Los brain rots llegan al consultorio psicoanalítico
Por Martha Zorrilla
Quienes tenemos niños cerca nos hemos dado cuenta de que estos memes generados con ayuda de la inteligencia artificial y narrados por una voz que dice frases sin sentido y, a veces, ofensivas ocupan gran parte de muchas sesiones en los últimos meses. Vale la pena detenernos a tratar de entender un poco qué hay detrás de la fascinación que observamos por fenómenos virales como Tralalero-tralalá, Bombardino-cocodrilo y compañía.
Según el Diccionario de Oxford, en 2024 “brain rot” fue la palabra del año y se define como un supuesto deterioro del estado mental o intelectual de una persona, especialmente visto como el resultado del exceso de consumo de material (particularmente contenido de Internet) considerado como trivial o poco retador. El término está regularmente asociado con las generaciones Z y Alpha, que popularizaron la serie animada Skibidi Toilet, que presentaba imágenes de escusados con cabezas humanas que salían de ellos, lo cual fue percibido como perturbador o extraño por parte de las generaciones anteriores, como los X o Y (millennials).
Los que ahora están ampliamente divulgados y presentes en la mente de los niños que atendemos en el consultorio (y también de los que no llegan a psicoterapia) son los italian brain rots. La mayoría son animales surrealistas, híbridos y antropomorfizados. Algunos otros son objetos bizarros, como una taza o un tronco. Algunas de las frases que acompañan los memes son rimas sin significado y otras son inadecuadas por burlarse de tragedias como la guerra o por representar blasfemias que ofenden a personas religiosas.
El fenómeno social es interesante en sí mismo por la moda y por la manera homóloga en que Internet logra entretener a los niños. El acceso inmediato y masivo que los chiquitos tienen a contenidos poco estimulantes intelectual y psicológicamente, pero que impactan de alguna manera individual, logra armar un gran grupo global de niños que recitan las rimas italianas sin entender lo que están diciendo. Me parece que también hay algunos aspectos atractivos para los niños que empatan con ciertas fantasías inconscientes, como la desintegración y mezcla de figuras que provocan un resultado desordenado que se parece más a los contenidos de sus sueños y figuras imaginativas.
Ahora bien, lo que sucede dentro del consultorio nos brinda una comprensión que me parece aún más profunda y reveladora de lo que puede estarle sucediendo al pequeño paciente. Cada niño que se queda enganchado en la fascinación por los brain rots y que los trae a sesión lo hace por una motivación inconsciente distinta. El juego en las sesiones nos ayuda a comprender y darle sentido a la mancuerna mental que se armó entre un niño y un determinado brain rot o parte del fenómeno.
Por ejemplo, Rogelio lleva varias sesiones platicándome de brain rots. Noto que parte de lo que le llama la atención es la idea de que existe una máquina que combina figuras y que las puede armar. Entonces decide que juntos hagamos en sesión un brain rot con plastilina: yo haré una parte del personaje y él la otra. Al final las unimos, generando el animal híbrido del que hemos hablado.
Melanie Klein habla de una fantasía infantil que tiene que ver con la percepción imaginativa de la unión de los padres y, por lo tanto, de todas sus capacidades y posibilidades juntas, que son representadas en un mismo símbolo: la figura combinada. Algo así puede estar representado en la máquina que combina y genera el universo de brain rots.
El juego de Rogelio se volvió, después de varias sesiones, una fábrica de brain rots que llevaría a su escuela. Nos convertimos en seres algo omnipotentes por ser capaces de producir aquello tan deseado por los niños de su salón. Nosotros dos éramos como una pareja haciendo bebés muy valiosos, en un sentido metafórico. Ahora existe un videojuego que trata de robar brain rots e irlos acumulando para ganar. Rogelio me habla de su necesidad imperiosa por conectarse a la hora precisa en que hay muchos que se pueden robar para entonces ser el ganador.
Como si estuviera jugando con cualquier otro material del consultorio, Rogelio y yo podemos hablar de las motivaciones inconscientes que tienen que ver con la voracidad, con adueñarse de algo sin esfuerzo y con querer tener, como en el otro juego, recursos ilimitados. La sensación de que nada es suficiente para él constituye un tema central en su conflictiva emocional cotidiana.
La mente es la que define cómo el niño se vincula con lo que tiene enfrente y no al revés. Es decir, ya sea que haya juguetes, una hoja para dibujar o anécdotas de brain rots, nuestro trabajo analítico tiene que ver con comprender cómo el niño vive su relación con el mundo desde su mente, desde lo interno, y traducirlo para él.
Referencias:
Heaton, B. (2025). ‘Brain rot’ named Oxford Word of the Year 2024. Oxford University Press. https://corp.oup.com/news/brain-rot-named-oxford-word-of-the-year-2024/
Zahn, J. (2025, May 29). The Italian Brain Rot Ren-AI-ssance, explained. Vulture Magazine. https://www.vulture.com/article/italian-brain-rot-ai-characters-explained.html


