{"id":8556,"date":"2022-04-27T17:53:37","date_gmt":"2022-04-27T17:53:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=8556"},"modified":"2023-03-14T14:18:25","modified_gmt":"2023-03-14T20:18:25","slug":"separarse-tambien-significa-crecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/separarse-tambien-significa-crecer\/","title":{"rendered":"Separarse tambi\u00e9n significa crecer"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Natalia Ortiz Sanabria<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A lo largo de la vida, todos los seres humanos nos enfrentamos a un sinf\u00edn de separaciones. La mayor\u00eda de las veces, les damos una connotaci\u00f3n de desagrado porque es complejo atravesar por ellas. Pensamos, con justa raz\u00f3n, que la vivencia es desgastante y displacentera. Lo cierto es que nadie escapa de la experiencia de la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pensemos que la primera separaci\u00f3n a la que nos enfrentamos es el nacimiento, al desprendernos del cuerpo de nuestra madre. Despu\u00e9s, viene el destete o dejar el biber\u00f3n. En la ni\u00f1ez, por ejemplo, ingresamos al preescolar, y avanzar a la escuela primaria involucra la separaci\u00f3n de nuestros primeros amigos y maestros. La adolescencia se caracteriza por ser un periodo de transici\u00f3n y, en ella, vivimos m\u00faltiples separaciones: abandonamos el cuerpo infantil para ir conformando uno m\u00e1s adulto y tambi\u00e9n buscamos la construcci\u00f3n de ideales propios, a trav\u00e9s de la \u201cseparaci\u00f3n\u201d de pap\u00e1 y mam\u00e1, a quienes antes cre\u00edamos todopoderosos. En la adultez, elegimos qu\u00e9 carrera universitaria estudiar, o incluso se abre la posibilidad de trabajar lejos de la casa de nuestros padres y, con ello, se inauguran nuevas rutas para crear una vida separada del n\u00facleo familiar, fomentando la construcci\u00f3n de la vida propia (casarnos, formarnos en una profesi\u00f3n, incursionar en el mundo laboral, etc.). Finalmente, es en la vejez en la que se agudizan todos los procesos de p\u00e9rdida; llegamos a la separaci\u00f3n definitiva, la muerte, para culminar nuestro paso por esta vida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo experimentamos los procesos de separaci\u00f3n y su complejidad, Freud (1920\/1992a) observ\u00f3 con gran avidez el juego de su nieto peque\u00f1o (juego de <em>Fort Da<\/em> o carretel) en el que arrojaba y recuperaba repetidamente su juguete. El ni\u00f1o jugaba esto cuando la madre se marchaba de casa. Freud comprendi\u00f3 que la intenci\u00f3n de dicho juego era asimilar los sentimientos dolorosos que le causaba la ausencia de la madre. M\u00e1s tarde, en <em>Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia <\/em>(1926\/1992b), formul\u00f3, de una manera m\u00e1s directa, que el principal afecto que experimentamos ante el posible peligro de perder o de separarnos de nuestro objeto de amor es la angustia, lo que trae consigo experiencias, por dem\u00e1s, dolorosas y abrumadoras; para algunas personas, dichos afectos ser\u00e1n m\u00e1s dif\u00edciles de tolerar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La experiencia de separaci\u00f3n se vive de manera individual y es diferente, dependiendo de la etapa del desarrollo en la que nos encontremos y de la estructura mental que tengamos. Pienso en una separaci\u00f3n en particular: como mencion\u00e9 antes, al llegar a la adultez, se abre la posibilidad de dejar la casa familiar y buscar un lugar propio donde vivir. Los debates ante la duda de dar ese paso oscilan entre las condiciones econ\u00f3micas, que no son suficientes para costear el pago de la renta o de un cr\u00e9dito hipotecario, y pensar que no se puede dejar a los padres solos porque no habr\u00e1 quien los cuide si enferman o, en su defecto, quien nos cuidar\u00e1 si enfermamos. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n se vivan miedos intensos por sentirse solos o extra\u00f1ar la ayuda de los padres para preparar la comida y para las labores dom\u00e9sticas; o bien, se puede sentir una gran culpa al considerar que se avanza, se crece y, con ello, se supere lo que ellos pudieron lograr. A su vez, se pueden vivir sentimientos de celos, exclusi\u00f3n y curiosidad, si es que alg\u00fan hermano se queda en casa, disfrutando de todo lo c\u00f3modo que puede representar el hogar familiar. Algunas personas pueden tener fantas\u00edas m\u00e1s primitivas, donde separarse de los padres representa una angustia de derrumbe ps\u00edquico, que provoca un gran dolor mental muy dif\u00edcil de tolerar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por otra parte, es indispensable considerar que quedarnos con la visi\u00f3n del sufrimiento y de lo displacentero que la experiencia de separaci\u00f3n trae consigo ser\u00eda solo contemplar una vista parcial de dicha situaci\u00f3n. Winnicott (1958\/2016) propone la idea de tener la capacidad de estar solo en presencia de alguien: al inicio de la vida, necesitamos que nuestra madre nos brinde sost\u00e9n y cuidados para poder sobrevivir; en un segundo momento, seg\u00fan este autor, podemos hacernos acompa\u00f1ar de nuestros objetos internos m\u00e1s queridos y significativos que nos brindaron este primer sost\u00e9n, sin la necesidad de que contemos en lo concreto y en la realidad externa con ese objeto amoroso. De esta manera, se logran sobrellevar los embates que la vida presenta. Podemos separarnos de nuestros padres, porque no sentimos que los perdemos, sino que nos acompa\u00f1an como un objeto bueno que ya logramos tener dentro de nosotros. En la realidad, no se necesitar\u00eda que mam\u00e1 (o pap\u00e1) nos acompa\u00f1e y nos cuide todo el tiempo; mantener su representaci\u00f3n en la mente deber\u00eda provocar la confianza en que podemos solucionar problem\u00e1ticas de la vida diaria y cuidar de nosotros mismos. Tomar en cuenta este punto de vista es muy importante, ya que el sentimiento de hacernos acompa\u00f1ar de alguien significativo dentro de nosotros nos ayuda a enfrentar el aspecto doliente de la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las separaciones son necesarias y un requisito fundamental para el desarrollo mental. No pensemos que son procesos que se superan o ciclos que debemos cerrar. Nos enfrentamos a ellas d\u00eda a d\u00eda; son aspectos inherentes a la experiencia humana. Si no resolvi\u00e9ramos las separaciones que el ciclo vital nos presenta, nuestros d\u00edas se ver\u00edan empobrecidos, no tendr\u00edamos metas o sue\u00f1os que cumplir, dejando nuestra vida plana y sombr\u00eda. En otras palabras, sin separaci\u00f3n no hay crecimiento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Freud, S. (1992a). M\u00e1s all\u00e1 del principio de placer. <em>Obras completas <\/em>(vol. 18). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1920).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Freud, S. (1992b). Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia. <em>Obras completas <\/em>(vol. 20). Amorrortu editores. (Obra original publicada en 1926).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Winnicott, D. (2016). La capacidad de estar solo. <em>Los procesos de maduraci\u00f3n y el ambiente facilitador. <\/em>(pp. 36-46). Paid\u00f3s. (Obra original publicada en 1958).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Natalia Ortiz Sanabria \u00a0 A lo largo de la vida, todos los seres humanos nos enfrentamos a un sinf\u00edn de separaciones. La mayor\u00eda de las veces, les damos una connotaci\u00f3n de desagrado porque es complejo atravesar por ellas. Pensamos, con justa raz\u00f3n, que la vivencia es desgastante y displacentera. Lo cierto es que nadie escapa de la experiencia de la separaci\u00f3n. \u00a0 Pensemos que la primera separaci\u00f3n a la que nos enfrentamos es el nacimiento, al desprendernos del cuerpo de nuestra madre. Despu\u00e9s, viene el destete o dejar el biber\u00f3n. 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