Primeras ruedas: la función de los cuidadores en la estructuración psíquica

Fecha: 26 agosto, 2026

Autor:

Diana Leal

“¿Se parecerá a mí?, ¿Será niño o será niña? ¿Seré buen padre o buena madre?”

Sin duda, el nacimiento de un bebé genera un fuerte impacto en aquellos que ejercerán un rol parental. Previamente, existen condiciones en el ámbito familiar y cultural que influirán en cómo se lleve a cabo su desarrollo. Entre estas se encuentran el momento histórico en el que este nace, la personalidad de los padres y el medio que lo rodea.

El psicoanálisis ha tenido grandes pensadores que se han interesado en estos primeros momentos del niño y la función de los padres en su estructuración psíquica. Imaginemos a un bebé que llega a un mundo extraño, un espacio sumamente distinto al que, meses atrás, lo arropaba. Es el llanto al nacer lo que lo conecta con el mundo exterior; llegan súbitamente nuevas sensaciones: ahora existen el frío, el hambre y el sueño. Llega al mundo con una sensación de desamparo y dependiendo de otro para sobrevivir y para dar sentido a sus experiencias. Es un nuevo habitante en tierra desconocida, y justo ahí es donde los padres, como buenos conocedores del territorio, emprenden un viaje con él.

Desde la propuesta de Sigmund Freud (1905), al inicio el niño se encuentra atravesado por pulsiones parciales y experiencias de satisfacción ligadas al cuerpo; por ello es que requiere de un cuidador (tradicionalmente la madre) que las satisfaga. Ella cumpliría con una característica primordial para Winnicott (1956), la cual acuñó la preocupación maternal primaria. En esta, la madre, de forma consciente e inconsciente, estaría disponible para el bebé, identificándose con las necesidades que este requiera. En estos primeros momentos es donde el niño dirige la libido hacia la madre y la toma como primer objeto de amor libidinal.

Conviene destacar que no solo es indispensable que la madre sea capaz de satisfacer las necesidades del bebé, sino que, a su debido momento, logre introducir ciertas frustraciones tolerables. Así, mediante estas pequeñas ausencias y esperas, el niño comenzará a reconocer la existencia de un otro separado de él y la imposibilidad de satisfacción absoluta.

Esto mismo nos lleva a pensar que no es únicamente el bebé quien podría llegar a sentirse angustiado con este cúmulo de sensaciones y experiencias, sino también la madre puede manifestar confusión, desesperación o cansancio ante dichas demandas y reacciones. En el mundo actual, estas vivencias serían totalmente rechazadas o asociadas con ser una “mala madre”, pero el psicoanálisis resalta la importancia de que, con todo y estas complicaciones, la madre sea capaz de contener las angustias del bebé y brindarle calma.

Sería un error pensar que se tiene un manual para poder ejercer los roles parentales. Winnicott (1956) pensaría que se necesita de una madre “suficientemente buena” que, aun con sus imperfecciones, sea capaz de sostener al niño y, así, con la tarea emprendida por ella, el niño pueda ir desarrollando gran parte de su personalidad. Ahora bien, esto no podría sostenerse sin la figura del padre. En esta dinámica, el padre no solo ejerce una función de sostén hacia la madre (quien está volcada en las necesidades del bebé), sino que además, mediante su presencia e irrupción, posibilita la ruptura de la estrecha relación entre madre-hijo.

Es importante resaltar que no solo se necesita de un padre que rompa esta ilusión unificadora entre ellos, sino de una madre que lo posibilite. Con esto, hablamos de la capacidad materna de mantener presente la figura del padre como una función simbólica que separe esta diada.

Sabemos también que en la actualidad existen familias diversamente conformadas, por lo que no hablamos estrictamente de la presencia de una pareja real, sino aquello que permita la separación y, al mismo tiempo, mantenga a la madre interesada en el exterior. Puede tratarse del trabajo, el estudio, un grupo de amigas; todo aquello que rompa la ilusión del bebé de ser uno con la madre.

Esta ruptura progresiva va permitiendo, desde la lectura freudiana, la entrada del niño al complejo de Edipo. Freud (1923-1925) planteó que el niño atraviesa una renuncia importante: comprender que la madre no le pertenece totalmente a él y, con esto, entender que esta se encuentra con el padre y que, a diferencia de lo que antes creía, él no es todo para ella. La presencia del padre y la amenaza de castración lo impulsan, narcisísticamente a conservar su pene y a renunciar al amor dirigido hacia ella. En el caso del varón, buscará identificarse con el padre para, de esta forma, ser capaz de encontrar un objeto de amor sustituto de la madre y, con esto, interesarse en formar vínculos externos.

Desde el psicoanálisis, pensamos que estos momentos en la vida resultan cruciales, ya que no solo se reducen a cambios corporales o biológicos, sino a la estructuración psíquica del sujeto. Es a partir de estos primeros vínculos que el niño no solo será capaz de formar su carácter mediante las identificaciones con las figuras parentales y sus funciones, sino también de establecer formas de relacionarse con los otros. Asimismo, estas vivencias tempranas de cuidado y sostén le permitirán interiorizar objetos y vivencias significativas a las cuales recurrir en momentos de frustración, tristeza o incertidumbre a lo largo de su vida.

A modo de conclusión, podemos imaginar que insertarse en el mundo, para el niño, puede compararse con aprender a andar en bicicleta. Al principio, se necesita de alguien que sostenga, acompañe y amortigüe las caídas. Después, de pequeñas ausencias y distancias que brinden confianza al niño para rodar por sí mismo hasta finalmente lograr encontrar equilibrio.

Referencias:

Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En Obras completas (Vol. 7). Amorrortu.

Freud, S. (1924/1992). El sepultamiento del complejo de Edipo. En El yo y el ello y otras obras (Vol. 19). Amorrortu.

Manzo Chávez, M. del C., Vázquez García, I. Y., y Jacobo, M. (2011). Maternidad y paternidad: Una reflexión desde el psicoanálisis. Uaricha. Revista de Psicología, 8(16), 1–11.

Raznoszczyk Schejtman, C. (2022). Sexualidad infantil, narcisismo y Edipo revisitados desde la teoría y los nuevos contextos socioculturales. Revista de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica de Madrid, 37(94), La angustia en sus diversas expresiones.

Winnicott, D. W. (1956/1993). La preocupación maternal primaria. En Escritos de pediatría y psicoanálisis. Paidós.