A propósito de la regla fundamental: ¿qué comunica el paciente y cómo lo hace?

Por Mariana Castillo López

 

El psicoanálisis, en su dimensión clínica, posee un método sólido que se orienta hacia la comprensión del mundo inconsciente, entendido como una serie de libretos y fantasías unidas a deseos y conflictos que le son desconocidos al sujeto, pero que tienen una gran influencia en su forma de percibir el mundo.

El método psicoanalítico, tal y como lo conocemos en la actualidad, fue construyéndose de a poco, nutrido por el ingenio y la experiencia clínica de Sigmund Freud, a quien, en su recorrido, se le impuso la tarea de modelar una forma de trabajo que le permitiera acceder al mundo inconsciente, pues mantenía la convicción de que el reconocimiento consciente de las conflictivas, acompañado por un trabajo elaborativo de las mismas, ofrecía a los enfermos neuróticos una oportunidad terapéutica sin precedentes. Este interés, propio del psicoanálisis, aborda el problema fundamental acerca de lo que comunica el paciente; en consonancia, habría que preguntarnos: ¿en qué radica la escucha del analista?

Estos cuestionamientos se relacionan con los conceptos técnicos englobados en la llamada regla fundamental: la asociación libre y la atención pareja flotante, que se impondrán a partir de los primeros escritos técnicos de Freud (1912/1991) como elementos imprescindibles, ya que ordenan el tipo de comunicación particular que únicamente se presenta en una sesión analítica.

Dichos conceptos proponen una relación que involucra dos tareas fundamentales, propias de la pareja analítica: en el momento en el cual el analista explica al paciente su encuadre de trabajo, lo introduce a su única labor, que es decir todo lo que le venga a la mente, intentando vencer los prejuicios y normas que se impondrían a cualquier otro tipo de intercambio social, y dar la misma importancia a cualquier ocurrencia que lo invada. Esta indicación, imprescindible en la labor analítica, recibe el nombre de asociación libre y, como recurso, pretende eliminar las barreras que la represión y la resistencia imponen al acceso del material inconsciente.

Dora Freud comenta al respecto que esta técnica es la “única que permite extraer de las ocurrencias del enfermo, como material en bruto, el material puro y valioso de los pensamientos inconscientes” (1905/2013). Esta cita incluye una metáfora que ejemplifica cómo con las asociaciones del paciente se abre la posibilidad de acceder al mundo inconsciente, a través de la escucha analítica, que es capaz de observar el “brillo” en un discurso diseñado para hacerlo pasar desapercibido.

A la asociación del paciente le corresponderá un tipo de atención comprometida, por parte del analista, que estará encausada a escuchar todo lo que le comunique, venciendo sus propios prejuicios y resistencias. Dicho estado mental, al que el analista aspira, le permitirá escuchar más allá de lo que el paciente describe con sus palabras.

La escucha del analista es sensible a diversos registros que se despliegan durante la sesión de manera simultánea; en un primer plano se encuentra el lenguaje verbal del paciente, que ofrece diferentes ventanas de acceso al inconsciente; en un segundo plano, tenemos lo que el paciente calla, los silencios, las equivocaciones, los lapsus y los momentos en que la asociación libre se detiene. El interés por registrar estos fenómenos se sostiene en el concepto de causalidad psíquica, el cual nos indica que todo lo que el paciente articula tiene una motivación relacionada con el mundo interno, la sexualidad infantil y las conflictivas inconscientes que se expresan en la transferencia.  

La contratransferencia, comprendida como una herramienta de comunicación no verbal entre el analista y el paciente, nutre, desde otro registro, a la escucha analítica. Dentro de la atención flotante existe, también, una experiencia emocional que el analista utiliza para la construcción de su interpretación, en un intento de describir al paciente, de manera cercana, en qué consiste el conflicto que le ocupa. Algunos psicoanalistas contemporáneos, inspirados en Wilfred Bion, la describen como una función de pantalla emocional que recibe la experiencia del paciente y la transforma en pensamientos más digeribles.

Un paciente narra durante la sesión:

Paciente: He estado muy preocupado por la situación de la seguridad en el país. Siempre he vivido aquí, pero siento que cada vez está peor el mundo. Me obsesionan las noticias sobre asesinatos, sobre todo los que involucran mucha violencia. Cuando venía para acá, tuve miedo de subir al transporte porque pensé que podría haber un asalto… (Silencio)

Analista: ¿Qué tipo de asalto? ¿Imaginó usted algo?

P: Me perturba un poco contarlo, pero imaginé que podrían llegar dos hombres con armas largas, no pistolitas, y que con ellas golpearían en la cien a las mujeres. A los hombres les pedirían que vaciaran los bolsillos. Si a mí me dieran esa indicación, seguro los asaltantes se enfurecerían porque llevo muy poco dinero en la cartera. Eso los pondría más violentos y podrían golpearme también. Eso me asusta. Por eso preferí venir en Uber, aunque también ahí me sentí inseguro.

 

En este material vemos que el paciente habla, al parecer, de una situación de la realidad externa: la violencia del país. Sin embargo, sus asociaciones van permitiendo la escucha de una serie de fantasías inconscientes, ligadas a una escena violenta en la que se juega el masoquismo y el sadismo. La idea de que el hombre violenta a la mujer con su pene, y de que, en otro nivel, la transferencia se relaciona con otra fantasía, en la que la analista es violentada con estas escenas. Los golpes en la cien son los golpes en la cabeza, a través de las palabras violentas. También vemos la interacción entre la asociación libre y sus interrupciones: el silencio del paciente tiene un significado y la pregunta del analista abre la puerta a que el paciente comunique algo que pudo haber quedado fuera. En el proceso de atención flotante, el analista es capaz de detectar diversas ocurrencias emocionales que lo orientan con respecto al conflicto predominante en la sesión, y en este ejemplo, se sintió en una posición vulnerable.

Lo anterior muestra la riqueza y la complejidad que se despliegan en la sesión analítica. La regla fundamental es el sostén técnico, pues posibilita la comunicación íntima que caracteriza a la técnica psicoanalítica.

 

Referencias

Bandler Bellman, D. y Arundale, J. (2015). The Voice Behind the Coach: Whatever Happened to the Blank Screen? Interpretive Voices: Responding to Patients. Karnac.

 

Freud, S. (1991). Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico. Obras completas. (vol. XII). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1912).

 

Freud, S. (2013). Fragmento de análisis de un caso de histeria. Obras Completas. (vol. VII). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1905).

 

Laplanche, J. y Pontalis, J. B. (1994). Diccionario de psicoanálisis. Paidós. (Obra original publicada en 1967).

 

Compartir: