Archivos mensuales: enero 2017

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Jornadas Clínicas “La sexualidad.”

Comisión organizadora de las

Jornadas Científicas

del Centro Eleia.

Históricamente, la sexualidad humana ha sido objeto de estudio de muchas disciplinas científicas, entre ellas, el psicoanálisis. Sin duda, la singular mirada psicoanalítica sobre la sexualidad contribuyó al descubrimiento de los mecanismos esenciales de la vida psíquica que paulatinamente fueron integrados en una teoría de gran complejidad que continúa desarrollándose hasta nuestros días. En efecto, la aplicación del psicoanálisis al estudio de la sexualidad humana fue el primer paso firme de Freud que le permitió abrirse camino por un territorio hasta ese momento inexplorado por la ciencia de su época. La audaz exploración freudiana brindó una perspectiva fresca y original sobre la intimidad sexual no menos que controvertida por haber conmocionado los cimientos culturales de la sociedad burguesa.

La investigación psicoanalítica de la sexualidad humana es resultado del pensamiento precursor de Freud y constituye uno de los fundamentos de su obra sin par. La observación que el genio vienés realizó de su propia persona y, simultáneamente de la de sus primeros pacientes, le permitió descubrir los contenidos sexuales en las motivaciones inconscientes que son causa, a su vez, de las neurosis. Este hallazgo —la etiología sexual de las neurosis—, defendido por Freud desde sus primeros escritos, constituye la piedra angular sobre la que se edifica la teoría psicoanalítica y sostiene su práctica. De aquí se desprende la importancia que el estudio de la sexualidad ha tenido para el desarrollo del psicoanálisis, tanto en su primera etapa durante la gestación de la obra freudiana, como en las siguientes con el progreso de las diversas escuelas posfreudianas.

Freud completó su teoría sexual con otros descubrimientos revolucionarios que modificaron para siempre la concepción sobre la sexualidad humana. En primer término destaca la noción de sexualidad infantil con la cual le atribuye al recién nacido sensaciones e impulsos sexuales que promueven su desarrollo psíquico. En consonancia con lo anterior, Freud desata la sexualidad de la visión imperante en su época, más restrictiva, que la había vinculado en exclusividad con lo genital y con la función reproductora. La ampliación de la visión freudiana sobre la sexualidad incluye la excitación de otras partes del cuerpo —de hecho, la totalidad del mismo— y no solo la genital, así como la obtención de placer como fin sexual y no solo la reproducción. Más aún, el niño y la niña eligen a sus progenitores como objetos de sus vehementes deseos sexuales infantiles que Freud sostiene como un rasgo universal del psiquismo en su concepto del complejo de Edipo. El paso obligado por el Edipo le confiere a la sexualidad humana —según el mismo autor— su sello distintivo que consiste en un desarrollo discontinuo sin equivalente en el mundo natural. Este hecho sin precedentes obliga a considerar el determinismo de los aspectos psíquicos junto a los biológicos en la concepción de la sexualidad humana. Aunado a lo anterior, Freud estableció una secuencia evolutiva por etapas de la energía sexual —la libido— en la que cada una de ellas está comandada por una zona erógena rectora que confluyen, al finalizar el desarrollo psicosexual, ahora sí, en la preeminencia genital.

Después de Freud, el psicoanálisis se expandió en varias escuelas y evolucionó en diferentes regiones geográficas impulsado por el pensamiento creativo y fecundo de los más brillantes de sus continuadores. En Gran Bretaña sobresalen Melanie Klein, Donald Winnicott, Wilfred Bion y Donald Meltzer; en Francia, Jacques Lacan, Jean Laplanche y André Green, entre otros; mientras que en Estado Unidos florecen la Psicología del Yo y las teorías de Margaret Mahler, Heinz Kohut, Otto Kernberg y, en la actualidad, las escuelas relacionalista e intersubjetivista. México ha sido fertilizado con las obras de cada uno de estos autores y la semilla implantada en su suelo germina en el trabajo de los psicoanalistas que en nuestro país las aplican con imaginación y talento. Por lo anterior, el estudio contemporáneo de la sexualidad y sus conflictos se realiza con un enfoque integral que conjunta las ideas freudianas con las desarrolladas por las escuelas posfreudianas. Así, la perspectiva psicoanalítica se enriquece con los puntos de vista de los vínculos intersubjetivos en la familia, de género, de la relación madre-bebé, del desarrollo psicosexual y de la sexualidad infantil.

 

Por otro lado, somos testigos en la actualidad de la presencia de modificaciones significativas en las prácticas sexuales que impactan la vida de las personas. Ya sea que se trate de los cambios en el psiquismo que la nueva organización familiar induce en sus miembros —por ejemplo, en la familia monoparental y aquella otra conformada por una pareja homosexual, masculina o femenina, que cría hijos propios o adoptados—, o el acceso prácticamente irrestricto a la pornografía a través de su masiva difusión en medios electrónicos digitales que reemplaza a la relación de objeto por el narcisismo y al erotismo por el autoerotismo; o bien, las dificultades para construir y sostener relaciones amorosas estables debido a las modificaciones en los nuevos roles sexuales de hombres y mujeres tanto como la profunda problemática que implican las condiciones intersexuales, la difusión de la frontera que separa las identidades de ambos géneros y las operaciones quirúrgicas que se llevan a cabo junto con la administración médica de hormonas sexuales para reasignar el sexo. Estos aspectos constituyen solo algunos de los cada vez más frecuentes conflictos que involucran a la sexualidad y le plantean nuevos interrogantes al psicoanálisis contemporáneo.

Debido a lo anterior, hemos elegido a la sexualidad como tema central de las próximas Jornadas Científicas del Centro Eleia. En nuestra acostumbrada reunión bianual abordaremos el estudio de diversas situaciones clínicas comunes en la práctica y que atañen tanto a la sexualidad infantil como a la adulta. Hablaremos, por ejemplo, de los celos, los sentimientos de exclusión, la infidelidad y las relaciones triangulares en los vínculos amorosos. También lo haremos sobre las condiciones que interfieren con el desempeño sexual (disfunción eréctil, eyaculación precoz y anorgasmia) y los factores psicológicos que las acompañan. Revisaremos las nociones de feminidad y masculinidad para vincularlas con las modificaciones en la identidad de género y sus expresiones contemporáneas. Asimismo, situaremos a la homosexualidad masculina y femenina bajo la óptica de los nuevos desarrollos psicoanalíticos. Reflexionaremos acerca de la actualidad de la psicopatología de la sexualidad cuyas manifestaciones —sadismo, masoquismo, fetichismo, exhibicionismo, voyerismo, travestismo, etcétera— siempre han suscitado interés para su discernimiento por la teoría psicoanalítica. Incluiremos también la revisión de las actitudes individuales y sociales ante la oferta sexual a través de la pornografía, los así llamados giros negros y la prostitución. Finalmente, ofreceremos nuestros puntos de vista sobre las motivaciones y consecuencias psíquicas de la transexualidad, las condiciones intersexuales y los procedimientos médico-quirúrgicos empleados en la reasignación sexual, así como de las modernas técnicas de fertilización y maternidad subrogada.

Para ello, hemos diseñado para las Jornadas dos modalidades de mesas de trabajo: en unas presentaremos material clínico tanto de entrevistas diagnósticas como de sesiones con pacientes con alguno de los aspectos arriba mencionados que serán comentadas analíticamente por maestros de nuestra institución e invitados; en otras, expondremos los distintos temas en conferencias que ofrecerán, en su conjunto, una visión actual, integral y exhaustiva sobre este apasionante tema. El Centro Eleia, desde su fundación, se ha caracterizado por incorporar la complejidad como sistema de pensamiento en el estudio de la mente, de ahí que el pluralismo que reúne distintos modelos conceptuales para su comprensión integral es un sello distintivo de la escuela el cual se verá reflejado en las actividades de las Jornadas.

No sobra añadir que incluimos en la preparación de las Jornadas una amplia revisión de la bibliografía psicoanalítica más actualizada sobre la sexualidad humana para complementar la obra pionera de Freud y la de las escuelas posfreudianas con los desarrollos teóricos contemporáneos más relevantes.

La invitación a las Jornadas Científicas sobre la sexualidad está abierta a todos los estudiantes y profesionistas de los campos de la educación, de la salud y de la salud mental, así como al público en general cuyo interés sea profundizar y actualizar su conocimiento sobre el tema.

 

 

Las Jornadas Clínicas “La sexualidad” se llevarán a cabo los días 2 y 3 de junio de 2017 en Centro Eleia Plantel Sur.

Más información en: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-de-psicologia-jornadas-clinicas-junio

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Taller: Interpretando los sueños

Por Ana María Wiener

La interpretación de los sueños (1900) de Freud es el texto inaugural del método psicoanalítico. Así de importantes son los sueños dentro de la práctica psicoanalítica. Estudiar e investigar para comprender el significado de los sueños a profundidad, es entrenarse en el método psicoanalítico. Ya sea que los consideremos como formaciones de compromiso o soluciones ante un conflicto, satisfactores de deseos inconcientes, expresiones de la fantasía inconciente, procesos de pensamiento, creadores de significado, etc., los sueños nos comunican algo privado de la mente de los pacientes. La teoría de los sueños fue la herramienta heurística utilizada por Freud para fundar una disciplina científica que explique el sentido de los síntomas, los actos fallidos, los chistes y el resto de las formaciones del inconciente sistémico.

Hoy sabemos que no existe una única manera de trabajar con los sueños dentro del psicoanálisis; hay tantas versiones como escuelas psicoanalíticas. Las teorías que le dan prioridad al conflicto psíquico comprenden los sueños desde la confrontación entre dos aspectos de la mente, entre dos afectos. Los sueños son transmisores de esas batallas internas que libra cada ser humano. Los que abogan por comprender la psicopatología mental en términos del déficit, buscan las representaciones de aquello que les diga qué le falta al self y por qué, indagan cuál fue la falla del ambiente, que no supo responder a las necesidades psicológicas del sujeto. No hay un criterio común y general que usen los psicoanalistas para valorar y trabajar con los sueños. Cada una de estas corrientes aporta una visión distinta de lo que implica el análisis de los sueños. La elección que cada psicoterapeuta o psicoanalista hace sobre cuál de estas líneas seguir es personal, pasa por un constante proceso de elaboración y depende de varios factores, como la influencia del análisis propio, de las supervisiones recibidas, del estilo particular, de las identificaciones con maestros, con colegas y de la influencia de las teorías que cada uno valora. Todo esto le da mayor riqueza y complejidad a nuestra práctica. Dentro de un mundo psicoanalítico, teóricamente plural y heterogéneo, ya no es posible responder desde un sólo vértice a las problemáticas psíquicas.

Uno de los descubrimientos freudianos más importantes que permiten comprender lo que dicen los sueños es el de la realidad psíquica. Se podría definir este concepto como aquellas premisas inconcientes que habitan en cada uno de nosotros y motivan todo lo que hacemos, pensamos, somos, decimos y soñamos. Descubrirlas es ingresar al mundo de la fantasía, del deseo, de los afectos. En general, actualmente los psicoanalistas unen el sueño a la sesión y lo que sucede dentro de ella, así como a la transferencia y la contratransferencia. En ningún momento puede existir una teoría de los sueños sin que los mismos se encuentren incluidos dentro de un contexto particular que les otorgue sentido: la sesión psicoanalítica, el proceso terapéutico y el funcionamiento de la personalidad (estructura e historia subjetiva).

En mi consulta privada suelo poner en práctica la aportación teórica que Celia y Norberto Bleichmar desarrollaron en Perspectivas del psicoanálisis (2001), quienes proponen trabajar con diversos tipos de pensamiento psicoanalítico para tener una mejor comprensión del psiquismo del paciente. No es eclecticismo, porque en el eclecticismo cualquier interpretación se considera como buena, todo es igual, no importa cuál se use. La diferencia radica en que Celia y Norberto Bleichmar piensan el trabajo analítico como una labor que puede llegar a distintos niveles de la mente, de la vida del paciente y de la sesión psicoanalítica. De esa manera, la interpretación da mayor riqueza y profundidad a la comprensión del funcionamiento psíquico.

Ellos creen, no sólo para trabajar con los sueños, sino como un aporte técnico general, que cuantos más aspectos de la mente se aborden, a distintos niveles del inconciente, tanto más se profundiza en las complejidades del psiquismo humano. Bion elaboró su teoría de los vértices que dan la capacidad para realizar aproximaciones a la verdad. Conforme en la sesión con el paciente se logran examinar los aspectos de su realidad, de sus vínculos (diádico, tríadico), del Edipo freudiano, del Edipo kleiniano, lo más agresivo de la mente, lo sexual infantil reprimido, los personajes que aparecen en el sueño, las fantasías con respecto a las relaciones de objeto, la función del sueño dentro de la sesión, el objetivo del sueño, la participación del soñante, el escenario del sueño, la relación con la madre, los aspectos neuróticos, los psicóticos, los fenómenos de identificación, la manera del paciente de pensar las emociones, los procesos simbólicos, el significado que le da a lo que vive y lo que es, su comprensión de sus propias relaciones interpersonales, los fenómenos transicionales, en fin, todos aquellos elementos que se presenten en el sueño, su estudio puede aportar información significativa acerca de las complejidades del psiquismo.

Cada aspecto mencionado o área de la mente implica un nivel diferente que se entrelaza con los demás para organizar una estructura psíquica particular. La posibilidad de trabajo con cada uno de ellos brinda la oportunidad de que el paciente pueda conocer varias áreas de su mente desde distintos vértices. Desde este enfoque, el conflicto humano adquiere complejidad en su organización, comprensión y abordaje. Los cinco dedos que aparecieron en el sueño de una paciente que atendí, permiten trabajar con la sexualidad infantil (masturbación), con la omnipotencia y el narcisismo, con el vínculo analítico y la angustia de separación (por ejemplo, cinco sesiones a la semana), con la rivalidad y competencia con los hermanos (en su familia son cinco hermanos) y la envidia hacia el analista (honorarios). Son una cantidad de temas que hacen resonancia con el contexto emocional de la relación terapéutica y cada uno de ellos accede a un nivel de complejidad y de profundidad diferente de la mente.

Si seguimos a Bion, no existe la verdad absoluta y, por ende, la exploración de los niveles de la mente no debe restringirse a un punto central específico, sino que es necesario tratar de abordarles en su pluralidad, siguiendo el concepto de sobredeterminación de Freud para explicar un sueño en muchos niveles de complejidad creciente y con sobredeterminación de factores, múltiples causas y tendiendo puentes interdisciplinarios. El campo de información es infinito y uno puede usar niveles cada más complejos y profundos para que el paciente tenga muchas variaciones sobre cómo entender un problema.

En este taller revisaremos muchas viñetas clínicas que incluyen sueños, con el objetivo de transmitir y ejemplificar mi manera de trabajar, cómo procuro llevar a la práctica lo descrito en los párrafos anteriores, detallando de manera clara por qué tomé cada eje de comprensión y de qué manera elaboro una interpretación en función del mismo.

Inscríbete aquí al Taller “Interpretando sueños” 18 y 25 de febrero: http://www.centroeleia.edu.mx/taller-interpretando-suenos

 

Curso: El mundo digital de los adolescentes

Por Andrés Sada

La era digital avanza a pasos exponenciales en nuestro día a día y nos rodea con un sin fin de “realidades” virtuales que permean en la mayor parte de nuestros encuentros y actividades.

Los adolescentes actuales necesitan conectarse a la red para adquirir información, tener una identidad, pertenecer a un grupo o tratar de elaborar conflictos. Dentro de un universo virtual tan amplio, se encuentran con infinitas posibilidades, realidades y situaciones, que van moldeando aspectos de su desarrollo, su forma de percibir el mundo y, sobre todo, cómo eligen relacionarse con el otro.

En ocasiones, esta interacción con la web, puede tener la función de contener ansiedades adolescentes y ofrecerles espacios propios a su necesidad y contexto, pero también, puede utilizarse de manera patológica y disfuncional, mientras se ven inmersos en un mundo que, más que ayudar, puede llegar a abrumar.

En este curso veremos los usos que hace el adolescente de internet y de las numerosas redes sociales, los peligros a los que se enfrentan diariamente, así como las enormes ventajas y bondades potenciales de su uso.

Abarcaremos diversos temas y ángulos: la necesidad de desarrollo social y sexual por medio de las redes, la satisfacción de pertenecer a ciertos nichos digitales, la compulsión por interactuar digitalmente, los espacios destructivos en los que se idealizan conductas nocivas, la accesibilidad a la información, la inmediatez y la “intolerancia a la frustración”, la aproximación de los adultos en el mundo web, entre otros.

Como profesionales del desarrollo y de la salud mental, debemos estar en completa cercanía a la realidad que viven las generaciones actuales, poder participar en una relación humana con el adolescente y mantenernos como un referente y guía latente ante este escenario. El objetivo del curso es obtener el conocimiento y las herramientas para acompañar y orientar al adolescente en un uso adecuado y enriquecedor de dichas plataformas, sabiendo puntualizar y abordar con objetividad nuestro apoyo.

Dirigido a: psicólogos, maestros de secundaria y preparatoria, personas que trabajan en asociaciones, padres de familia, médicos y psicoterapeutas.

Plantel Sur

9 de febrero 2017

Horario: 16:30 a 18:30 horas

Duración: 6 sesiones

Inscríbete aquí: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-mundo-digital-de-los-adolescentes

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El mundo digital del adolescente

Por Angélica Toledo

Los adolescentes actuales necesitan conectarse a la red para adquirir información, tener una identidad, pertenecer a un grupo o tratar de elaborar conflictos. En ocasiones, el uso de internet tiene la función de contener ansiedades adolescentes, pero también puede utilizarse de manera patológica.

La manifestación de la sexualidad en el adolescente está siempre presente, ya sea de manera explícita o no. Sin embargo, es importante detectar las manifestaciones normales del uso de la web para satisfacerse y cuáles serían indicadores de riesgo; en esencia, éstos se encuentran relacionados con la vinculación afectiva con el otro.

Entender la pertenencia del adolescente al grupo nos permite conocer acerca de su capacidad de estar solo y en compañía. En tanto que estas nuevas realidades virtuales ofrecen numerosas posibilidades de vinculación, su análisis nos revela si existe alguna manifestación de narcisismo, envidia, rivalidad, si la adhesión a ciertos círculos se da desde un área en desarrollo o como un aspecto patológico del adolescente.

Las conductas patológicas vendrán acompañadas de características específicas. Entonces, es posible distinguir si un grado de violencia es defensivo o destructivo, cuál es su intensidad y duración.

Como todo espacio para el despliegue de los impulsos adolescentes, el internet es un universo potencial, ni completamente malo, ni completamente bueno. Guarda beneficios y desventajas. Al ser un lugar en donde el adolescente puede refugiarse, es fundamental determinar si lo hace de forma aislante o es un medio de defensa y reestructuración.

El adolescente aún es dependiente, aunque está en proceso de independencia, diferenciación y separación de los padres, así como otras figuras de autoridad. ¿De qué manera supervisarlos? ¿Con qué herramientas cuentan los padres actualmente para entender los nuevos medios y métodos que tienen los hijos? Muchas veces los adultos se sienten rebasados por todos estos avances.

Por eso, es importante tener claro que, aunque hay avances y cambios tecnológicos, existen situaciones que se mantienen sin modificación: la sexualidad, la diferenciación, el desbordamiento de impulsos, las fantasías, los cambios corporales y mentales.

El curso tiene por objetivo diferenciar lo normal de lo patológico, pensar en los beneficios  del uso de lo digital y en dónde se deposita el peligro, cuándo se utiliza como herramienta, cuándo se vuelve un obstáculo para el desarrollo del adolescente, en qué momento y cómo intervenir. Está dirigido a psicólogos, maestros de secundaria y preparatoria, personas que trabajan en asociaciones, padres de familia, médicos y psicoterapeutas.

Duración: seis sesiones de dos horas cada una.

Más información del Curso El mundo digital de los adolescentes: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-mundo-digital-de-los-adolescentes

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Marcas en el cuerpo

Por Mariana Castillo López

Sin duda, la adolescencia representa un momento de cambios y evolución en todos niveles, sembrado de retos y conflictos a resolver que involucran al sujeto en su totalidad. Mente y cuerpo sufren cambios fundamentales como en ninguna otra etapa de la vida.

Para quienes trabajan o están en contacto con adolescentes es cada vez más común observar fenómenos en donde el cuerpo es el protagonista y que nos llenan de preguntas acerca de su significado. La anorexia, la bulimia, el llamado cutting o autolesiones, las enfermedades somáticas o, incluso, los tatuajes y las perforaciones, suelen aparecer en los chicos adolescentes como marcas que tienen un sentido en espera de ser interpretado.

Cuando pensamos en la adolescencia, viene a la mente un conjunto de colores, de extravagancias en el arreglo, una lucha por hacerse visible mediante su particular forma de ser. En la comprensión psíquica de la adolescencia, algunos autores coinciden en que dicha forma de ser, de vestir, de comportarse y de exhibir el cuerpo, arroja datos acerca de quién es el adolescente y del conflicto que se lleva a cabo dentro de su mente, el cual aún no puede ser expresado con palabras, pero sí de esa forma.

La experiencia de los cambios físicos puede ser vivida como la imposición de un cuerpo que cambia, que aparece sin previo aviso y se transforma brutalmente, ante la mirada de una mente todavía infantil, que hasta entonces había habitado una forma de niño. También puede resultar en una fascinación, al tener ahora una figura atractiva y seductora que trae consigo incontables satisfacciones. En cualquiera de los escenarios, es momento de iniciar un trabajo de resignificación, integración y reconstrucción de una imagen corporal que se modifica pues, donde había un cuerpo infantil, ahora aparece uno que pone en evidencia el desarrollo y el crecimiento.

El reto no es sencillo, pues su nuevo organismo está dotado de sensaciones y de excitaciones nunca antes experimentadas, las cuales anuncian la maduración sexual. Como sabemos, el desarrollo físico no va a la par del psíquico, pero ambos se encuentran conectados, por lo que el adolescente tendrá que apropiarse del nuevo cuerpo que le acompaña. Dicha apropiación sucede junto con temores, angustias, placeres, excitaciones y confusión. Esto deviene en emociones que pueden ser difíciles de procesar y de pensar, teniendo como única salida la expresión en lo físico.

Entonces, observamos la necesidad de hacer suyo el cuerpo que portan, por medio de una serie de fenómenos, de marcas, que pueden ser comprendidas como una necesidad apremiante de sentirlo y de hacer saber a los demás que si esa forma es suya, entonces ha de hacer lo que quiera con ella.

Es importante tener en cuenta siempre que esta variedad de acciones debe ser comprendida de manera individual, ya que la mente es compleja y resulta imposible hacer generalizaciones. La anorexia, la bulimia y la psicosomática no tienen causas únicas, pero expresan una relación singular que el sujeto establece con su cuerpo, pues es en él donde se hace visible el conflicto.

Podemos tomar como ejemplo los rituales de iniciación que son comunes en los grupos adolescentes. En la pandilla de conocida como los “maras”, una forma de reconocer a los miembros es a través de los tatuajes que se ponen como muestra de lealtad o pertenencia al grupo. Pero un mismo tatuaje puede tener significados distintos para dos personas, por ejemplo: para uno, éste se relaciona con algo permanente que quedará en su piel como evidencia de su historia trágica, un acto de identificación con la pandilla como su nueva familia. Para otro, el mismo tatuaje puede cumplir la función de encontrar el límite de su propio cuerpo, por medio del dolor experimentado al contacto de la aguja con la piel.

Por otra parte, las pacientes con anorexia pueden verse motivadas a dejar de ingerir alimento por una negativa total a que su cuerpo sexual se siga desarrollando, frenando así la aparición de caracteres sexuales físicos. Pero otra paciente puede permanecer en ayuno como respuesta a una fantasía de ser envenenada por todo nutriente que entre a su organismo.

En el caso de las enfermedades psicosomáticas, la teoría psicoanalítica observa una falla al procesar y pensar las experiencias emocionales, lo que conduce a la aparición de la enfermedad a manera de una descarga en el cuerpo; parece ser un grito sordo de aquello que no ha podido ser pensado aún, pero que necesita buscar una salida. En el adolescente, lo psicosomático tiene un eco en ese cúmulo de vivencias nuevas, que no todas las mentes están listas para tramitar.

Más allá de las peculiaridades, el factor común se orienta a una especie de lenguaje del cuerpo que ni siquiera el propio sujeto habla. El acercamiento a estos temas ofrece a quienes estén en contacto con adolescentes una visión más profunda y comprensiva para acompañarlos y ayudarles a pensar lo que les sucede.

Más información y registro al Curso Marcas en el Cuerpo: http://www.centroeleia.edu.mx/curso-marcas-en-el-cuerpo

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Algunas herramientas de evaluación psicológica en la escuela

Por Michelle Aymes

En el colegio, los maestros, psicólogos, orientadores y directores cuentan con diversos instrumentos para evaluar el estado emocional de un alumno y su relación con el aprendizaje. La observación del comportamiento, por ejemplo, es una herramienta valiosa para conocer el tipo de vínculos que el alumno establece y las formas como se comunica e interactúa con su ambiente.

Es importante percibir aquellos cambios que el niño o el adolescente manifiesta o comunica a través de un lenguaje no verbal, sino más bien, corporal. En los adolescentes, por ejemplo, es muy significativo cuando aparecen cambios notorios en su aspecto, como aquellos que se descuidan en su aseo personal, se pintan o cortan el pelo de una manera llamativa, bajan de peso o muestran un talante pálido u ojeroso en su rostro. Al indagar sobre los motivos que dieron origen a tales cambios en su cuerpo, por lo general se encuentran conflictos emocionales relevantes a los cuales hay que prestar atención.

En niños más pequeños, el dibujo y el juego les permitirán expresar aspectos que tal vez no pueden comunicar con palabras o de una manera consciente. En el dibujo se reflejan conflictos familiares, en el colegio o consigo mismos. De esta forma, es posible hallar vías de comprensión para abordar las inhibiciones en el aprendizaje del alumno y elegir los tipos de intervención y derivación que el caso requiere. El hecho de que un niño realice un dibujo de manera compulsiva o ansiosa o, por el contrario, si se encuentra inhibido en su juego o capacidad para representar, es un indicador al que tanto maestros como terapeutas deben estar atentos.

Por ejemplo, pensemos en el caso de un niño en edad preescolar que recientemente se ha mudado de país y que muestra un gran temor al separarse de sus padres para asistir al colegio, se le dificulta interactuar con sus compañeros y atender a la clase. Al encontrarse con varios materiales en el salón, elije dibujar una casa, la cual queda destruida por un terremoto. Esto nos sugiere que el pequeño está experimentando ansiedades tan intensas a causa del cambio de residencia que esto genera un impacto en su vida cotidiana y en su aprendizaje.

La entrevista es otra herramienta que permite hacer una evaluación y comprensión de diversas situaciones y conflictos que día a día se presentan en el colegio. Es un recurso que se utiliza con alumnos, maestros, padres de familia y en la institución en general, no solo a cargo del psicólogo escolar sino también por directivos, maestros y otros profesionales dentro del colegio. La entrevista psicológica tiene como objetivo principal la investigación, a fin de estudiar el comportamiento total del estudiante.

A través de la entrevista es posible complementar el análisis de algunos aspectos que ya fueron identificados con otras herramientas como el dibujo, el juego o la observación. Además, por medio de ella se conocerán otros elementos de la personalidad del alumno, formas de ser, pensamientos, emociones que ayudarán a tener una visión integral del mundo interno del alumno y de sus conflictos.

Durante la reunión, es necesario estar alertas ante las emociones que el alumno o los padres de familia nos depositan y nos hace sentir, ya que, por momentos, puede llegar a paralizar nuestro pensamiento y el curso de la entrevista. Será de gran utilidad observar en uno mismo las emociones que se están experimentando para impedir que se actúen y, asimismo, para emplearlas como herramienta de comprensión. De tal manera, será posible devolver con empatía lo que uno puede ir entendiendo emocionalmente de la entrevista. La proyección de los conflictos es un mecanismo que ocurre con frecuencia, por ejemplo, aquellos padres que transfieren la situación de conflicto a la institución o al entrevistador mismo. Es importante tolerar esa ansiedad, manejarla y orientar de nuevo la entrevista hacia el objetivo principal.

Así también, habremos de clarificar el rol que nos corresponde como entrevistadores y los objetivos por los que se solicita la entrevista. Es común que se le asigne al entrevistador una función o expectativa determinada, según la personalidad del alumno y su patología. Por ejemplo, un chico puede sentir que quien lo está entrevistando es alguien que pretende castigarlo o perseguirlo, mientras que otro tal vez crea que es alguien que mágicamente encontrará soluciones para sus conflictos. El entrevistador debe mantener una postura neutral, sincera, cordial y de confianza.

El dibujo, el juego, la observación y la entrevista son algunos instrumentos de los que se dispone en el colegio para evaluar los conflictos emocionales y los problemas de aprendizaje. Es necesario tener en cuenta que cada caso es único y que dependerá de varios factores la determinación del tipo de intervención y derivación. En el Diplomado “Conflictos emocionales y problemas de aprendizaje” profundizaremos en la teoría y técnica de la entrevista, así como otros métodos de evaluación útiles en el colegio.

 

Más información del Diplomado Conflictos emocionales y problemas de aprendizajehttp://www.centroeleia.edu.mx/diplomado-conflictos-emocionales-problemas-de-aprendizaje

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Cambiar de carrera puede ser estimulante

Por Muriel Wolowelski

Alicia cuenta que cambió varias veces de carrera antes de convertirse en psicóloga: “Pasé por medicina, nutrición y filosofía. Dejé de deambular cuando finalmente pude encontrar una carrera que conjuga el estudio de la conducta humana, la ayuda a las personas y, sobre todo, me llamó mucho la atención el estudio de la mente. Tal vez, ser psicóloga es el camino que necesito seguir para ser feliz y ganarme la vida profesionalmente”.

El caso de Alicia es sumamente común. En México, entre el 30 y 40 por ciento de los jóvenes se equivoca en su elección de carrera y, según los expertos, el cambio de rumbo en los primeros años universitarios suele ser habitual.

La elección vocacional está determinada por múltiples factores: algunos internos, como las identificaciones con los padres, amigos, estereotipos, es decir, aquellos aspectos inconcientes por los cuales las personas toman diferentes decisiones (por ejemplo, fantasías acerca de la profesión, satisfacer deseos y expectativas, alcanzar la aprobación y los estándares esperados, buscar ideales propuestos u oponerse a ellos, motivados por conflictivos de rivalidad, desafío, oposicionismo, etc.); también están presentes los factores concientes y prácticos que pertenecen al mundo externo: gustos personales, habilidades, situación económica, entre otros.

Elegir una carrera no es un proceso que se da rápidamente, pues implica una serie de renuncias que pueden ser significativas, dolorosas y complejas. Se ven involucradas las expectativas propias y las ajenas. Es necesario perder el miedo a equivocarse y animarse a intentar. Definir la carrera que marcará para siempre el rumbo de nuestra vida profesional no es tarea sencilla, sobre todo en un momento de la vida que se caracteriza por una crisis de identidad, en la que aún no sabemos qué queremos o quién es uno mismo. De alguna manera, habrá que renunciar a una niñez que termina, a nuestras ilusiones infantiles, para ingresar en un mundo que nos exige plantear proyectos más realistas y adultos.

Haber elegido una carrera que resultó ser la equivocada tiene un costo emocional y económico. Sin embargo, el precio de mantenerse en un camino errado es aún más alto. La posibilidad de cambio puede entenderse como parte de un proceso de madurez, aprendizaje y búsqueda, no como un fracaso.

Los sentimientos de frustración ante la idea de volver a empezar pueden conducir al temor de una nueva elección equivocada. Invaden los sentimientos de miedo, incertidumbre y culpa por la idea del tiempo perdido. No obstante, esta situación también puede convertirse en otra oportunidad; el malestar desaparece al encontrar un lugar mejor. La posibilidad de cambio es enriquecedora y abre las puertas a un camino diferente.

La certeza de hacer una “elección correcta” es rígida, monótona y desgastante, encierra y atrapa. En cambio, la elección provisional es liberadora. Sin duda, asusta no tener un camino claramente marcado y sin desviaciones, pero es más aterrador no tener la oportunidad de cambiar. El cambio es inherente al ser humano, en un clima de aceptación y apertura, de ideas plurales y experimentación.

Cuando Alicia explica las razones por las que pudo finalmente ubicarse en la carrera de su elección, afirma: “En psicología encontré las materias que me enseñaron sobre los comportamientos humanos y la manera como se desarrolla la mente. Descubrí que el estudio del organismo humano es sumamente interesante y enigmático, que hay diferencia entre mente y cerebro. Pero, sobre todo, lo que más me agradó fue poder poner en práctica los conocimientos teóricos en las experiencias prácticas. Esto me dio la oportunidad de descubrir mis verdaderos intereses”.

En la actualidad, a menudo se les da prioridad a los criterios de tiempo y dinero: “¿En cuánto tiempo termino? ¿Cuánto podré ganar al egresar? ¿Cuánto invertir en mi educación?”. Tales elementos son fundamentales, pero si son los únicos elementos que tomamos en cuenta para llevar a cabo nuestra elección, tenderán a empobrecerla y aumentará la probabilidad de que no acertemos, ya que deja de lado los aspectos que están más relacionados con nuestro desarrollo y satisfacción personal.

En este contexto, el tiempo es valioso, central; lo perdido no regresa y debemos aprovecharlo. Pero la presión para elegir bien, a la primera, sin dudar, puede hacer que nos invada un sentimiento de mareo frente a semejante tarea. Así, un joven tendría que elegir con puntería y sin error aquello a lo que se va a dedicar la mayor parte de su vida. Más que una pérdida de tiempo o un desperdicio, la oportunidad de cambiar de carrera le concede a la persona nuevas posibilidades para aprender de sí misma a través de la incertidumbre, la duda, de lo provisional y momentáneo. Aunque se sienta como algo atemorizante, en realidad, implica preocuparse, reconsiderar, cambiar de rumbo. La inercia nos impide recapitular. A veces nos olvidamos de que la condición humana no puede adaptarse a un sistema, sino que el sistema debe ser una herramienta útil y cambiante para asistir a la experiencia humana.

José comenta que cuando eligió la carrera de administración pensó que: “Era mejor dedicarse a una profesión que pudiera terminar rápidamente y que me diera mucho dinero”. Actualmente, estudia psicología y considera que ha encontrado un espacio de pensamiento y colaboración con personas que lo necesitan: “Nunca imaginé que me sentiría más satisfecho y pleno en una carrera como ésta”. Es sumamente valioso lo que puede aportar la carrera de psicología, tanto a quienes la estudian y la ponen en práctica, como a aquellos que se benefician con los cambios que se producen dentro de la mente y la personalidad.

Demasiadas personas pasan años en una carrera que les disgusta, simplemente porque no se atreven a hacer un cambio verdadero. Si la carrera que has elegido ya no te resulta estimulante, entonces puede ser momento de renovarte. El camino para encontrar la verdadera vocación es solitario, pero fascinante. Cambiar es positivo, pues nos invita a reflexionar acerca de los errores para no volver a cometerlos, crecer y madurar. Mantener la duda es una ventaja, siempre que implique un estímulo para buscar cosas nuevas, trazarse caminos distintos y enriquecer nuestra experiencia.

 

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¿Es la terapia psicoanalítica adecuada para mí?

Por Elena Montes de Oca

Hoy en día, quien desee iniciar una psicoterapia dispone de una gran variedad de opciones para elegir. En el mundo actual, donde lo cómodo y lo inmediato son altamente valorados, hablar de un proceso psicoanalítico, en el cual se invertirá tiempo, esfuerzo y dinero, puede resultar extraño; la gente suele consultar por un problema en particular, deseando recibir una solución rápida. Entonces:

¿Por qué realizar un psicoanálisis? ¿Qué lo distingue de otros tipos de intervención?

Sigmund Freud creó el psicoanálisis hace más de cien años, como una técnica para investigar y tratar la mente humana. Aunque el método que desarrolló ha evolucionado con la creación de distintas escuelas teóricas, éstas mantienen aspectos en común.

Mientras que muchos terapeutas se interesan por lo que las personas saben de sí mismas, un psicoanalista buscará explorar precisamente lo que no saben, lo que permanece oculto incluso (y sobre todo) para ellas mismas. Nombramos inconsciente a ese saber inaccesible para las personas, a los aspectos desconocidos que se expresan constantemente en nuestra vida cotidiana, en sueños, equivocaciones y  bromas, así como en nuestro carácter y el tipo de relaciones que establecemos, más allá de nuestra voluntad. Interesarse por deseos y fantasías inconscientes, es una forma de entender la mente que distingue al psicoanálisis de otros tipos de terapias.

¿Cómo poderse acercar a estos aspectos, aparentemente ajenos, para conocerse mejor?

Desde la perspectiva psicoanalítica, esto se logra analizando la transferencia, la relación íntima que se establece entre paciente y analista, ya que en ella, como en cualquier vínculo, se exteriorizan fantasías inconscientes, ansiedades y defensas. Aunque diversas corrientes la comprendan y utilicen de manera distinta, con base en los objetivos que persiguen y la teoría que los respalda, la relación transferencial es otro elemento que caracteriza a los tratamientos con orientación psicoanalítica.

¿Es el psicoanálisis el método indicado para mí?

El abordaje psicoanalítico no sirve únicamente para eliminar molestias o para reducir la angustia, sino que aspira a cambios más profundos y duraderos, siendo el método ideal para quitar la mirada del exterior y adentrarse en nuestro complejo mundo interno, comprendiendo por qué sentimos lo que sentimos y tomamos las decisiones que tomamos. De esta manera, seremos capaces de reconocer emociones contradictorias e integrar distintos aspectos de nuestra personalidad. Si bien el proceso no es simple, ni sencillo, es un esfuerzo que sin duda vale la pena.

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Taller: Carácter normal y patológico. La mente en desarrollo

Por Elena Ortiz

Existe una necesidad clínica de comprender claramente cuáles son los criterios que determinan lo que es la salud mental, más allá de consideraciones normativas, sociales o estadísticas. Retomando las aportaciones de Klein y Bion, Meltzer establece un modelo de salud mental que está presente desde su primer texto y continúa a lo largo de su obra. El autor toma como base el sistema de valores al interior de la mente que Klein construyó a partir de la posición esquizo-paranoide y la depresiva, junto con la conceptualización de la gratitud opuesta a la envidia. A esto suma las nociones bionianas de pensamiento y anti-pensamiento (o desmentalización) y la verdad en oposición a la mentira.

La identificación introyectiva con los objetos internos es uno de los parámetros más ricos que Meltzer ofrece para comprender la salud mental y es un concepto que mantiene una estrecha relación con ideas como la sinceridad e intimidad, la sexualidad adulta, la tetradimensionalidad y la pasión como complejidad. Agrupados, dichas nociones configuran un mapa claro y penetrante sobre el desarrollo mental.

El mecanismo por excelencia sobre el que se apoya la constitución de lo saludable es la identificación introyectiva. Hay una diferencia primordial en los procesos de identificación: mientras que las cualidades reales de la mente y del comportamiento de las figuras parentales aparecen en la fachada social del niño a través de identificaciones narcisistas, tanto proyectivas como adhesivas, lo introyectivo se desarrolla de una manera mucho más misteriosa.

En la identificación introyectiva las cualidades y funciones incorporadas no tienen una referencia directa a manera de personificaciones ni de rasgos específicos. La identificación introyectiva implica una integración enigmática que constituye a los objetos internos de la mente, objetos con los cuales el self tiene una relación permanente. Sin embargo, estos objetos no son tangibles sino que representan formas, ideas; su esencia es espiritual: belleza, verdad, justicia, generosidad, sabiduría. Las identificaciones introyectivas se convierten en aspiraciones. Los objetos internos son fuente de inspiración para el self.
Una de las cualidades centrales de los objetos internos es el pensamiento. En realidad, pensar por sí mismo es un proceso interno de “pensar con” un objeto interno. El self no tiene la capacidad de pensar por sí, en un estado de dependencia introyectiva hacia los objetos internos (el pecho pensante, en términos de Bion) que puede ligar las experiencias emocionales para crear símbolos que hacen posibles los pensamientos y la creatividad. En esta perspectiva, la emocionalidad es el centro del desarrollo humano y la pasión es una experiencia humana nuclear, constructora del progreso mental.

A la pasión se le entiende comúnmente sobre una base cuantitativa, como una emoción intensa o excesiva, pero lo fundamental de la pasión es básicamente cualitativo. La pasión es aquella experiencia en la que las emociones se ven comprometidas de tal manera que el amor, el odio y el ansia de conocimiento son puestos en movimiento. La esencia es la conjunción. La experiencia humana tiene el potencial de convertirse en una vivencia apasionada, siempre y cuando la mente tolere la complejidad emocional.

La pasión conlleva muchos elementos dolorosos: se teme lo efímero de la experiencia, se registra la disparidad hiriente frente al objeto amado, amenaza la duda inquietante de la desigualdad de afectos cuando del otro se trata, se percibe la pequeñez y fragilidad personal ante una vivencia que trasciende al yo…

Esta forma de comprender la pasión y el pensamiento implica una revaloración del método psicoanalítico. Meltzer piensa que la función central del análisis es prender fuego (strike fire) en la mente del paciente; entablar una lucha en contra del anti-pensamiento y la anti-emocionalidad. La pasión puede aparecer cuando dos mentes están vinculadas, no se trata de pensar sobre la experiencia, sino de vivir y construir en sí la experiencia. La experiencia misma es el análisis y el vínculo.

Lo apasionante incluirá elementos hostiles, aspectos incomprendidos, incertidumbre, es decir, contradicciones y lo inasible. Keats y después Bion denominaron capacidad negativa a esta posibilidad mental de funcionar en medio de incertidumbres, misterios y dudas, sin recurrir a la razón certera. Es la habilidad de ver el mundo moderando el deseo de reconciliar los contrarios o intentar encerrarlos en un sistema racional; es soportar no entender y no saber. El significado, fruto del proceso de pensar, se edificará o no de acuerdo a la capacidad que la mente tenga para tolerar la complejidad. Dentro de esta línea teórica, el pensamiento y la pasión estarían totalmente entretejidas. El dolor emocional que la pasión conlleva pone en marcha el pensar y funciona como matriz para aprender de la experiencia.

Para el terapeuta resulta fundamental detectar los movimientos hacia la salud y el desarrollo, tanto dentro las sesiones, minuto a minuto con el paciente, como en el progreso global de la personalidad. El crecimiento mental ocurre a partir de la capacidad para significar la experiencia emocional. El proceso analítico adquiere una dimensión nueva: la sesión se convierte en un espacio mental de intimidad y es la calidad de la relación emocional analizada en la transferencia lo que dará cuenta de la marcha misma del análisis.

La tarea psicoanalítica se orienta a construir un vínculo donde el pensamiento pueda tener lugar, desplegar un nivel de cooperación, intimidad e interés, de modo que el clima apasionado mantenga la curiosidad del paciente para conocerse a sí mismo, más allá del marco de la sesión y del tratamiento.

En este taller observaremos viñetas y sueños que ejemplifican diferentes experiencias de desarrollo, la oscilación que ocurre en los movimientos hacia el progreso y, también, situaciones donde éste se ve entorpecido por aspectos patológicos.
Inscríbete al Taller “Carácter normal y patológico. La mente en desarrollo” que impartirá la Dra. Elena Ortiz el 18 y 25 de febrero de 2017. Inscríbete aquí: http://www.centroeleia.edu.mx/taller-caracter-normal-y-patologico

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El juego y su relación con el aprendizaje

Por Mariana Hurtado Eguiluz

Cuando un niño va a la escuela, el objetivo no es solo que adquiera conceptos, sino que obtenga una formación integral, útil y aplicable a su vida presente y futura. Quizás podamos olvidar algunos conocimientos a lo largo del tiempo, fechas, datos, pero muchos de nosotros no olvidamos la experiencia que representó jugar en el patio del colegio, nuestros amigos de la infancia o el profesor que marcó nuestra historia. Necesitamos aprender para la vida.

Si pudiéramos pensar en un método efectivo para aprender, el juego es el más acertado. Si añadimos al juego algunos elementos educativos, obtenemos una herramienta irremplazable de enseñanza.

Los niños utilizan el juego de forma natural, lo hacen inconscientemente, sin esfuerzo, disfrutando y se divierten al construir sus aprendizajes. Todo conocimiento que adquirimos jugando queda fijado en la memoria de manera significativa. El aprendizaje de los niños es más efectivo cuando son felices; si prestamos atención, nos daremos cuenta de que jugar es lo que hace más feliz a un niño. Esto muestra la estrecha relación que puede haber entre el aprendizaje y el juego.

Los maestros actuales consideran importante el juego en sus clases, sin embargo, las grandes demandas a la responsabilidad docente y los resultados cuantitativos que se les exige a niveles institucionales, pueden propiciar que el juego quede al margen de los programas de enseñanza. El juego debería asumirse como un elemento que acompaña permanentemente al aprendizaje y no como lo que dispersa al niño.

Algo parecido ocurre en casa: los padres dedican poco tiempo a jugar con sus hijos o prefieren apartar o limitar el juego con el afán de tenerlos tranquilos o protegidos, olvidándose de que el juego activo e imaginativo, con su rudeza, sus caídas y ruidos, facilita el desarrollo en una forma natural.

Son varios los autores de psicología y psicoanálisis, pero también los estudiosos de las teorías de aprendizaje, quienes han realizado numerosas investigaciones sobre el tema del juego y sus importantes funciones para el desarrollo y el aprendizaje de los niños y jóvenes.

Freud destaca, por ejemplo, que cuando un niño juega, lo disfruta, es una actividad placentera. Mediante el juego, el niño logra elaborar y asimilar algunas experiencias difíciles o dolorosas. Por ejemplo, un pequeño que fue llevado al doctor y le inyectaron sus vacunas; esto pudo resultarle doloroso pero también angustiante. Quizá más tarde, en casa, encontrará la forma de recrear una jeringa con la cual inyecte a sus muñecos. Ahora es él quien lleva la jeringa y su muñeco quien lo recibe.

Melanie Klein (1929), por su parte, destaca la labor asociativa del juego. Para ella, esta actividad consiste en el mejor medio de expresión, sin necesidad de palabras, para los niños. El juego le otorga al niño la posibilidad que el adulto tiene, a través de la palabra, para asociar y contar sus pensamientos y sueños.

Jean Piaget (1956) menciona que el juego forma parte de la inteligencia del niño, porque representa la asimilación funcional o reproductiva de la realidad, según su etapa evolutiva. Para él, las capacidades sensoriales y motrices simbólicas o de razonamiento, son las que condicionan el origen y la evolución del juego.

Para Vigotsky (1924), el juego surge como necesidad de reproducir el contacto con los demás. Desde su perspectiva, la naturaleza, el origen y el fondo del juego son fenómenos de tipo social; a través suyo se presentan escenas que van más allá de los instintos. Para este autor, el juego es una actividad social, en la cual, gracias a la cooperación con otros niños, se logran adquirir papeles o roles complementarios al propio. Los niños transforman algunos objetos y los convierten con su imaginación en otros, con un significado distinto. Por ejemplo, correr con una escoba como si fuese un avión; con este manejo de las cosas se contribuye a la capacidad simbólica del niño.

Son múltiples las funciones que el juego desempeña dentro del desarrollo. Entre otras cosas, permite el fortalecimiento de valores como el respeto, la tolerancia grupal, la responsabilidad, la confianza en sí mismo, fomenta el compañerismo para compartir ideas, conocimientos e inquietudes, facilita el esfuerzo para hacer propios los conocimientos de manera más significativa. El juego involucra un pensamiento creativo para poder aprender a solucionar problemas y desarrolla las capacidades de lenguaje y comunicación.

Los niños al jugar intercambian roles y formas de actuación de la vida de los adultos. Además, adquieren experiencia sobre sí mismos y sobre el mundo que les rodea; obtienen destrezas, practican rutinas y secuencias de comportamientos que les serán útiles para la vida adulta. Algunos juegos infantiles posibilitan aprender a acatar reglas, entender que hay que cumplirlas y generar una responsabilidad para con el grupo, tan necesario para nuestra sociedad. Los juegos libres y espontáneos son los que más nos interesa observar en el consultorio, pues gracias a ellos conocemos lo que los niños piensan y sienten. El juego permite, además, generar vínculos afectivos significativos. A través del juego se comparten experiencias que provocan placer y nos conectamos con los demás, hacemos amigos.

Tanto los niños con dificultades en el aprendizaje como aquellos que no las tienen pueden aprender divirtiéndose y lo ideal es que dicho proceso no sólo se limite a la adquisición de conocimientos, sino también a generar el deseo de seguir aprendiendo. Los niños necesitan asistir a una escuela que los motive, que les ofrezca una educación basada en sus intereses y necesidades, que lo ayude a resolver problemas de la vida cotidiana y ponga a su disposición los elementos para lograr su desarrollo integral.

 

Artículo del Diplomado “Conflictos emocionales y problemas de aprendizaje”

Inicia: 8 de mayo en Plantel Norte.

Más información: http://www.centroeleia.edu.mx/diplomado-conflictos-emocionales-problemas-de-aprendizaje