La experiencia que tenemos frente a una obra de arte no nos ofrece respuestas únicas; más bien, abre interrogantes. A partir de mi visita a la exposición de Salvador Dalí, y del encuentro con la obra de Remedios Varo en el Museo de Arte Moderno, me comenzaron a surgir distintas preguntas sobre la relación entre el arte y el psicoanálisis. ¿Qué lugar ocupa el arte dentro de la vida emocional? ¿Hasta qué punto una obra permite acercarnos al funcionamiento mental de su autor o al del espectador? ¿Puede pensarse como una forma de sublimación y simbolización? ¿Toda producción artística implica creatividad o es solo una expresión directa de aspectos del inconsciente y sus conflictivas?
Desde Freud, el arte puede entenderse como una vía de acceso a procesos inconscientes. En 1900 en La interpretación de los sueños, describió el proceso primario como un modo de funcionamiento psíquico caracterizado por la condensación, el desplazamiento y la ausencia de una lógica racional estable, gobernado por el principio del placer y orientado a la satisfacción pulsional. En 1908, en su texto El creador literario y el fantaseo, piensa que el arte es la sofisticación del juego infantil y del fantaseo inconsciente. El poeta y el artista logran transformar fantasías inconscientes y las acercan al mundo del sueño y de la fantasía, donde, a través de técnicas estéticas, quedan disfrazados los deseos más ocultos del inconsciente.
En su texto de 1910, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, Freud plantea que, en Leonardo, gran parte de su curiosidad sexual infantil, es decir, su energía pulsional, fue desviada hacia la investigación, la pintura y la creación intelectual. La curiosidad artística y científica aparecería entonces como una forma de sublimación, es decir, como una transformación de la pulsión sexual. Sin embargo, Freud también observa en Leonardo cierta inhibición de la vida sexual y afectiva, como si parte de esa energía hubiera quedado detenida en el pensamiento y la contemplación más que en el vínculo o la acción.
En este sentido, la sublimación no aparece únicamente como elaboración creadora, sino también como una posible inhibición y desplazamiento del deseo. Esto complejiza la idea de arte dentro del psicoanálisis: la creación artística puede ser una vía de simbolización y transformación, pero también puede funcionar como defensa frente a aspectos conflictivos de la sexualidad infantil.
Desde teorías como la de Klein y Bion se pueden ampliar las perspectivas al mostrar que el arte puede simbolizar, pero que no toda creación artística implica necesariamente elaboración psíquica y parece más cercano a solo plasmar elementos emocionales difíciles de metabolizar. O, por ejemplo, desde la perspectiva de Winnicott, el arte puede funcionar como un espacio de juego, creatividad y transformación, pero también, en algunos casos, podría ser una actividad artística llena de vacío existencial. A partir de estas preguntas, pienso en 2 pintores surrealistas: Salvador Dalí y Remedios Varo, para explorar cómo en ambos aparecen distintas formas de relación entre creatividad, simbolización, fantasía y mundo interno.
Pensando en la obra de Dalí, me resulta difícil no asociarla con el funcionamiento del proceso primario. En La persistencia de la memoria (1931), por ejemplo, el tiempo parece perder estabilidad; los relojes se derriten y las formas dejan de responder a una lógica ordinaria. La pintura transmite una sensación extraña, como si el tiempo pudiera deformarse o no existir. También me llamó la atención cómo en muchas de sus obras aparece algo fragmentado, persecutorio e inquietante. La historia personal de Dalí, en específico haber llevado el nombre de un hermano muerto, inevitablemente me hace pensar en preguntas sobre su identidad y su necesidad de ser mirado y diferenciado. En varios momentos, sus pinturas parecen estar muy cerca de algo arcaico, poco integrado psíquicamente, donde hay muchos elementos parciales que transmiten afectos intensos.
Por ejemplo, su obra El gran masturbador (1929) puede pensarse a partir de los objetos parciales y las fantasías primitivas. Hay cuerpos fragmentados, condensaciones y algo muy cercano a las ansiedades tempranas descritas por Klein. Algo parecido ocurre en Premonición de la guerra civil (1936), donde el cuerpo aparece desgarrado, o en Canibalismo de otoño (1936), en el que las figuras parecen fusionarse y destruirse al mismo tiempo. Más allá de su representación y fundamento histórico, estas imágenes evocan fantasías agresivas muy primitivas.
En La tentación de San Antonio (1946), los animales desproporcionados generan una sensación persecutoria y amenazante. Y en El enigma del deseo o Mi madre, mi madre, mi madre (1929), las cavidades vacías y la insistencia sobre la figura materna me hicieron pensar en algo de ausencia y vacíos difíciles de simbolizar. También me parece muy relevante lo que plantea Winnicott. Piensa que la creatividad no debe confundirse con la producción artística. La creatividad es una manera de vivir y, al mismo tiempo, puede existir arte sin verdadero vivir creativo.
La creatividad, más que limitarse a la producción artística, se relaciona con la capacidad de vivir de manera espontánea y de habitar el espacio transicional donde el juego y la experiencia subjetiva adquieren sentido. Como Winnicott (1971/2005) plantea: “En el juego, y solo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona solo cuando se muestra creador” (p. 80). Esto cambia bastante la pregunta sobre el arte. Puede haber obras técnicamente impresionantes que, aun así, transmitan algo más cercano a la descarga o a la evacuación que a la simbolización.
Con Remedios Varo mi sensación fue distinta. Aunque sus pinturas también están llenas de elementos fantásticos y oníricos, en ellas percibí una narrativa que sostiene esa fantasía y una mayor posibilidad de simbolización y creatividad, ligada a la manera en que ella experimentaba la vida. Sus obras se sienten como sueños donde mezcla y condensa elementos de su historia, de sus identificaciones y de momentos complejos de su vida. Sus pinturas parecen laboratorios en los que transforma sus experiencias en pinturas.
Su obra Mujer saliendo del psicoanalista (1960) me hace pensar en la experiencia misma del análisis y los cuestionamientos que surgen: ¿quién soy? o ¿soy la persona que pensé que era? También aborda las emociones difíciles de tolerar, la responsabilidad que implica mirarse a uno mismo, y también las reorganizaciones, identificaciones y desidentificaciones que ocurren durante el proceso.
Todo esto me llevó nuevamente a la pregunta inicial: ¿el arte simboliza? Creo que no hay una única respuesta. A veces el arte transforma; otras veces expone algo todavía imposible de elaborar. Quizá el arte no garantiza la simbolización, sino que es un espacio donde se juega justamente esa posibilidad.
Finalmente, me pareció interesante pensar que la experiencia no ocurre solo en el artista. Como espectadores, las obras movilizan asociaciones, recuerdos, afectos y zonas difíciles de nombrar. En ese sentido, una exposición no solo muestra pinturas, también confronta con algo propio. Se nos forman fantasías que nos permiten imaginar sobre el dolor, el erotismo, la pérdida, la fragmentación y la omnipotencia, pero sin culpa, porque estamos mirando la obra de alguien más.
Referencias:
Desafío Dalí. (2025). Exposición inmersiva avalada por la Fundación Gala-Salvador Dalí, presentada en el Parque Naucalli, Naucalpan de Juárez, Estado de México, México.
Freud, S. (2000). La interpretación de los sueños. En Obras completas (Vol. 5, pp. 588–600). Amorrortu. (Obra original publicada en 1900).
Freud, S. (1992). El creador literario y el fantaseo. En Obras completas (Vol. 9, pp. 127–135). Amorrortu. (Obra original publicada en 1908).
Freud, S. (2000). Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci. En Obras completas (Vol. 11, pp. 57–137). Amorrortu. (Obra original publicada en 1910).
Museo de Arte Moderno. (2025). Remedios Varo: Habitantes de lo insólito. Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Winnicott, D. W. (2005). Realidad y juego. Gedisa. (Obra original publicada en 1971).