Herramientas para el abordaje de distintas patologías

Por Graciela Arredondo

El mundo está en constante cambio, por ello, para todos los profesionales que nos dedicamos a trabajar con pacientes, es necesario profundizar en los conocimientos y afinar el ojo clínico. Debido al acelerado aumento de solicitudes de tratamientos psicológicos a la fecha, Centro Eleia ha detectado y evaluado las patologías más frecuentes en los pacientes que acuden a su clínica de atención. A partir de esto, hemos diseñado un diplomado para revisar los detalles teóricos y prácticos de cada una de ellas. En él, dedicaremos tres clases a cada psicopatología para entenderlas desde la parte teórica y técnica, e incluiremos reportes clínicos. Además, nos acompañarán experimentados maestros de Eleia que ayudarán a los participantes a tener una noción más profunda desde su área de especialidad, buscando desarrollar no solo una mayor comprensión y sino también su sensibilidad.

 

La parte teórica corresponde a los fundamentos explicativos sobre el funcionamiento mental de cada psicopatología. A través de ella, se comprende la etiología y la evolución del trastorno, respetando la individualidad de expresión en cada persona debido, a los demás rasgos que se presentan. ¿Qué es lo que lleva al paciente a mostrar determinada sintomatología o a funcionar de cierta manera? ¿Por qué ante determinados eventos de la vida, una persona reacciona de una manera y no de otra? ¿Cómo se arman ciertos cuadros o estructuras de carácter? ¿Qué conflictos emocionales dominan a cada individuo? Pongamos por caso un paciente que se presenta a entrevistas preliminares y nos da la impresión de tenerse a sí mismo en muy alta estima. También parece algo rígido en su manera de ver el mundo y sus relaciones, apegado al orden y la pulcritud. No obstante, nos cuenta que a veces consume alcohol en exceso y ha llegado a ponerse en riesgo. Recientemente falleció una persona muy cercana, lo que lo ha entristecido mucho. ¿Cómo sabemos si este paciente es narcisista u obsesivo? ¿Está atravesando un duelo o ha desarrollado una depresión? ¿La impulsividad que refiere nos hace pensar en una patología grave?

 

Con respecto a la técnica —es decir, a los lineamientos que proponen la mejor manera de aplicar el método psicoanalítico— si entendemos cuál es la forma más adecuada para intervenir con determinada persona, nuestras interpretaciones tendrán un mejor efecto que encamine hacia el cambio. Por ejemplo, la entonación y las palabras que usemos son importantes para conseguir el impacto necesario en los pacientes. De esta manera, las intervenciones dependerán del tipo de psicopatología que presenten, ya que cada estructura mental nos escucha de acuerdo con el trasfondo emocional a través del cual perciben el mundo. David Liberman, analista argentino que dedicó muchos años a estudiar la forma en que cada tipo de trastorno de la personalidad se comunica, enfatizó la importancia de que el analista responda con un estilo comunicativo que sea complementario al del paciente. Interpretar tomando en cuenta la impronta que le imprime el paciente a su voz, al mensaje no verbal y verbal, el énfasis en ciertas palabras, etcétera. Como Silka (2012) menciona, “Para un paciente fóbico, con una manera evitativa de comunicarse, el estilo complementario del analista es el esquizoparanoide; hay que mostrarse impersonal para que este no se asuste” (incluir página de cita). Es decir, con una persona que se muestra evasiva, por miedo de enfrentar ciertos temas o situaciones, conviene que el analista sea cauteloso y no sea muy directo ni intenso en su acercamiento.

 

Por último, está la clínica. Revisar y estar en contacto con diferentes materiales que expongan la convivencia con cada psicopatología dentro del consultorio, ayuda y sensibiliza a los psicoterapeutas en las diversas formas de expresión de los conflictos y dilemas humanos. Por otro lado, observar la dinámica dentro del consultorio, mediante la comprensión de otros analistas, demuestra la pluralidad de formas de pensamiento que se complementan para trabajar con los pacientes desde distintos vértices. Esto nos da acceso a los niveles más profundos del funcionamiento psíquico. Entre más nos expongamos a diferentes enfoques teórico-clínicos, contaremos con múltiples herramientas. Escuchar lo que piensan y reflexionan distintos maestros a cerca de las patologías y modos de trabajo busca brindar a los especialistas mayor agudeza clínica.

 

Estos tres elementos interconectados —teoría, técnica y clínica— son el campo de trabajo de la salud mental. Ellos nos permitirán discernir entre la gravedad de los pacientes, cuándo corren peligro, en qué momentos se requiere de un apoyo psiquiátrico y en qué situaciones es mejor derivarlos. Para construir una comprensión aún más profunda y amplia sobre nuestros pacientes, además de integrar dichos elementos, trabajaremos con un enfoque plural y contemporáneo. Esto nos dará la oportunidad de explorar las últimas tendencias, producto de una constante generación de conocimiento que ha permitido que la técnica se cuestione y evolucione, responda cada vez mejor a las necesidades de las personas que acuden a consulta y haga la salud mental accesible a todos, en una sociedad en la que cada vez existe mayor demanda de este tipo de atención.

 

El entrenamiento y actualización constante de los estudios sobre la teoría de la técnica y la clínica son indispensables para ofrecer el mejor tratamiento posible y ayudar a nuestros pacientes a superar sus padecimientos. Acompáñanos al diplomado «Diagnósticos y patologías frecuentes en la terapia»del Centro Eleia, haremos un interesante recorrido para entender lo que le sucede a la población actual de nuestro país y poder ayudarla.

 

Referencias

Silka, G. (2012). Algunas reflexiones sobre la teoría de David Liberman. Psicoanálisis, XXXIV(3), 549-570.