{"id":8691,"date":"2022-06-07T23:53:48","date_gmt":"2022-06-07T23:53:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=8691"},"modified":"2026-04-13T13:45:07","modified_gmt":"2026-04-13T19:45:07","slug":"la-vida-emocional-dentro-del-grupo-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-vida-emocional-dentro-del-grupo-familiar\/","title":{"rendered":"La vida emocional dentro del grupo familiar"},"content":{"rendered":"\n<p>Por\u00a0 Nadezda Berj\u00f3n M.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, los hijos despiertan siempre a la misma hora para prepararse e ir a la escuela, y los padres para ir cada uno a sus trabajos. Por la tarde, los chicos van al club deportivo a tomar las clases que les corresponden y vuelven a casa en la noche a cenar y dormir. El domingo en la ma\u00f1ana hacen labores del hogar, y por la tarde visitan a los abuelos. Todos cumplen con sus funciones en tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pap\u00e1 y mam\u00e1 no pelean (aunque tampoco se hacen bromas, ni coquetean entre ellos), y los hermanos se respetan (manteniendo mucha distancia entre ellos, casi como si fueran extra\u00f1os). No se escuchan gritos, pero tampoco risas. Todo funciona como un reloj: visten de modo similar (misma moda, mismo estilo), son leales a los valores grupales y comparten la misma actitud ante la vida. En este cuadro perfecto, aparece una masa homog\u00e9nea, un cuerpo indiferenciado conformado no por sujetos, sino por ausencia de individuos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los vaivenes emocionales son parte del ser humano y del modo en que se vincula con otros. El amor conlleva hostilidad, frustraci\u00f3n y dolor. Por ejemplo, un padre que ama a sus hijos, tambi\u00e9n se desespera cuando debe dividir su tiempo entre cuidarlos y las actividades que a \u00e9l le son placenteras. Si debe sacrificar una tarde de f\u00fatbol por llevar a sus hijos al doctor o a una competencia de matem\u00e1ticas, lo har\u00e1 con cari\u00f1o, pero tambi\u00e9n con un monto de resentimiento. En otro caso, la relaci\u00f3n entre hermanos puede ser amable y divertida, pues juegan y comparten actividades, pero cuando se trata de la atenci\u00f3n de la madre, se transforman en ac\u00e9rrimos rivales, casi enemigos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De acuerdo con Elizabeth Bott Spillius (<em>et al.,<\/em> 2011), la <em>ambivalencia<\/em> es sostener estados afectivos contradictorios en torno a una relaci\u00f3n de objeto, por ejemplo, amar y odiar a la madre o al padre. La coexistencia de tendencias amorosas y agresivas forma el tejido conectivo entre las personas. Sin embargo, hay familias que tienden a negar tales afectos, dando preferencia exclusiva a aquello que se ve bien o que es socialmente valioso como el respeto, el orden y la obediencia. Esto genera tensiones al interior del grupo, forzando posturas y actitudes sobreadaptadas que, finalmente, pueden desencadenar problemas como adicciones, depresi\u00f3n o inhibiciones importantes en diferentes esferas de la vida. Por ejemplo, la presi\u00f3n por ser buenos hermanos, la cero tolerancia a la discrepancia o el malestar, la exigencia de una aparente y constante felicidad familiar en la que nadie puede externar una opini\u00f3n distinta a la del conjunto, son situaciones en las que surge enojo, cansancio o tristeza, pero para los cuales no hay lugar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Varios son los psicoanalistas que escriben sobre las personas demasiado normales, que se apegan a las normas y que aparentan una vida sin conflicto, pero que tambi\u00e9n carecen de pasi\u00f3n aut\u00e9ntica y de profundidad en sus v\u00ednculos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bollas (1987) los denomina <em>norm\u00f3ticos<\/em> y los describe con las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>-Buscan el confort material y las actividades recreativas; no experiencias que evoquen sentimientos o que generen momentos de tensi\u00f3n emocional.<\/li>\n<li>-Est\u00e1n pegados a la objetividad y a las cosas, por ejemplo, sus salidas en familia son para ir al centro comercial a comprar una nueva pantalla; no para asistir a una exposici\u00f3n o salir a caminar y tener una conversaci\u00f3n espont\u00e1nea.<\/li>\n<li>-Se interesan por los datos y los hechos, con exceso de acento en la l\u00f3gica y la raz\u00f3n, sin dar cabida a lo complejo de los v\u00ednculos.<\/li>\n<li>-Rechazan la vida mental propia y ajena.<\/li>\n<li>-Muestran desinter\u00e9s por la vida subjetiva, los sue\u00f1os y las fantas\u00edas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Veamos algunas situaciones posibles en las que se muestra esta afecci\u00f3n norm\u00f3tica:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La hija adolescente est\u00e1 triste, nada la anima y se encierra en su cuarto a dormir. Los padres se preguntan: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede ser que una joven se sienta deprimida si no le hace falta nada?\u201d. Entonces, la presionan para que se reincorpore a las actividades; consiguen un m\u00e9dico psiquiatra para que salga adelante con antidepresivos; siguen las indicaciones al pie de la letra, pero no escuchan lo que le ocurre, solo quieren que pare. Como se\u00f1ala Bollas, hay desinter\u00e9s por el interior de la vida mental.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otra situaci\u00f3n: los hijos peque\u00f1os quieren jugar. El padre agenda una sesi\u00f3n de una hora en la que van a pegar a la pelota con el bate. En el proceso, los hermanos se persiguen y hacen trampa empuj\u00e1ndose cuando le toca el turno al otro. El padre se enoja, pues la actividad es pegar con el bate, as\u00ed debe ser durante el tiempo acordado, y rechaza cualquier variaci\u00f3n. Es como si el padre negara la vida ps\u00edquica de los hijos, su creatividad e individualidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Otra situaci\u00f3n m\u00e1s: una madre recibe la noticia de que una t\u00eda querida enferm\u00f3. Es grave y no va a recuperarse. Dicha persona la cuid\u00f3 de peque\u00f1a, es casi como una madre para ella. Sin embargo, no atraviesa por momentos de zozobra, no llora ni se muestra afectada. Lo que hace es resolver: le lleva enfermeras y ve que todo est\u00e9 en orden. Los afectos no aparecen, la \u00fanica acci\u00f3n es en lo objetivo y en los hechos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En estas escenas familiares no hay lugar para lo subjetivo, la emoci\u00f3n y el mundo interno. No hay pasiones para expresar los diversos matices de afectos que surgen en el contacto entre ellos. Es una vida emocional pobre, casi inexistente, que deja sensaci\u00f3n de vac\u00edo y de falta de sentido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bollas, Ch. (1987). La afecci\u00f3n norm\u00f3tica. <em>La sombra del objeto <\/em>(pp. 167-191)<em>.<\/em> Amorrortu editores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bott Spillius, E., Milton, J., Garvey, P., Couve, C. y Steiner, D. (2011). <em>The New Dictionary of Kleinian Thought<\/em>. Routledge.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0 Nadezda Berj\u00f3n M. \u00a0 Por la ma\u00f1ana, los hijos despiertan siempre a la misma hora para prepararse e ir a la escuela, y los padres para ir cada uno a sus trabajos. Por la tarde, los chicos van al club deportivo a tomar las clases que les corresponden y vuelven a casa en la noche a cenar y dormir. El domingo en la ma\u00f1ana hacen labores del hogar, y por la tarde visitan a los abuelos. 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