El poder de soñar despierto

Estas experiencias de la infancia hicieron que me percatara del poder que tiene soñar despierto, esa habilidad para superar las limitaciones del presente y viajar a lugares y épocas distantes, todo dentro de la mente..

Cuando tenía 3 años, sufrí 21 infecciones del oído que se convirtieron en una discapacidad auditiva.

Siempre sentí que estaba un paso atrás del resto de los niños en la escuela, así que me refugié en mi mundo interno.

Cada vez que volvía a casa, escribía historias sobre viajes en el tiempo, imaginaba tramas de telenovela y visualizaba un futuro en el que me convertía en un psicólogo.

Estos sueños diurnos fueron un escape necesario de las realidades de la escuela, en donde los estudiantes me molestaban y los maestros tenían bajas expectativas sobre mí.

 

Los sueños diurnos

Por desgracia, la historia no ha sido amable con los sueños diurnos. Freud creía que los soñadores diurnos eran infantiles y neuróticos.

En los años sesenta, los libros de texto de psicología advertían a los maestros que aquellos estudiantes que soñaban despiertos se encaminaban a la psicosis.

Aún hoy, los científicos tienen opiniones discordantes sobre los costos de soñar despierto.

Hace más de 50 años, una investigación pionera dirigida por Jerome L. Singer en la Universidad de Yale concluyó que los ensueños son un aspecto general y normal de la experiencia humana.

No obstante, con frecuencia estos hallazgos clásicos se ignoran; padres, maestros, jefes y científicos cognitivos aún consideran que soñar despierto es una actividad mental inútil.

No obstante, desde el punto de vista evolutivo, esa perspectiva no tiene sentido: ¿por qué dedicaríamos casi la mitad de nuestras horas de vigilia a una actividad que podría poner en riesgo nuestra sobrevivencia, si no es precisamente para cumplir el propósito de sobrevivir?

 

En la última década

Algunos investigadores han decidido echar un segundo vistazo a la ensoñación y han descubierto los sorprendentes beneficios de dejar ir el momento presente.

Lo que queda claro es que la ensoñación genera los resultados que durante años los científicos cognitivos creyeron que se debían únicamente a la percepción y al control cognitivo.

Las investigaciones actuales muestran que el costo de desatender nuestras vidas internas es alto: ignorar los sueños diurnos perjudica el aprendizaje óptimo, la creatividad y el bienestar.

 

Sueños distintos, vidas distintas

En su revolucionario estudio, Singer identificó tres tipos principales de ensueños, cada uno asociado a un perfil de personalidad específico.

El primer tipo, “bajo control de la atención”

Se caracteriza por una facilidad para distraerse y dificultad para concentrarse en el ambiente externo o el pensamiento continuo.

El segundo tipo, “sueño diurno culposo-disfórico”

Incluye emociones desagradables como ansiedad, culpa, miedo al fracaso, y fantasías obsesivas, hostiles y agresivas sobre otros; este tipo de soñadores diurnos son altamente neuróticos.

Por último, el “sueño diurno positivo-constructivo”

Se asocia con una disposición a experimentar y refleja el deseo de explorar ideas, imaginación, sentimientos y sensaciones. El contenido de los ensueños cumple un papel importante, pero poco reconocido, en el bienestar emocional.

Tal es el caso, que las personas que reportan una menor cantidad de sueños diurnos negativos experimentan niveles más bajos de emociones negativas y depresión.

 

Sueños diurnos en la práctica

Además de aliviarnos del aburrimiento por medio de una fuente ilimitada de entretenimiento generado de manera interna, los sueños diurnos son un gran espacio para explotar nuestro potencial.

Un estudio reciente permitió que los participantes soñaran despiertos, para luego interrumpirlos; al final, se pidió que registraran sus pensamientos.

Los investigadores, al mando de Jonathan Schooler en la Universidad de California, Santa Bárbara, concluyeron que la mayoría de las personas tiene un “sesgo prospectivo”, es decir, cuando se les permite la introspección, su ensoñación se enfoca en el futuro y en lograr metas de largo plazo.

Los investigadores consideran que el sesgo prospectivo también tiene la función de ser una “planeación autobiográfica”, es decir, establece y anticipa metas futuras de relevancia personal y la estimulación mental de posibles futuros escenarios, incluidas las reacciones emocionales propias y de otros en respuesta a los eventos que imaginamos.

Estos hallazgos confirman la investigación anterior de Eric Klinger, psicólogo de la Universidad de Minnesota, que demostró que los sueños diurnos y nocturnos reflejan tanto las preocupaciones actuales —ya sea pensamientos sobre intenciones no logradas (como completar una solicitud de ingreso al posgrado)— como deseos pasados aún no resueltos, que van desde intenciones sexuales y sociales, hasta deseos altruistas o vengativos.

En otras palabras, los sueños diurnos reflejan el mosaico completo de las motivaciones humanas.

 

Cultivando la determinación

Los sueños diurnos pueden mejorar nuestro autocontrol y creatividad.

En un estudio realizado por el psicólogo Jonathan Smallwood en la Universidad de York, los participantes tuvieron que elegir entre una recompensa monetaria pequeña pero inmediata o una más grande pero tardía, y se les pidió realizar dos tareas: una sencilla y una compleja.

Entre más tiempo soñaban despiertos durante la tarea sencilla, más resistencia mostraban a la tentación inmediata; así, eligieron la recompensa más grande que llegaría en el futuro.

Tener la posibilidad de deambular mentalmente en circunstancias no estresantes permitió que los participantes tomaran decisiones más constructivas sobre sus vidas.

El “autocontrol” y la “determinación” son, sin duda, conceptos importantes para el aprendizaje y el éxito.

Sin embargo, los educadores no aprecian lo mucho que los ensueños sobre un futuro deseable pueden impulsar la determinación; después de todo, incrementan nuestra capacidad de inhibir deseos más efímeros y pasajeros.

Desprender la atención del mundo externo también nos permite adentrarnos en las entrañas de nuestra creatividad.

Muchos escritores, artistas y científicos fueron grandes soñadores diurnos, como Einstein y Newton.

De hecho, diversos estudios han demostrado que las mejores ideas creativas no ocurren cuando nos enfocamos intensamente en alcanzar una meta.

Al contrario, nacen cuando nuestra mente deambula lejos de la tarea con el fin de explorar otros mundos y posibilidades.

 

Escenas oníricas

El investigador de ensueños, Eric Klinger, encontró que el contenido de los sueños diurnos varía de persona a persona. Aun así, afirma que existen dos temas comunes: la conquista del héroe y el sufrimiento del mártir.

La trama del héroe se enfoca en un soñador que se vuelve exitoso o poderoso, o alguien que ha conquistado un miedo personal —como hablar en público. En general, estos sueños tienen un final positivo.

Klinger considera que dichas fantasías reflejan la necesidad de tener el control y superar las pequeñas frustraciones de la vida. Los sueños diurnos sobre mártires que sufren involucran sentirse incomprendido y poco apreciado.

Estos soñadores imaginan escenas en las que amigos o colegas se arrepienten de sus acciones denigrantes y eventualmente reconocen las habilidades positivas o el carácter de la persona; por ejemplo, un jefe que se disculpa por no valorar el esfuerzo de la persona.

Cualquiera que sea el caso, lo más importante es entender que prestar atención a nuestros sueños diurnos nos ofrece información invaluable sobre nuestro mundo interno y nuestros deseos más profundos; y, sobre todo, es una forma de tener más control sobre nuestras emociones y acciones.

 

Resumen y traducción: Natalia Equihua

Artículo original: “Dreams of Glory” por Scott B. Kaufman en Psychology Today.