Sexo exprés. ¿Está Eros agonizando?

“Apenas tendría veintidós años.

Y sin embargo estoy seguro, que, hace

casi esos años, este mismo cuerpo lo gocé.

No es en absoluto una exaltación del erotismo.

Y solo poco rato antes entré al casino:

no he tenido tiempo para beber mucho.

El mismo cuerpo yo lo gocé.

Y si no recuerdo donde un olvido mío no importa.

Ah mira, ahora que se sentó en la mesa del lado,

conozco cada movimiento que hace y por debajo de la ropa

desnudos los miembros amados vuelvo a ver”.

Constatino Cavafis

Por: Erick Gustavo Carrillo Ortiz

A menudo, subestimamos lo especial que resulta acudir a una sala de cine, sentarnos en la butaca y ver una película de gran calidad, con la capacidad de evocarnos un impacto estético de tal magnitud, que remueva las profundidades de nuestra mente. Cuando esto sucede, sentimos una especie de catástrofe o terremoto en la infinitud del inconsciente que, en el mejor de los casos, apenas percibimos en los sueños, en lapsus. Si las palabras no nos son suficientes, para tratar de articular lo que se está agitando en la psique, decimos “no entendí la película, pero me dejó pensando”, sin embargo, conscientemente, percibimos múltiples sensaciones latentes, porque el filme generó un vínculo íntimo con nosotros.

Con la nueva ola de plataformas streaming, y la comodidad que brinda mirar cualquier contenido por medio de una Smart TV o el teléfono celular, el espectador se ha vuelto dueño del tiempo con tan sólo poner pausa con el control remoto o con su dedo índice. Puede ver una película a las 9 de la mañana, a las 3 de la madrugada, o bien, toda una serie de 12 capítulos en dos días, únicamente para darse cuenta de que tendrá que esperar dos años a que salga la siguiente temporada. Esto es la inmediatez, la voracidad de consumir frenéticamente las películas y las series de televisión como un producto más, gracias a la cual nos privamos de la posibilidad de intimar con la obra de arte. De manera similar sucede en los museos; por ejemplo, una pieza de determinado artista famoso llega a la ciudad, y el mayor anhelo de la gente es tomarse una selfie para ganar likes en las redes sociales. Asimismo, el turismo no se ha salvado, pues en los últimos años se vende “la experiencia” de visitar toda la ciudad en un día, arriba de un camión rojo de dos pisos para tener una vista panorámica de las calles y los edificios.

Zygmunt Bauman (2019), sociólogo y filósofo polaco, brinda una perspectiva amplia sobre la sociedad actual, a la que nombra modernidad líquida. Dicho término refiere a una sociedad en constante cambio y de transitoriedad que está relacionada a factores educativos, culturales y económicas. Los vínculos interpersonales también están afectados por esta descripción de Bauman, donde reina la inestabilidad, el temor al compromiso, la brevedad de las relaciones y lo obsoleto que puede significar el otro como si se tratara de una prenda que se compró en un centro comercial.

El Psicoanálisis rema contra marea en las transiciones culturales y sociales de índole líquida que se presentan en la actualidad. Los pacientes suelen llegar a consulta con la ilusión de que el psicoterapeuta saque una varita mágica que tiene escondida debajo del diván, y promulgue el hechizo mágico para que en dos sesiones estén resueltos sus malestares emocionales. El paciente de la modernidad líquida no tiene tiempo para establecer un tratamiento a mediano o largo plazo, sin embargo, un psicoterapeuta atento, no responderá impulsivamente a las demandas inmediatas del paciente, intentará, por el contrario, establecer las pautas para mostrarle su dificultad de esperar y tolerar su dolor emocional.

Cuando el análisis es fructífero ‑que puede tomar años de tratamiento‑ es posible dar cuenta de la interacción profunda entre el psicoterapeuta y el paciente dentro de la sesión. De forma romántica, se podría decir, el erotismo se ha esparcido dentro del consultorio, donde erotismo no remite solamente al sexo, sino a una serie de fenómenos que van desde la intimidad, el amor, las fantasías, el deseo, la preocupación por el otro, hasta las funciones masculinas y femeninas que se juegan dentro de la mente del paciente, entre otros aspectos.

Es en la cotidianidad de la persona donde se ven manifestadas las dificultades de intimar, y no sólo en el campo de los vínculos personales‑, sino que puede también expresarse mediante la resistencia a permanecer sentado durante noventa minutos para mirar una película, obviamente, sin opción de ponerle pausa o dejarla para otro día. Lo anterior conlleva tolerar la incertidumbre de lo que el filme muestre, sin tomar en consideración la valiosa opinión del espectador, es mantener su deseo de manera cautiva. Así pues, el erotismo, la intimidad y la sexualidad son conceptos que se repiensan en las disciplinas que abordan la sociedad y la mente, entre ellas, el Psicoanálisis. ¿Será que Eros, como diría Byun Chul-Han, está en agonía?

Partiendo de las ideas de Chul-Han sobre la agonía de Eros (2014), el amor se está erosionando; los vínculos entre individuos son indiferentes y se mantienen a corto plazo hasta que alguno de los dos sienta displacer. Hay una hipervisibilidad de lo obsceno, el cuerpo es susceptible a convertirse en mercancía y las personas son objetos de consumo. ¿Qué papel desempeña entonces la sexualidad en la actualidad? Se podría dar por hecho que las teorías sexuales que postuló Freud también agonizan, no obstante, como bien lo dijo Julia Kristeva “ser psicoanalista es saber que todas las historias terminan hablando de amor”, es decir, la sexualidad es estructural para la mente del sujeto, de otro modo, no habría relaciones humanas. Mientras las nuevas generaciones no sean alimentadas por robots, todavía es posible teorizar y observar clínicamente los malestares del paciente que son consecuencia de la sexualidad infantil.

Te invitamos a participar en el Diplomado “Sexualidad, erotismo, vidas paralelas” que se impartirá próximamente en el Centro Eleia. A través de un clima que estimula el diálogo y la pluralidad de ideas, y de la mano de especialistas en el área, estudiaremos lo factores psíquicos y socioculturales asociados a la sexualidad y el erotismo, así como la clínica de las afecciones asociadas a este campo.

Referencias

Bauman, Z. (2019). Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica.

Chul-Han, B. (2014). La agonía de Eros. Cataluña: Herder.

Giddens, A. (1992). La transformación de la intimidad: sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas. Madrid: Cátedra.

Meltzer, D.; y Harris, M. (1990). La aprehensión de la belleza: conflicto estético en el desarrollo, la violencia y el arte. Buenos Aires: Spatia.