Recomendación literaria: Terror, maternidades y la naturaleza hambrienta en «El cielo de la selva», de Elaine Vilar Madruga
Por Blanca Herrmann
El cielo de la selva (2023), de Elaine Vilar Madruga, representa las maternidades y las potencialidades monstruosas de ser madre. Como un cuento de terror, la trama nos atrapa en una selva habitada por una familia que ha huido de la civilización. La selva, tan viva como quienes la habitan, exige sacrificios humanos cada cierto tiempo, por lo que las madres eligen a una de sus crías para después ofrecerla a la selva oscura y sedienta, que ruge hambrienta. La historia se despliega a través de cinco generaciones de mujeres que viven como familia en la selva y encarnan distintas maternidades que se enfrentan a la naturaleza, pero al mismo tiempo forman parte de ella. Todas tienen hijos, los odian y los aman, pero finalmente ceden ante los deseos de la selva.
El escape hacia la selva ocurre en un contexto de guerra: las mujeres huyen al centro de la naturaleza para escapar de una brutalidad que las ha llevado al límite. Allí crean una red de supervivencia, pero poco a poco son devoradas por la selva, que reclama sangre joven. Al corazón de la selva llegan distintas mujeres que dan a luz, crían y luego entregan a sus hijos. Esta historia se acerca a una distopía desencadenada por la violencia del mundo actual.
Como lo señala Marina Capasso (2025), la novela reformula la dualidad civilización/barbarie, en la que el cuerpo femenino ocupa el centro (p. 92). Por un lado, las mujeres huyen de la vida citadina, nuestra supuesta civilización, para sobrevivir en el corazón de la naturaleza, un espacio salvaje dominado por la inanición y los caprichos de un dios que es la selva misma. Pero también hay un tránsito hacia la barbarie en tanto las mujeres se convierten en madres para que sus hijos sean luego devorados por la selva. Otros personajes, como Santa, desarrollan deseos caníbales hacia sus propios hijos, lo que supone una progresión hacia el tabú que sustentaba el mito de la civilización. En el caso de Santa, además, aparece la progresiva pérdida de la fertilidad, es decir, el pilar de la sociedad y el signo más claro de un futuro posible.
En esta narrativa de terror, el cuerpo femenino representa un rechazo al “poder cisheteropatriarcal” (Capasso, 2025, p. 92), que define a la mujer como fuente de fertilidad, motor de la civilización y de la producción capitalista. Después de todo, son los estragos de las guerras y de la violencia generada por este mismo sistema los que empujan a estas mujeres a internarse en la selva. En una entrevista con Cecilia Casero (2024), Vilar Madruga comenta que la selva representa nuestras luchas y demonios internos; es decir, todo aquello que cargamos como familias disfuncionales, cuerpos diferentes, matrimonios y cuestionamientos a maternidades normativas. La selva es rechazo a una realidad que nos hace sentir inconformes y atrapados, pero de la que luchamos por escapar.
En particular, esta narrativa de Vilar Madruga reflexiona sobre la pluralidad de la maternidad, o más bien, de las maternidades que han existido desde el inicio de los tiempos. Ser madre encierra deseos, obligaciones, llantos, amor e incluso desprecio, ya sea como mandato social o como decisión propia. El cielo de la selva desmenuza el maternaje y la crianza, el deseo y el mandato, el placer y el dolor de las maternidades en nuestros tiempos.
Referencias
Capasso, M. (2025). De “¡Hoy se cena, familia!” a “¡Hoy se cena familia!”. Maternidades monstruosas en El cielo de la selva (2023), de Elaine Vilar Madruga. Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 44, 85-94. https://doi.org/10.26754/ojs_tropelias/tropelias.20254411630
Casero, C. (2024, 27 de noviembre). Elaine Vilar Madruga, escritora: “Hemos tenido un relato cultural narrado por los hombres durante milenios y ahora llegamos nosotras y vamos a quedarnos”. Vogue España. Recuperado de https://www.vogue.es/articulos/elaine-vilar-madruga-escritora-entrevista-el-cielo-de-la-selva
Vilar Madruga, E. (2023). El cielo de la selva. Lava.