La psicoterapia de grupo, pareja y familia

Por Muriel Wolowelski

Los profesionales dedicados a la salud mental brindamos ayuda y buscamos aliviar el sufrimiento de aquellos que padecen trastornos emocionales. Algunas dificultades se gestan al interior de grupos en los que se desenvuelven las personas, como la pareja, la familia, con las amistades, en el ámbito laboral o en el social. Dentro de las psicoterapias derivadas de la teoría psicoanalítica se encuentran las terapias de familia, de pareja o grupal, como una alternativa que combina el trabajo en el vínculo sin dejar de lado el quehacer individual.

Al iniciar un tratamiento, una de las consideraciones principales es la de la indicación, es decir, cómo elegir correctamente el tipo de psicoterapia. Si bien es cierto que la teoría psicoanalítica propone que el trabajo con las fantasías individuales es sumamente útil y repercute positivamente en el entorno del paciente, hay ciertas circunstancias en las que la problemática amerita trabajar centralmente con las relaciones grupales o familiares, sobre todo cuando se encuentran significativamente deterioradas. Los especialistas entrenados en este campo se ocupan de atender y mejorar las habilidades de comunicación y relación entre los miembros de la familia.

La terapia familiar o de pareja está indicada en aquellos casos donde se presentan cambios significativos en las relaciones familiares, como la pérdida de un miembro del grupo familiar, enfermedades, lesiones permanentes, la pérdida de empleo, problemas de migración o la inminente ruptura de un vínculo amoroso.

Las familias pueden enfrentarse a una gran cantidad de obstáculos y problemas. Hay hogares que viven “angustiados” porque alguno de sus miembros no cumple con las expectativas establecidas, por ejemplo, el caso de un padre con poco éxito económico que es parte de una familia que desea tener acceso a actividades costosas. Otras guardan asuntos inconclusos, secretos o resentimientos y el conflicto se manifiesta de manera permanente.

Asimismo, la psicoterapia grupal, de pareja o familiar se basa en diferentes marcos teóricos, como el sistémico, el interaccional, de apoyo o de orientación psicoanalítica. Podría recurrirse a una terapia breve de familia cuando existe un conflicto en el que todos los miembros de la familia coinciden y, por lo tanto, se encuentran motivados para arreglarlo; también en el caso de una pareja que necesita ayuda para definir un divorcio.

En otras ocasiones, este tipo de psicoterapias pueden realizarse de forma complementaria a otros tratamientos, como la terapia individual o la administración de fármacos, como es recomendable en el caso de pacientes psicóticos, quienes se benefician de un espacio familiar, una terapia individual simultánea y su prescripción de medicina psiquiátrica, que contribuye al alivio de sus síntomas.

Es frecuente que un miembro de la familia cargue con toda la patología grupal y, en este sentido, el terapeuta busca implementar una estrategia para reorganizar las relaciones alteradas y transformarlas en vínculos más saludables. Por ejemplo, los síntomas de un miembro de la familia pueden acarrear ganancias secundarias que mantienen dinámicas enfermas; éstas son familias que encuentran complicado el acceso a la salud y prefieren sostener el equilibrio patológico.

Tales modalidades terapéuticas se pueden aplicar a una amplia gama de situaciones: si un adolescente presenta trastornos de conducta derivados de la relación con su familia (al convivir con los hijos de la nueva pareja de su madre, por ejemplo), si se presentan problemas matrimoniales por dificultades sexuales, discrepancias culturales, etc., en situaciones graves de adicciones, maltrato físico o abuso a los menores. Las psicoterapias de grupo pueden impartirse dentro del ámbito institucional o en el consultorio privado, ya sea en atención a niños, adolescentes o adultos, con resultados muy provechosos.

En estas terapias se busca reducir los sentimientos de aislamiento o hacer aflorar las características comunes entre las personas del grupo. En otras ocasiones, el mismo grupo es tratado como un paciente: las interpretaciones se dirigen al grupo como un todo y el objetivo es lograr el insight sobre las reacciones de transferencia que surgen.

Por ejemplo, un hombre joven se integra a un grupo terapéutico y posee una difícil historia personal y familiar. Al principio, se desploma en su lugar sin moverse ni participar, sólo dirige su mirada al terapeuta. Si el grupo logra tolerar la depresión y distancia de este muchacho, superando sus intentos de sabotear toda ayuda, se convertirá en un medio terapéutico para contenerlo y reflexionar sobre sus relaciones.

La mayor parte de las modalidades psicoterapéuticas buscan, esencialmente, liberar a los seres humanos del sufrimiento, ayudarlos a recuperar la salud, el bienestar y a descubrir forma de desarrollar sus potencialidades en armonía con su entorno físico y social, dentro de un marco de respeto y generosidad hacia los demás. Los tratamientos de pareja, familia y grupo no son la excepción y se incluyen dentro del arsenal clínico con el que cuenta el psicoterapeuta.

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