Doctorado en Clínica Psicoanalítica: Notas sobre la salud mental y el desarrollo emocional

Por Elena Ortiz

El psicoanálisis contemporáneo se interesa por comprender e investigar los fenómenos y recursos del progreso emocional. Las teorías sobre el desarrollo mental son tan importantes como aquellas que se enfocan en la patología.

La claridad que el psicoterapeuta y el analista tengan para valorar el crecimiento psicológico será central dentro de su práctica clínica. Esta valoración no sólo se refiere a los movimientos vitales más generales que el paciente presenta, sino también a las pequeñas mociones que se desarrollan, minuto a minuto dentro de la sesión.

Aquí, la observación clínica refinada es fundamental y esta, a su vez, se construye a partir del estudio del marco teórico psicoanalítico contemporáneo, en el que figuran las teorías más recientes sobre las relaciones objetales, la noción del pensamiento como digestión de experiencias emocionales, conceptos tales como la identificación introyectiva, etc.

Por ejemplo, el psicoanálisis actual comprende que los objetos internos cumplen funciones determinantes dentro de la mente. Estos objetos son algo similar a los personajes de una obra de teatro, mientras que el teatro sería la mente misma; dichos personajes tienen un rol, un guión y, principalmente, una relación con el self, a quien determinan. Algunos objetos internos desarrollan funciones similares a las parentales: están constituidos por la mejor parte de los propios padres, de los maestros y de todas aquellas figuras que tienen una influencia positiva y son admiradas. La mente se apropia de las cualidades y los atributos propios de estas figuras, gracias a la “identificación introyectiva”.

Sin embargo, existen también discriminaciones metapsicológicas delicadas y necesarias de efectuarse: las cualidades reales de la mente y del comportamiento de la pareja parental, de los maestros, etc., aparecen en la fachada social a través de identificaciones narcisistas (proyectivas y adhesivas). Pero, la parte introyectiva se desarrolla de una manera mucho más enigmática; las cualidades y funciones no tienen referencia directa. Los objetos internos conformados por identificaciones introyectivas representan ideas, formas: belleza, verdad, justicia, generosidad, sabiduría… “Pensar por uno mismo” es un proceso individual de “pensar con” un objeto interno…

La eficiencia de las identificaciones introyectivas deriva de los estímulos aspiracionales, lo que explica la aparición gradual de las cualidades identificatorias, en contraste con la inmediatez del efecto sobre el sentido de identidad inducido por las formas narcisistas de identificación. Por ejemplo, pensemos en una persona que sale de una cátedra, en la que experimentó un fuerte impacto y gran admiración por el conferencista, entonces esta persona comienza a hablar con las palabras que aquel utilizó e incluso con su mismo acento. Tal sería una forma de identificación narcisista, donde el self se relaciona adhesivamente con ese objeto, pero queda en duda una genuina incorporación introyectiva.

Se plantea así un concepto organizativo de narcisismo, que antes, en la teoría freudiana, se refería a la libido y al cuerpo. El narcisismo, desde este enfoque, se comprende como la toma de control de la personalidad por las partes infantiles de la mente, como son: la omnipontencia, el exhibicionismo-vouyerismo, la euforia maniaca, configuraciones edípicas de celos, exclusiones, concomitantes estados de inferioridad, rivalidad y competencia, y muchos otros estados mentales, que se encuentran muy bien descritos por el psicoanálisis clásico.

Consideramos que existe dentro de la mente una lucha entre los rasgos u objetos infantiles, que compiten y se enfrentan con aquellos objetos internos construidos mediante identificaciones introyectivas.

Aspectos como la creatividad, la imaginación, la intuición, la apreciación de la belleza, la reflexión profunda… todos ellos son imposibles para el self, en tanto que son producto de la función de los objetos internos parentales. Por esta razón, con frecuencia los artistas, poetas o escritores hablan con gratitud de la inspiración, que como regalo les llega a la manera de un sueño.

La salud mental se deriva de las relaciones íntimas, no convencionales y contractuales, en las que los hechos primordiales son las experiencias emocionales suscitadas en ellas. La emoción es el centro del significado; la experiencia emocional de la relación íntima tiene que ser pensada y comprendida para que la mente crezca y se desarrolle. Sólo este tipo de relaciones despiertan pasiones capaces de generar el significado emocional del que se nutre el crecimiento de la mente.

Cuando el ejercicio analítico toma relevancia, la transferencia también forma parte de la zona íntima de la vida. La mente está llena de personajes en busca de actores que encajen en los papeles. Si tiene lugar el aprender de la experiencia dentro del vínculo analítico, el drama cambia y puede requerir de un nuevo reparto; esta sería una de las incidencias en el desarrollo mental que el análisis puede aportar. Además, es posible favorecer el debilitamiento y confinamiento de los objetos infantiles en control del self, junto a la construcción de una identificación introyectiva, con la función de auto-observación emocional reflexiva que realiza el analista junto al paciente. De esta forma, se liberan y fortalecen los objetos “parentales”, que enriquecen notablemente la personalidad.

En el Doctorado nos interesa que el psicoterapeuta y analista esté capacitado para identificar y discriminar con refinamiento clínico estos aspectos, así como para incidir en estos campos fundamentales del desarrollo mental humano.