El papel del padre en el desarrollo de la mente

Por Nadezda Berjón M.

 

A pesar de que la figura de la madre es el tema de mayor abordaje en el estudio de la estructuración del psiquismo, el papel del padre también es fundamental.

 

Al nacer, el primer vínculo que se desarrolla es con el cuidador primario, pues el estado de desamparo y dependencia es tal que no solo se requiere de una ligazón estrecha y constante para acceder a la satisfacción de las necesidades básicas (alimento, abrigo, aseo), sino que también se necesita de la mente de otro para poder metabolizar los estados afectivos (angustia, frustración, placer). En este punto, suele ser la madre quien cumple dicha función, pues biológicamente está en conexión estrecha con el neonato. Si acaso otra persona se encarga de este manejo, sin importar el sexo, aun así estamos hablando de una función materna. Es decir, lo materno se refiere a sostén, contención, satisfacción de necesidades esenciales, calidez, envoltura. A esto se le conoce como «vínculo diádico temprano», elemento y vivencia esencial para todo ser humano.

 

Más adelante en el crecimiento, la figura paterna entra en escena. Ya sea el padre o alguien que cumpla con ese rol, la incursión de un tercero produce modificaciones importantes en la relación con la madre (o su representante). Veamos algunos de estos cambios:

 

  1. De acuerdo con Freud, inicialmente la relación con el padre es amorosa, sin ambivalencia. Se le ama y busca porque aporta vivencias agradables. Pero durante el denominado «complejo de Edipo», su impacto como rival ante el amor de la madre genera sentimientos hostiles. Deja de ser el papá lindo a quien se quiere y se convierte en un objeto odiado pero amado por igual. La resolución de este periodo es estructurante: ayuda a acatar reglas y a instalarse en un orden social. La madre se percibe como un amor prohibido y la identificación con el padre se instala en la psique a modo de instancia superyoica, que ayuda a regular los impulsos y a tolerar los límites.

 

  1. Desde Lacan, el llamado «nombre del padre» ayuda a separar a la madre de su bebé, en tanto esta se encuentra en un estado de completud ilusoria (el bebé como el falo, como aquello que le faltaba), mientras que la cría también se experimenta como aquel que completa al otro. El papel del padre es separar, al hacerlo ayuda en la aceptación de la propia castración, es decir, a asumir que nadie está completo y que pertenecemos a un orden mayor, simbólico. Así, evita el desarrollo de la psicosis y la perversión.

 

  • Si pensamos en Klein, el padre forma parte esencial de la pareja parental. Esto implica que la madre se une con otro para crear vida, hacer bebés y producir alimento. Es esta escena de dos, como Meltzer señala, que logra ser un objeto interno de inspiración y humildad para poder aprender, amar y crecer. Si se tratara solo de la función materna, se crearía una noción mental de objeto que contiene todo y no necesita de otro, lo cual no es ni real ni sano. Así es la importancia de la dupla madre-padre, reconocida en lo que Klein denomina «posición depresiva», que ayuda en la estructura psíquica personal.

 

  1. Continuando con Winnicott si bien la madre sostiene al bebé, atiende sus necesidades y provee un ambiente facilitador para que se desarrolle, el padre debe cumplir una función similar con ella. Puede aportar sostén y generar un clima que ayude a la madre a dedicarse al bebé, a sentirse cuidada.

 

  1. Otro autor, Mahler, enfatiza que la madre es central para el infante durante sus primeros años de vida. Sin embargo, el padre representa la posibilidad de explorar y conocer otros vínculos, promoviendo la separación de la madre y la adquisición de una individuación. Loewald retoma estas ideas y señala lo esencial de esta función paterna, pues ver que la madre y el padre tienen un vínculo personal satisfactorio e interesante, fortalece el impulso a buscar la propia vida, en vez de quedarse fusionado o en simbiosis con la madre.

 

En resumen, el papel del padre es fundamental para adquirir normas, orden, estructura, individualidad y libertad.