El adolescente y su relación con el mundo adulto

Nadezda Berjón Molinares

La inmadurez es una parte preciosa de la escena adolescente. Contiene los rasgos más estimulantes de pensamiento creador, sentimientos nuevos y frescos, ideas para una nueva vida. La sociedad necesita ser sacudida por las aspiraciones de quienes no son responsables.

Winnicott, 1971, p. 227

Existe una íntima relación entre el mundo adolescente y el mundo adulto, a pesar de las evidentes disimilitudes que ambas circunstancias vitales plantean. El psicoanálisis nos ofrece diferentes herramientas para la comprensión y el abordaje de este tema. A continuación se presenta una revisión general de tres propuestas teóricas en torno a la adolescencia.

1. La adolescencia como una etapa del desarrollo. La madurez sexual trae consigo un fuerte impacto para el individuo. Se lleva a cabo la reedición de conflictos sexuales infantiles. Todas estas transformaciones repercuten emocionalmente en el adolescente, pero también en los adultos que le rodean.

Gutton (1993) habla de las escenas puberales como la reedición del conflicto sexual infantil que se complejiza por la maduración biológica del cuerpo: “(…) lo puberal impone una reactivación del conflicto edípico que pone en crisis a las organizaciones edípicas.” (p. 65). En este sentido, lo que se observa es el surgimiento de guiones edípicos imaginarios que, aunque causen cierta ansiedad, permiten el distanciamiento paulatino de las figuras parentales, de modo que se logre el acceso a una realidad no infantil. Sobre los padres del púber, Gutton (ídem) observa que se pone en juego la propia vida sexual. Por lo tanto, para que el hijo tenga una evolución mental favorable, es deseable que los progenitores reconozcan la pubertad en su hijo y desplacen la propia excitación hacia un compañero distinto al hijo, dirigiendo a este solo los aspectos cariñosos, no los eróticos.

2. La adolescencia es un estado mental que puede estar presente o no en adolescentes y adultos. André Green (1993) la considera como tal, más allá de un periodo determinado del desarrollo, pues “hay adultos que son siempre adolescentes o adultos que recaen en la adolescencia” (p. 40). De esta forma, nos aproximamos al fenómeno adolescente desde la dinámica psíquica del momento.

Por su parte, Meltzer (1973) manifiesta que en los adultos existen diferentes estados mentales vinculados con la sexualidad, que son reflejo de sus relaciones de objeto internas y del manejo de las ansiedades y emociones. En este sentido, se observa cuál es el estado mental que controla el escenario psíquico, pues siempre hay una fantasía sexual inherente a partir de diversas motivaciones y deseos. Pueden predominar la creatividad y la tolerancia, características de una sexualidad adulta; o bien, la rivalidad y los celos, manifestación de lo infantil.

3. Es necesario tener en cuenta el impacto que ejerce el cambio generacional, ya que esto suele disparar ansiedad en el adulto que observa a los jóvenes a la distancia. Bollas (1997) considera que los adultos ven a las generaciones venideras con dolor, pues su existencia es testimonio de que el tiempo transcurre y los jóvenes son ahora los otros. Además, cada generación debe destruir los ideales y los objetos de la previa; solo así puede crear sus propios objetos a partir de los cuales vislumbrar el futuro personal. En este punto, Winnicott (1971, p. 224) señaló: “Si se quiere que el niño llegue a adulto, ese paso se logrará por sobre el cadáver de un adulto”. Por otra parte, Bollas (ídem) considera que el grupo adulto proyecta la propia desesperanza en los jóvenes, su propia mortalidad. Se suele decir que las nuevas generaciones no tienen un futuro prometedor, al menos no como las previas. El autor señala que es injusto criticar a los jóvenes por considerar que no tienen ideales, una postura política activa o iniciativa. Al contrario, percibe a las nuevas generaciones con actitudes más modestas sobre lo que puede llevarse a cabo en la vida, lo cual no equivale a ser menos creativos.

Lecturas recomendadas

  • -Aberastury, A. y Knobel, M. (1970). La adolescencia normal. México: Paidós, 1997.
  • -Burin, M. (1998). “La relación entre padres e hijos adolescentes”. En Burin, M. y Meler, I. Género y familia. Poder, amor y sexualidad en la construcción de la subjetividad. Buenos Aires: Paidós.
  • -Freud, A. (1958). Adolescence. Psychoanalytic Study of the Child, 13:255-278.
  • -Freud, S. (1905). “Tres ensayos sobre teoría sexual”. En Obras completas, tomo 7. Buenos Aires: Amorrortu, 1992.
  • -Green, A. (1993). El adolescente en el adulto. Revista de Psicoanálisis, Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, vol. 15(1): 39-68.
  • -Gutton, Ph. (1993). Lo puberal. Buenos Aires: Paidós.
  • -Laufer, M. (1976). The Central Masturbation Fantasy, the Final Sexual Organization, and Adolescence. Psychoanalytic Study of the Child, 31:297-316.
  • -Meltzer, D. (1973). “‘La revolución permanente de las generaciones”. En Estados sexuales de la mente. Buenos Aires: Kargieman,
  • -Winnicott, D. W. (1971). Realidad y juego. Barcelona: Gedisa,