Clínica estructural
Por Nancy Moreno
La noción de estructura es oportuna para comprender múltiples fenómenos humanos, como la cultura, el lenguaje o el inconsciente. En términos generales, puede comprenderse como un entramado de relaciones con cierta organización no jerárquica que otorga coherencia a un sistema. En la lingüística de Saussure, por ejemplo, lo esencial no reside en la definición propia, sino en la relación entre los términos.
Freud (1900), en su metapsicología, describe de forma compleja y minuciosa el funcionamiento del “aparato psíquico” como una organización de instancias interrelacionadas. En un inicio propone una primera diferenciación entre los sistemas inconsciente, preconsciente y consciente, cada uno de ellos con funciones y particularidades dentro de su misma organización interna. El inconsciente no es un simple depósito de representaciones reprimidas, es una estructura activa y dinámica, regida por el proceso primario, en el cual la energía fluye libremente, pasando de una representación a otra por medio de los mecanismos de condensación, desplazamiento y sustitución.
En este sentido, también están las fantasías primordiales (escena primaria, seducción y castración) como organizadoras de la vida fantasmática. Estas fantasías, además de ser universales, son transmitidas filogenéticamente. Funcionan como bastidores o marcos que regulan la multiplicidad de experiencias, contribuyendo así con la comprensión de la vivencia psíquica. Los fantasmas primordiales no derivan de la experiencia: la preceden y la organizan.
Con la segunda tópica, Freud complejiza aún más la estructura y dinámica del psiquismo. El ello es la fuente de la que emanan constantemente las pulsiones de vida y de muerte. El yo posee una gran parte inconsciente y, al mismo tiempo, sirve a tres amos (ello, superyó y realidad). Finalmente, el superyó implica ideales, culpas y castigos. Estos tres transforman la red de fuerzas que operan en el aparato psíquico. El inconsciente deja de ser una región delimitada para transformarse en una cualidad, en la que siguen operando las operaciones del proceso primario.
Las pulsiones son, para Freud (1915), la fuente del psiquismo. Las define como fronterizas entre lo somático y lo anímico. No son una simple energía biológica, sino una tensión algo estructurada por su empuje, meta y objeto.
Freud (1914) también introduce la noción de narcisismo primario, no sólo como una fase del desarrollo libidinal y un momento fundamental para la organización psíquica, sino también como una estructura lograda gracias a la unificación de la libido en un solo objeto: el sí mismo aún indiferenciado del objeto. Esta primera idealización y amor por el sí mismo funda las condiciones necesarias para poder amar al otro.
André Green (1983) retoma todas estas nociones freudianas para pensar al psiquismo como una estructura sumamente compleja en constante movimiento. Para él, el psiquismo no tiene como meta únicamente la descarga y la obtención del placer, sino poder ligar —representar—, gracias a las pulsiones de vida, los sucesos de la vida anímica, es decir, darles algún tipo de sentido. También se interesa por los momentos en que la representación y el proceso mismo de representación se interrumpen, a causa de la desinvestidura proveniente de la pulsión de muerte.
Green (1983) considera que Introducción al narcisismo es una de las obras fundamentales de Freud, pues abrió un camino teórico que lamentablemente no continuó siendo explorado. Al integrar la segunda teoría de las pulsiones (pulsiones de vida contra las pulsiones de muerte) con la teoría del narcisismo, distingue entre narcisismo positivo y narcisismo negativo. De forma general, el primero es producto de las pulsiones de vida, cuyo cometido es la conservación de la unidad del yo, mientras que el segundo es engendrado por las pulsiones de muerte, que tienden hacia la abolición, aspiran al cero y a la desaparición. Así, la pulsión no es solo una mera energía, sino una forma estructural, un principio de organización psíquica.
Referencias:
Freud, S. (1900). Interpretación de los sueños. Obras completas (vol. 4 y 5). Amorrortu.
————. (1914). Introducción al narcisismo. Obras completas (vol. 14, pp. 65-98). Amorrortu.
————. (1915). Pulsiones y destinos de pulsión. Obras completas (vol. 14, pp. 105-134). Amorrortu.
Green, A. (1983). Narcisismo de vida, narcisismo de muerte. Amorrortu.
Kohon, G. (1999). The greening of psychoanalysis: André Green in dialogues with Gregorio Kohon. The dead mother: The work of André Green (pp. 10–58). The New Library of Psychoanalysis.
Laplanche, J. y Pontalis, J. B. (1967). Diccionario de psicoanálisis. Paidós.

