Estructura familiar: vínculos emocionales, sexualidad, identificaciones

Por Marcela Villarreal Loor

En el trabajo clínico escuchamos problemáticas que involucran los vínculos con diferentes personas: con la madre, con la pareja, con los compañeros de trabajo, con amigos, etc. La pregunta es: ¿qué determina que se establezca un tipo de relación y no otra y cómo es que algunos vínculos se convierten en patológicos? 

 Aprendemos a relacionarnos a partir de los vínculos tempranos, particularmente con nuestros cuidadores y más adelante en el contexto familiar. Es por eso que resulta importante preguntarnos si existe una relación entre la estructura familiar y el tipo de vínculos que establecemos a lo largo de la vida.

Hablar de la estructura familiar implica adentrarnos en las interacciones que ocurren en esta. La familia es como un campo de juego compuesto por jugadores que ejercen diferentes funciones y roles y permite que cada participante desarrolle y demuestre sus capacidades y fortalezas, mismas que le habilitarán para enfrentar el mundo externo. El desarrollo familiar exige modos de relación que faciliten el crecimiento de sus miembros. Así pues, la adaptación es de todos, pero son los padres los arquitectos de esa estructura familiar al mostrar sus habilidades y fortalezas, así como sus lados vulnerables. Todo esto contribuye con el funcionamiento de dicha familia.

En ella se pondrán en juego procesos intrapsíquicos tanto de los hijos como de los padres, lo que va a influir en la forma de familia. Esta relación familia-vínculos emocionales puede ser percibida y analizada desde diversos ángulos.  Por ejemplo, desde el vínculo que establece cada miembro con otro: dentro de una familia puede existir una relación más cercana entre un hijo y una madre que con el padre. Podemos llamar a esto vínculo edípico, donde hay una cercanía entre dos y se desea que el tercero quede rezagado o excluido.

También observamos que entre hermanos se establecen relaciones de mayor cercanía o distancia entre unos y otros. Estos vínculos fraternos generan muchas emociones, ya que producen celos, rivalidad y competencia. Podemos pensar, además, en los lazos de la familia con sistemas externos que incluyen no solo la escuela o la sociedad sino también con la familia extensa.  

El vínculo conyugal es de suma importancia. Este vínculo entre marido y mujer difiere del que se establece como padres con sus hijos. La relación conyugal es el eje en torno al cual se forman todas las demás relaciones de la familia. De nuevo, los esposos son los arquitectos de la familia, de manera que una relación conyugal tormentosa tiende a producir acciones parentales disfuncionales.

Una aportación que amplía lo anterior es la de Isidoro Berenstein (1997), quien señala que el vínculo puede conceptualizarse a partir de tres caras en las que se manifiesta, las cuales son: 1) vínculo intrasubjetivo, es decir, ligadura estable o más o menos permanente entre las diferentes instancias psíquicas —yo, ello y superyó— y objeto internos, parciales o totales (Klein); 2) vínculo intersubjetivo, que abarca las primeras manifestaciones del complejo de Edipo hasta las relaciones familiares, amigos y sociedad; 3) vínculo transubjetivo, que son las relaciones con las representaciones socioculturales inconscientes ligadas a la ideología, religión, ética e intereses políticos.

Salvador Minuchin (1974) señala que, desde el campo de lo familiar, la estructura se entiende como una serie de pautas de funcionamiento que se repiten y generan una diversidad de relaciones. Dicha estructura puede ser estudiada en diferentes niveles: un primer plano está relacionado con las reglas que gobiernan la organización familiar y las jerarquías de poder, donde se establecen grados de autoridad entre los cónyuges; también hay un andamiaje relacionado con la capacidad de la familia para adaptarse a situaciones de cambio o de estrés, las cuales pueden venir de situaciones al interior de la misma; por ejemplo, la llegada de los hijos, las diferentes etapas por las que estos atraviesan o la entrada y salida de nuevos miembros familiares, por mencionar algunas. 

La mirada a lo familiar es compleja, ya que incluye la estructura, los vínculos, las adaptaciones a los cambios y las que ocurren a lo largo del ciclo familiar, todo esto aunado a los conflictos intrapsíquicos que se ponen en juego en toda relación.

Hoy en día vivimos organizaciones familiares distintas a la familia tradicional, lo que nos invita a ampliar nuestra forma de abordar situaciones relacionadas con el tema de las identificaciones, la sexualidad y los vínculos, así como repensar los ciclos familiares por los que atraviesan estas nuevas familias.

De estos y otros interesantes temas hablaremos en el taller sobre Estructura familiar: vínculos emocionales, sexualidad, identificaciones.

Referencias

Berenstein, I. y Puget Janine. (1997). Lo Vincular. Clínica y técnica psicoanalítica. Paidós.

Minuchin, S. (1974). Familias y terapia familiar.  Gedisa.