Presentación de tesis doctoral sobre la soledad
Por Norma Yépez
En enero de 2026 presenté mi tesis doctoral, titulada El sentimiento de soledad en el psicoanálisis contemporáneo, acompañada por las doctoras Carolina Martínez, Erika Jáñez y Nadezda Berjón.
A lo largo de este trabajo observé que la soledad es una experiencia paradójica y multifacética: implica angustia y dolor, pero también puede tener efectos benéficos, como el autoconocimiento y la creatividad. Puede representar un índice de psicopatología y, al mismo tiempo, ser una experiencia ineludible, un elemento esencial de la naturaleza humana.
Si bien la soledad es una vivencia de la que los seres humanos no pueden escapar, puede ser muy difícil describir por qué duele tan profundamente. De ahí que en esta tesis abordo, más que el concepto universal de “soledad”, algo más íntimo y personal: el llamado sentimiento de soledad, entendido como una experiencia única y privada en cada sujeto.
Analizo que el sentimiento de soledad puede presentarse cuando el individuo no ha logrado un desarrollo psíquico suficiente de ciertas capacidades yoicas, o bien cuando, por algún motivo, está sufriendo una regresión a una fase del desarrollo en la que el miedo a la soledad hizo indispensable recurrir al apoyo del Yo auxiliar de la madre. En ese momento, dicho apoyo se vuelve necesario para evitar la angustia y la depresión que implica la soledad, vivida entonces como una amenaza real.
Para Dimitrijevic y Buchholz (2022), el término “aloneness” (soledad como condición) se refiere a que alguien se encuentra temporal o permanentemente aislado de otras personas y no tiene con quién comunicarse en ese momento; implica una categoría física y psicológica, pero no dice nada sobre posibles reacciones emocionales ni sobre el deseo de cambiar esa situación. Por otro lado, “loneliness” (sentimiento de soledad) alude a un sentimiento doloroso de extrañamiento o separación social de personas significativas y a una carencia emocional relacionada con el lugar que ocupa una persona en el mundo. Aunque ambos estados con frecuencia se superponen, uno puede estar solo sin sentir dolor por ello o experimentar una soledad absoluta aun estando rodeado de gente. La misma persona puede vivir el “estar solo” (aloneness) algunas veces como doloroso (loneliness) y otras como dichoso (solitude – soledad elegida). En el extremo opuesto está “solitude”, que implica una búsqueda de estar a solas (aloneness), a veces planificada y deseada, para dedicarse a la unión con la naturaleza, la actividad creativa o el éxtasis religioso.
Un aspecto muy gratificante fue poder abordar el sentimiento de soledad desde la perspectiva del psicoanálisis contemporáneo. De este trabajo retomo a algunos autores. Donald Winnicott (1958), en La capacidad para estar solo, relaciona dicha capacidad con la disposición del individuo para afrontar la escena primaria de los padres, logrando tolerar el odio que esa escena suscita y supeditándolo a la masturbación. El sujeto acepta así la ambivalencia y la relación triangular de la cual es protagonista. La principal aportación de Winnicott al tema de la soledad es considerar que la capacidad de estar solo es un signo central de madurez emocional —y que no todos los individuos la adquieren—. Esta capacidad se desarrolla a lo largo de la vida y depende, en gran medida, de la capacidad que la madre haya desarrollado para estar sola.
Por su parte, Melanie Klein (1959) señala la importancia de haber internalizado un objeto bueno en el interior de la psique. Resalta que la conjunción de impulsos destructivos y amorosos, y de los aspectos buenos y malos del objeto, puede despertar el temor de que los sentimientos destructivos sofoquen los sentimientos amorosos y amenacen al objeto bueno.
Jacques Lacan desarrolla otros elementos para definir la soledad: la nombra soledad subjetiva para indicar que se trata de lo que alcanzamos a subjetivar de ella como experiencia. Lacan (2001) la describe como una soledad estructural, distinta de una soledad patológica: alude a un vacío inexplicable, a una experiencia psíquica que es eco de ese vacío.
Wilfred Bion (1963) recoge sentimientos de dolor, tristeza y soledad cuando elige el término “sufrir” para referirse a eventos que experimentamos como un encuentro y contacto íntimo con nuestro ser y con nuestra inherente incompletud primordial. El encuentro con los límites que nos circunscriben y nos definen remite, así, a un proceso de pena y dolor.
Siguiendo esta línea, Donald Meltzer observa que, paradójicamente, es la vivencia de intimidad la que nos hace sufrir de soledad, y es también la vivencia de intimidad la que hace tolerable el sufrimiento de soledad (Meltzer, 1997, p. 140).
Por otra parte, recordemos que existe una soledad estructural vinculada con la angustia y, por lo tanto, con la muerte. Esa soledad llega a decirnos que hay dolor, ley, deseos imposibles; que somos finitos y que no hay completud. Y, a pesar de ello, queda en nosotros una huella: un motor de búsqueda por colmar ese vacío. Decimos, entonces, que esta soledad es la que le permite al sujeto hacer lazo con el otro, puesto que es en torno a él que nos constituimos como tales.
El estudio de la soledad universal ha atrapado el interés de filósofos, sociólogos, pedagogos y literatos. Sin embargo, en especial el sentimiento de soledad —propio de nuestro campo de trabajo psicoanalítico— es un tema que no se puede cerrar: aún existe un vasto campo de investigación, ya que cada paciente vive este sentimiento desde su experiencia subjetiva. Cada uno es un libro abierto, y esto nos exige mantener la mente abierta para que la escucha nos guíe en la comprensión de este complejo sentimiento plenamente humano.
Referencias:
Bion, W. R. (1963). Elements of psychoanalysis. William Heinemann.
Dimitrijevic, A., & Buchholz, M. B. (2022). From the abyss of loneliness to the bliss of solitude: Cultural, social, and clinical dimensions. Phoenix Publishing House.
Klein, M. (1959). El sentimiento de soledad. Paidós.
Lacan, J. (2001). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis: El seminario, libro 11 (1964). Paidós.
Meltzer, D. (1997). Sinceridad: Un estudio en el clima de las relaciones humanas (1971). En A. Hahn (Ed.), Sinceridad y otros trabajos: Obras escogidas de Donald Meltzer (p. 140). Spatia.
Winnicott, D. W. (1958). The capacity to be alone. International Journal of Psychoanalysis, 39, 416–420.


