquellos que implican intenciones destructivas.

Es decir, las formas como se puede manifestar una problemática sexual son sumamente diversas.

Sin embargo, existe otro grupo de conflictos de la sexualidad que, por sus características, los consideramos patológicos debido a las motivaciones que les dan origen y las consecuencias psíquicas que conllevan.

El primer indicador que sugiere una patología es que la conducta sea compulsiva: el sujeto realiza una acción y busca repetirla casi inmediatamente, a menudo siente que no puede detenerse. Un ejemplo de esto es la masturbación. Esta conducta por sí misma no se considera patológica, es parte de la actividad sexual en la infancia, tiene una finalidad lúdica y de exploración en la adolescencia y en la vida adulta puede ser un elemento previo a la relación sexual. Sin embargo, algunas personas encuentran en la masturbación la única posibilidad de satisfacción sexual, se vuelve el acto central en su vida sexual, pues alivia de forma momentánea ansiedades subyacentes, o bien, se instala como una solución ante la dificultad para establecer relaciones sólidas y profundas.

También podríamos considerar la búsqueda compulsiva de servicios de prostitución, una situación en la que sólo se alcanzara la excitación sexual si se cumple con dichas condiciones. Aquí aparece otro elemento patológico de la sexualidad, lo estereotipado. Con este término nos referimos a que la conducta se vuelve fija, mecánica, se requiere de un elemento concreto para alcanzar el orgasmo; todo esto excluye el aspecto creativo e imaginativo de la relación con otra persona. Un ejemplo más de este aspecto es el fetichismo, en el cual la persona requiere de un objeto específico para lograr la excitación, como un zapato con ciertas características, encaje o cualquier otro objeto;  sin esta condición resultaría imposible la satisfacción sexual.

El monto de agresión, ya sea en el acto o en la fantasía, también es un criterio fundamental para determinar la patología de la sexualidad. Estamos hablando de situaciones en donde predomina el sadismo, el otro se cosifica o se utiliza como un objeto para alcanzar la satisfacción.

En todas las conductas que mencionamos hasta ahora podemos encontrar la expresión del sadismo. En la masturbación puede estar presente la fantasía de dañar al otro; en el fetichismo, el otro se reduce a un elemento parcial, se le trata como objeto; en la prostitución, se puede observar un deseo de control omnipotente pues, al pagarle al otro, se le obliga a hacer lo que se desee; en la pornografía se busca la representación de una escena violenta donde el afecto se elimina totalmente del acto; en la infidelidad puede existir la fantasía de destruir una pareja resultado de lo intolerable que resulta que dos personas estén juntos en una relación amorosa. Pero no son las únicas situaciones donde se puede identificar un alto grado de violencia; algunas serán tan evidentes como en el sadomasoquismo y el abuso sexual, otras no tanto.

La búsqueda inmediata de satisfacción sexual imposibilita el establecimiento de relaciones personales estables y profundas, que se caracterizan por un vínculo de amor, de cuidado, de satisfacción mutua y creatividad. Es por ello que cuando las personas atrapadas en este tipo de conductas sexuales patológicas llegan a tratamiento, presentan áreas de su vida considerablemente empobrecidas y grandes cantidades de ansiedad.

Como profesionales de la salud mental, resulta esencial identificar las manifestaciones patológicas de los conflictos sexuales y conocer los desafíos clínicos que implica el tratamiento de estos pacientes.

En las Jornadas Clínicas 2017 sobre “La sexualidad”, revisaremos distintas propuestas teóricas acerca de la psicopatología de la sexualidad que nos permitirán comprender la complejidad detrás de estos cuadros, así como proponer diferentes estrategias clínicas para su intervención.

Te invitamos a participar en la discusión de los materiales clínicos que abordaremos desde diferentes perspectivas, con el objetivo de profundizar y actualizar nuestro conocimiento del tema para la práctica clínica.

 

En el siguiente enlace conoce más sobre este evento: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-de-psicologia-jornadas-clinicas-junio 

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Entrevista al Dr. Gabriel Espíndola sobre el Curso “Descubre la Psicología”

Dr. Gabriel Espíndola, ¿nos puede explicar qué ofrece el curso “Descubre la Psicología”?
Hay muchos jóvenes que tienen interés en iniciar sus estudios en el campo de la Psicología, sin embargo, es común que cuenten con poca información sobre los contenidos y características de la carrera y el ejercicio profesional.

El curso está diseñado para darles información y aclarar las diversas dudas que existen sobre la manera adecuada de acercarse a esta hermosa profesión. No basta con estudiar psicología, sino que conviene hacerlo de una manera ética, humana y muy profesional. El curso nos muestra el camino de esta formación mediante contenidos básicos de un modo muy cercano, pues nuestros maestros transmiten su experiencia profesional con precisión y autoridad.

No cabe duda que este curso es de mucha utilidad cuando uno tiene que tomar una de las decisiones más importantes de su vida. Por otro lado, es una pequeña muestra de lo que hacemos en Eleia y nuestra forma de pensar, enseñar y entender la Psicología.

¿Es un curso de orientación vocacional?
No precisamente, sin embargo, uno encuentra múltiples herramientas que apoyan la decisión de estudiar o no la carrera de Psicología y cómo hacerlo. Cuando se quiere estudiar se encuentra lleno de entusiasmo y fantasías, tomar un curso como este permite acercarnos a la realidad del ejercicio profesional con sus ventajas y limitaciones. Diría que si bien no se brinda orientación vocacional, sí brinda orientación hacia una vocación “la Psicología”.

¿En el curso se explican todas las ramas o especialidades de la Psicología?
Tratamos de abarcar todas ellas de una manera general y muy práctica, llena de ejemplos en la práctica clínica, educativa, empresarial, social y en la investigación. Al terminar podemos tener un mapa mental que organice nuestras ideas sobre el quehacer y los fundamentos básicos de las diversas ramas de la Psicología.

¿Qué clase de temas se hablan dentro del curso?
Nos preocupa hacer una descripción de todos los aspectos que envuelve esta noble tarea, tanto profesionalmente como dentro de la academia e incluso en la esfera personal: queremos transmitir cómo es la vida de un psicólogo.

Importa mucho lo académico, pero es muy importante escuchar las experiencias de un profesionista experto acerca de lo que uno quiere hacer. Esto nos permite imaginar los beneficios y complicaciones de toda profesión y también nos deja ver los alcances de lo que queremos hacer y las rutas que podemos seguir para conseguir lo que tenemos en mente. La experiencia de los maestros y su manera de compartirla en clase es fundamental.

¿Al tomar el curso puedo saber si mi perfil es adecuado para estudiar Psicología?
Sí. Este es un punto que se aclara bastante. Al escuchar las experiencias y tener cercanía con los contenidos, se pueden tener mejores perspectivas sobre lo que uno quiere y sobre lo que no se quiere tanto, así como lo que uno puede y lo que le cuesta más trabajo hacer.

Dentro de las clases hablamos de los elementos requeridos, de manera general, para disfrutar y ejercer con buen desempeño la profesión. Creo que los asistentes tendrán un panorama preciso y amplio: saldrán muy entusiasmados.

Si lo curso, ¿puedo conocer los pormenores que implican el estudio de una carrera de Psicología, cómo son las clases, si hay que analizarse, si hay prácticas y cómo son?
Conocerán los requisitos y el camino hacia una buena formación, como la que construimos en Eleia para nuestros alumnos. Podrán entender la relevancia de todo lo que conlleva la carrera y la importancia de familiarizarse con los contenidos en un nivel práctico, lleno de experiencias que dan vida a las teorías.

Se informará también sobre los requisitos para ingresar a la Licenciatura en Psicología, las diversas modalidades de formación y evaluación con las que trabajamos, la práctica en otras instituciones, las supervisiones de casos, etc. En conclusión, los asistentes podrán enterarse de todos los pormenores para inscribirse en Eleia y tendrán oportunidad de resolver sus dudas personales.

Foto: Curso plantel sur

¿Este curso lo imparten en otros centros o universidades?
No, es un curso diseñado e impartido exclusivamente en el Centro Eleia.

¿La manera en que se imparte es teórica?
Diría que es vivencial, la gente recibe información pero ésta va llena de vivencias clínicas y de ejemplos acordes a las temáticas revisadas. Por ejemplo, se les muestra la manera en que se aplica una prueba, se entrevista a una persona y cómo se integra un informe psicológico. Uno obtiene una experiencia viva directamente relacionada con los contenidos.

¿Cuánto dura y en dónde se imparte?
Dura tres sábados consecutivos en horario de 10:00 a 13:00 horas en los dos planteles del Centro Eleia. Este curso lo realizamos cuatro veces por año, en los meses de enero, junio, agosto y noviembre. Recomiendo que visiten la página para estar informados y registrarse http://www.centroeleia.edu.mx

¿Hay algún requisito para cursarlo?
Ninguno, simplemente tener interés en la Psicología y curiosidad por aprender un poco más sobre ella. El registro no tiene costo alguno.

¿Son psicólogos quienes lo imparten? ¿Cuál es su experiencia profesional?
Lo imparte gente de mucha experiencia, todos ellos psicólogos con posgrado y bastantes años de ejercicio clínico en consultorios e instituciones de salud. Son además profesores de la Licenciatura y del Posgrado en Eleia.

¿Cuál es el reconocimiento del Centro Eleia dentro del área de la Psicología? ¿Cuál es su garantía de calidad?
Eleia se ha posicionado como la única institución especializada en la enseñanza de la Psicología en México y somos reconocidos por nuestra calidad académica y científica. Nuestros alumnos tienen un perfil que combina la teoría con la práctica, lo que les permite adquirir experiencia en las mejores instituciones del país mientras estudian. Esto, a su vez, es precisamente de gran interés para las empresas e instituciones de salud, pues reciben gente con excelente formación académica y con vivencias concretas en el área de trabajo.

Los programas de Licenciatura en Psicología, Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica y el Doctorado en Clínica Psicoanalítica cuentan con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios que otorga la SEP.

Nuestro sello es la calidad y la buena práctica. El mejor indicador de ello es la constante invitación por parte de otras instituciones para impartir clases, conferencias y pláticas en sus aulas, así como la calidad de los egresados y la recomendación de la escuela como el primer motivo de inscripción a sus programas académicos.

El próximo Curso Sin Costo “Descubre la Psicología” iniciará el sábado 10 de junio de 2017. ¡Inscríbete!