{"id":8662,"date":"2022-05-28T00:18:44","date_gmt":"2022-05-28T00:18:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=8662"},"modified":"2023-03-14T14:15:02","modified_gmt":"2023-03-14T20:15:02","slug":"violencia-y-feminidad-una-vision-psicoanalitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/violencia-y-feminidad-una-vision-psicoanalitica\/","title":{"rendered":"Violencia y feminidad. Una visi\u00f3n psicoanal\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Crist\u00f3bal Barud Medrano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La racionalidad de las decisiones fue una idea que derrumb\u00f3 la teor\u00eda psicoanal\u00edtica, empa\u00f1ando las diferencias entre normalidad y patolog\u00eda mental. De esta forma, surgi\u00f3 un inter\u00e9s por el problema de la violencia y la hostilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Freud dec\u00eda que las diferencias engendran problemas, aun siendo imperceptibles. Estas despiertan una turbulencia de comparaci\u00f3n, envidia y ataque, que se confirma en conflictos b\u00e9licos, familiares y sexuales. Diversos marcos referenciales del psicoan\u00e1lisis coinciden en la naturaleza tensionada del encuentro con el otro, surgida de fantas\u00edas en torno a la superioridad e inferioridad. Todo intercambio desaf\u00eda la pretensi\u00f3n de ser completo y denuncia la imposibilidad de una existencia autosuficiente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cuerpo es el campo en donde se libran graves batallas para asumir las diferencias. Cuando Freud describi\u00f3 la envidia del pene \u2014hoy cuestionada con justa raz\u00f3n\u2014 tambi\u00e9n estaba se\u00f1alando un hecho sutil, aunque de mayor proporci\u00f3n comparado con la preocupaci\u00f3n anat\u00f3mica. \u00c9l describ\u00eda la percepci\u00f3n err\u00f3nea de los ni\u00f1os, quienes conclu\u00edan, auxiliados por las ideas del g\u00e9nero imperantes en su tiempo, que las diferencias concretas del cuerpo son signos de poder y carencia, cuando en realidad son formas completamente distintas de comprender y vivir el mundo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, diversas autoras \u2014entre ellas Melanie Klein\u2014 destacaron que la envidia y la hostilidad no eran esencia y signo de la feminidad, sino que la envidia del pene sustituye un hecho acaecido mucho m\u00e1s temprano con la madre. Ella representa, tanto para la ni\u00f1a como para el ni\u00f1o, una especie de todo teol\u00f3gico: poseedora del conocimiento, dadora del placer cuando est\u00e1 presente y fuente del dolor a causa de su ausencia. Esto entra en conflicto con el ideal de perfecci\u00f3n narcisista y genera preguntas sobre el interior de la madre y el contenido de sus ideas. Si la agresi\u00f3n se canaliza adecuadamente, esta se convierte en el motor del desarrollo para generar preguntas y en un impulso para conocer el mundo. Si no se canaliza, su exceso implica atacar las capacidades de la madre y sobredimensionar sus carencias, creando as\u00ed una fantas\u00eda de autosuficiencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Wilfred Bion ampli\u00f3 este conflicto hasta el plano de las ideas. La ausencia de la madre genera a\u00f1oranza y envidia por no poseer aquello que aporta comprensi\u00f3n, de lo cual depende el ni\u00f1o para sobrevivir ps\u00edquicamente y organizar su experiencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La hostilidad, entendida desde este par de concepciones te\u00f3ricas, se vincula con la funci\u00f3n materna y la imposibilidad de conocer todo acerca de ella. M\u00e1s tarde, cuando las ni\u00f1as y los ni\u00f1os aprenden la diferencia sexual por comparaci\u00f3n, se reavivan los fantasmas de superioridad, de inferioridad y de la falta. El var\u00f3n guarda para s\u00ed una sensaci\u00f3n de envidia hacia lo femenino, cuya posibilidad de dar vida simboliza tambi\u00e9n la creatividad, en un sentido m\u00e1s amplio. As\u00ed, el ni\u00f1o se sentir\u00eda con derecho de ejercer su hostilidad, ya que le resulta chocante e incomprensible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En otro giro te\u00f3rico, Julia Kristeva destaca que la violencia hacia lo femenino surge de una madre-cosa, cuya existencia est\u00e1 dedicada a los cuidados del beb\u00e9. Es decir, se trata de una madre vista desde el narcisismo infantil, a quien no se puede imaginar separada y con intereses propios. Pareciera que la imagen de una mujer capaz de tener deseos y de separarse de su hijo o hija gradualmente, fuese vivida como una afrenta que conduce a buscar el dominio o degradaci\u00f3n de lo femenino.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como quiera que sea, esta breve revisi\u00f3n orienta quiz\u00e1 a interrogarse acerca de la concepci\u00f3n particular de lo femenino y, sobre todo, a indagar en las ra\u00edces narcisistas de los fen\u00f3menos violentos en la vida cotidiana, especialmente en tiempos en donde las aguas de la agresi\u00f3n se agitan con peligrosa intensidad en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Crist\u00f3bal Barud Medrano \u00a0 La racionalidad de las decisiones fue una idea que derrumb\u00f3 la teor\u00eda psicoanal\u00edtica, empa\u00f1ando las diferencias entre normalidad y patolog\u00eda mental. 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