El inconsciente y el arte

Por Claudia Foster García 

“El grado y la naturaleza de la sexualidad de un hombre

se manifiesta hasta en las cúspides más elevadas de su espíritu”

Nietzsche

    Estoy de acuerdo con que el arte es el medio del cual se valen los seres humanos para comunicar sentimientos y emociones al espectador, pero para que tengan sentido, deben de experimentarse como propios. El artista tiene una gran responsabilidad social, ya que está comprometido en todos los aspectos, pero sobre todo con su época. También considero que tiene una motivación y una finalidad propias, pues el artista es alguien que tiene la obligación de perfeccionarse. El juego también es una forma de conducta exploratoria que permite a los humanos ensayar respuestas posibles en un contexto protegido y controlado.

     Como comenté en mi ensayo anterior, tengo una hija bailarina y un músico, ella describe su disciplina de esta manera: “la danza es lo que visualmente me representa; mi misión es entretener a la audiencia, transmitir lo que siento y desplegar ahí mis emociones”. Es en este último punto donde se podría decir que, psicoanalíticamente hablando, el arte sublima. Descarga pulsiones de vida inherentes al ser humano y es también un modo de creatividad, la cual surge de la castración, de la falta. La genialidad de Bach, por ejemplo, debió tener algún motivo de inhibición, síntoma o angustia. No hay duda de que las grandes obras del hombre han sido gracias a la sublimación, que significa elevar en alto. Cada uno de los artistas trata de llenar ese vacío de significantes por sonidos, movimientos, colores, etc. “Por lo que podemos decir que la represión según Freud también posibilita la cultura” (Rodríguez Ponte, 2004, p. 20). “Y en esta sublimación, como por ejemplo en un músico, es necesario comprometer al cuerpo para que esta energía llegue a su meta” (Rodríguez Ponte, 2004, p. 29). La curiosidad infantil por el deseo de saber también se denomina sublimación. Con tales actividades, el sujeto disminuye su angustia.

     Según Lacan, “un alfarero hace una vasija con características esenciales que la distinguen, así como una simple vasija, pero dicha vasija, a su vez, está constituida bajo los significantes que el mismo alfarero le ha dado, por ello hay gran variedad de vasijas. La orientación misma del sujeto hacia ese objeto es única e irrepetible(Lacan, 1964, p.146). La sublimación es utilizada en la medida en que cada persona quiere elevar esa visión o deseo, de mayor o menor intensidad.

     Pienso que todo está sujeto a evaluación para ser arte, a la evaluación crítica de artistas y espectadores expertos en la materia. A veces se dice arte a objetos en serie para fines comerciales y en mi punto de vista esto es un error, existe un pasado, antecesores que han evolucionado las técnicas artísticas de antes a las del mundo moderno.

     Otro punto importante es que el arte en general se parece mucho a los sueños, parte realidad y parte fantasía. Cuando hablamos de psicoanálisis y arte, estamos hablando de disciplinas diferentes, pero íntimamente relacionadas. El estudio de la intervención del ser humano en cuanto al inconsciente está relacionado con el arte. Freud admiraba no solo la pintura, sino también las obras literarias y mitológicas de donde surgió uno de los conceptos pilares del psicoanálisis: el complejo de Edipo.

     Freud definió al artista como aquel que encuentra el camino de regreso a la realidad y como aquel que posee la facultad de dar forma a un material hasta que se convierte en una copia fiel de la representación de su fantasía. Sugirió que artistas y analistas estamos muy relacionados, pues ambos trabajamos sobre el mismo objeto, aunque cada uno con un método diferente: el psicoanalista a través del análisis y el artista con su obra: “En psicoanálisis, es la transformación del fin de la pulsión sexual en no sexual que permite la derivación hacia objetos culturales socialmente valorados”. (Assoun, 2002, p.71)

 

Referencias

Assoun, P. L. (2002), El vocabulario de Freud. Nueva Visión, 2003.

Lacan, Jaques. (1964), El seminario. Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidós, 1987.

Rodríguez Ponte E. Ricardo. (2004), Apuntes para una teoría freudiana de la sublimación. Contexto en Psicoanálisis. Lazos.