Realidad psíquica, fantasía inconsciente y duelo infantil

Constanza Giesemann R

 

Un tema que ha sido revisado y pensado por muchos psicoanalistas es la fantasía y la realidad psíquica, tanto en niños como en adolescentes y adultos. En este artículo me gustaría hacer un breve recorrido sobre lo que es la realidad psíquica, la fantasía, y de qué manera podemos pensarlas en el duelo de un niño. Norberto Bleichmar (2011) nos ofrece una descripción de lo que es la fantasía inconsciente, en la cual dice que es como un escenario de la vida psíquica, que está presente todo el tiempo y se encarga de darle significado a todas nuestras acciones y también de organizar nuestro mundo interno.

 

La realidad psíquica puede ser pensada, si uno se enfoca en tratar de entenderla, como un mapa o una brújula que nos permite explorar a profundidad el estado mental del paciente y el mundo interno de ese momento de su vida (Leiberman, 2011). En mi opinión, si como analista uno pone buena parte de su atención en eso, entonces podrá ubicarse un poco mejor respecto a lo que le sucede al paciente y, así, ayudarlo a comprender por qué piensa o vive las cosas de tal manera.

 

Tanto la realidad psíquica como la fantasía inconsciente se relacionan y elaboran a partir del mundo real, lo pulsional, lo constitucional, lo familiar e incluso el trauma (Bleichmar, 2011). Tomando en cuenta todos esos factores, la riqueza de analizar la fantasía inconsciente y la realidad psíquica es que se puede hacer integrando muchas ideas teóricas, aunque no sean del mismo autor o postura. Esto hace que un sueño no tenga un único significado, por ejemplo, o que, cuando uno supervisa, pueda recibir otra mirada e interpretaciones.

 

El mundo interno va a influir en la manera en que digiero, vivo, actúo, reacciono e interpreto lo que me pasa y, por ende, en cómo me vinculo; pero el mundo externo también impactará en el interno y, con las herramientas que cuento, lo ideal será poder darle significado (Ortiz, 2019). Como analistas, nuestra labor es entender la realidad del paciente y la manera en que la ha construido, para luego mostrarle eso y ayudarle a darle significado.

 

Ahora pasaré al tema del duelo infantil. El duelo es entendido como la respuesta que se tiene ante una pérdida significativa, lo cual genera un conflicto psíquico, y puede manifestarse con estados melancólicos (Freud, 1917/1981). Es el conjunto de reacciones psicológicas y afectivas que sobrevienen ante una pérdida significativa (Philippin, 2006). El proceso de duelo infantil está acompañado de un sentimiento de pérdida, pues de pronto el niño debe enfrentarse a una ausencia inesperada de un ser cercano, por ejemplo (Tabares et al., 2018). Esta pérdida en la infancia puede generar estados regresivos, mecanismos de defensa y defensas maníacas (Segal, 1964).

 

Es cierto que el duelo es un proceso en el cual uno puede observar distintas reacciones emocionales, sociales, psicológicas y físicas. Éstas dependen de la madurez emocional de cada individuo (en este caso, niños), de los recursos emocionales y sociales, y también del desarrollo psicosexual y evolutivo (Tabares et al., 2018). Ahí es donde uno tendría que preguntarse qué está pasando en el mundo interno del niño: ¿cuál es su fantasía inconsciente frente a la pérdida? ¿De qué manera está impactando en su vida? ¿Qué significado le está dando a la pérdida? En el consultorio, uno va a poder ver esto en el juego del niño.

 

También es importante que se le dé un espacio a la experiencia emocional del infante, lo cual implicaría poder hablar sobre las emociones que quizá el propio niño no puede nombrar, contenerlo, preguntarle qué piensa y reconocer que, aunque sean pequeños, por supuesto que viven las pérdidas de manera muy intensa (Dolto, 2018).

 

Para los niños, la noción de pérdida definitiva no es aprehendida con facilidad, pues es tomada como un evento transitorio (Grimberg y Evelson, 1962). Me parece que es por esto que uno se puede encontrar con niños que juegan a la muerte en el consultorio, pero después reviven una y otra vez a los personajes, o el personaje que murió de repente está en la siguiente escena del juego como si “nada”, por ejemplo. Una de las fantasías aquí podría ser que la muerte es temporal.

 

Me he dado cuenta de que el tema de la muerte no es fácil de abordar y, muchas veces, con tal de no querer hacerlo, uno termina estando en un estado de confusión —y los niños, aún más. Por eso, es conveniente usar palabras claras y reales como: muerte, fallecimiento, fin de la vida; en lugar de frases vagas como partir, irse, ya no está aquí, está en el cielo (Dolto, 2018). Los niños son curiosos y se espera que pregunten cosas, y seguramente, ante esas vaguedades, un niño diría: ¿Y cuándo regresa? ¿Por qué no vamos nosotros a visitarlo? ¿Cuándo vuelve del cielo? ¿Por qué se fue? ¿Está enojado y por eso no quiere regresar? ¿Ya no me quiere ver?

 

Son preguntas con respuestas aún más confusas y que no dan a entender realmente que algo que antes estaba ya no estará presente en la vida del niño de la misma manera. Las fantasías también son vastas. Por ejemplo, un niño en duelo que, además, tenga la fantasía de que su hermanito murió porque él le deseó la muerte, y piense que su deseo se hizo realidad, estaría con tremenda culpa —que también se tendría que abordar trabajando terapéuticamente con él, para, por una parte, identificar las fantasías, y por otra, para que lo elabore y pueda calmarse.

 

Me parece un tema importante el de la fantasía y la realidad psíquica en el duelo infantil, porque pienso que nos permite entender y darnos una mejor idea de qué necesita el niño para transitar por un momento tan doloroso de pérdida: cómo lo está significando y de qué manera podemos ayudarle a entender y procesar; que se le ofrezca contención, acompañamiento, claridad y verdad. Es importante que se pueda hablar de la propia experiencia con el niño también.

Referencias:

Bleichmar, N. (2011). Notas sobre la realidad psíquica y la fantasía inconsciente. Lo psíquico: fantasía, fantasma y realidad. Instituto Universitario Eleia.

Dolto-Tolitch, C.  (2018). ¿Y por qué no se puede hablar de la muerte a los niños? Cairn. Info: Humanidades y Ciencias Sociales. Recuperado de: https://shs.cairn.info/revista-jusqu-a-la-mort-accompagner-la-vie-2018-1-page-45?lang=es.

Freud, S. (1981). Duelo y melancolía. Obras completas (vol. 14). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1915-1917).

Grimberg, R. y Evelson, E. (1962). El niño frente a la muerte. Revista de Psicoanálisis Argentina. Vol. 19

Leiberman, C. (2011.) Realidad psíquica, psicopatología y estrategias clínicas. Lo psíquico: fantasía, fantasma y realidad. Instituto Universitario Eleia.

Ortiz, E. (2019). Donald Meltzer. Vida Onírica. Sueños, mente y pensamiento. Analytiké.

Philippin, Y.  (2006). Duelo normal, duelo patológico y prevención en el ámbito clínico. Cairn. Info: Humanidades y Ciencias Sociales. Recuperado de: https://doi.org/10.3917/inka.064.0163.

Segal, H. (1964). Defensas Maníacas. Introducción a la Obra de Melanie Klein. Paidós.

Tabares et al,. (2018).  Duelo en la infancia: La Constitución de la pérdida y la muerte en la niñez. Universidad Católica Luis Amigó.

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