{"id":794,"date":"2015-08-31T08:34:20","date_gmt":"2015-08-31T08:34:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=794"},"modified":"2023-03-23T12:06:45","modified_gmt":"2023-03-23T18:06:45","slug":"la-ferocidad-psicotica-de-wittgenstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-ferocidad-psicotica-de-wittgenstein\/","title":{"rendered":"La ferocidad psic\u00f3tica de Wittgenstein"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Alberto Villalobos Manjarrez<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 exiges explicaciones? <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Si se te proporcionaran \u00e9stas, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>una vez m\u00e1s estar\u00edas ante un l\u00edmite. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>No podr\u00edan llevarte m\u00e1s all\u00e1 de donde est\u00e1s ahora\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Zettel<\/em>, Ludwig Wittgenstein<\/p>\n<p>Si nuestra verdad es extra\u00f1a para nosotros mismos, como indica Jacques Lacan en el seminario <em>El reverso del psicoan\u00e1lisis <\/em>(1969-1970), es inevitable vivir con ella, aunque, por otra parte, no nos concierna. As\u00ed pues, sobre este punto, el psicoanalista recuerda la obra de un l\u00f3gico que, a su juicio, es de f\u00e1cil lectura; se trata de Ludwig Wittgenstein y su <em>Tractatus logico-philosophicus <\/em>(1921), obra compuesta por una serie de aforismos que, para Lacan, afirman que no hay m\u00e1s verdad que la proposici\u00f3n. Proposiciones que consiguen su sentido s\u00f3lo en virtud de la forma l\u00f3gica que las liga con un hecho de naturaleza f\u00edsica.<\/p>\n<p>El <em>Tractatus<\/em> pretende trazar un l\u00edmite a la expresi\u00f3n de los pensamientos. Lacan escribe: \u201cPara este autor, la estructura gramatical constituye lo que \u00e9l identifica con el mundo. La estructura gramatical, eso es el mundo. Y, en suma, lo \u00fanico verdadero es una proposici\u00f3n compuesta de modo que comprenda la totalidad de los hechos que constituyen el mundo\u201d (2008:62).<\/p>\n<p>Ahora bien, si la realidad total es el mundo, los estados de cosas, el darse efectivo de los hechos, son representados por la figura, que es un modelo de la realidad. Los elementos \u2014objetos\u2014 que constituyen la figura se relacionan de modos determinados. \u201cLa figura es un hecho\u201d (Wittgenstein, 1921:2.141.62). La estructura de la figura consiste en la interrelaci\u00f3n de sus elementos, mientras que su posibilidad es la forma de figuraci\u00f3n. Por eso, la posibilidad de que las cosas se relacionen del mismo modo que los elementos de la figura es la forma misma de la figuraci\u00f3n. As\u00ed, la figura enlaza con la realidad: \u201cEl darse y no darse efectivos de estados de cosas es la realidad\u201d (Wittgenstein, 1921:2.106.61). Lo que la figura debe tener en com\u00fan con la realidad para figurarla, ya sea verdadera o falsamente, es la forma l\u00f3gica: la forma de la realidad.<\/p>\n<p>Dicho esto, Wittgenstein advierte que el pensamiento es una proposici\u00f3n con sentido, es decir, se trata de la proposici\u00f3n como figura de la realidad. Si se comprende la proposici\u00f3n, se conoce el estado de cosas representado. Si es verdadera, una proposici\u00f3n muestra el comportamiento de las cosas. De modo que, sobre la filosof\u00eda, Wittgenstein redacta en el <em>Tractatus<\/em>: \u201cLa mayor parte de las interrogantes que se han escrito sobre cuestiones filos\u00f3ficas no son falsas, sino absurdas. De ah\u00ed que no podamos dar respuesta en absoluto a interrogantes de este tipo, sino s\u00f3lo constatar su condici\u00f3n de absurdos. La mayor parte de los interrogantes y proposiciones de los fil\u00f3sofos estriban en nuestra falta de comprensi\u00f3n de nuestra l\u00f3gica ling\u00fc\u00edstica\u201d (1921:4.003.75).<\/p>\n<p>En efecto, las proposiciones de la metaf\u00edsica y la filosof\u00eda se vuelven \u2014desde la l\u00f3gica del <em>Tractatus<\/em>\u2014, de forma general, sinsentidos, puesto que no remiten a hechos, es decir, a lo que es el caso. Por eso, sobre la tarea de la filosof\u00eda, Wittgenstein propone: \u201cEl objetivo de la filosof\u00eda es la clarificaci\u00f3n l\u00f3gica de los pensamientos\u201d (1921:4.112.82). Sin embargo, el l\u00f3gico tambi\u00e9n afirma que el mundo, como la totalidad de los hechos, es inexpresable. Por consiguiente, en este punto, tiene lugar la siguiente afirmaci\u00f3n: \u201cLos l\u00edmites de mi lenguaje significan los l\u00edmites de mi mundo\u201d (1921:5.6.123). Si los l\u00edmites de la l\u00f3gica son los del mundo, el sujeto se vuelve, asimismo, un l\u00edmite del mundo. Lacan comprende que para Wittgenstein, el mundo est\u00e1 constituido, en virtud de lo que se puede decir de \u00e9l en las proposiciones, por la tautolog\u00eda de la totalidad del discurso.<\/p>\n<p>Ambos autores coinciden en que no existe un meta-lenguaje; de manera que, por este motivo, Lacan redacta: \u201cNo hay sentido m\u00e1s que del deseo\u201d (2008:64). Conclusi\u00f3n de la lectura del <em>Tractatus<\/em> sobre la cual se puede preguntar por su compresi\u00f3n: \u00bfser\u00eda posible plantear una noci\u00f3n de deseo bajo la l\u00f3gica del <em>Tractatus<\/em>? Ciertamente, Lacan procede por otras v\u00edas. Para el psicoanalista, la verdad reside en lo que el deseo esconde de su falta. Aunque inseparable de los efectos del lenguaje, la verdad, para Lacan, est\u00e1 fuera de toda proposici\u00f3n. De modo que los efectos del lenguaje incluyen, a su vez, al inconsciente \u2014se afirma su relaci\u00f3n con el lenguaje\u2014. No obstante, desde la filosof\u00eda de Wittgenstein, el estatuto del inconsciente se pone en entredicho cuando se pregunta sobre la posibilidad de acceder a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cDenuncia como una fuente de confusi\u00f3n constante el hecho de que hablemos de estados mentales a la vez para designar estados conscientes y para nombrar estados hipot\u00e9ticos de un mecanismo mental inconsciente\u201d (Bouveresse, 2004:80). El problema reside en que se utiliza la misma gram\u00e1tica, en el caso de Freud, para describir procesos tanto conscientes como inconscientes, cuando los mecanismos de \u00e9stos \u00faltimos se rigen por leyes completamente distintas.<\/p>\n<p>Por otra parte, Lacan expresa que en el discurso de la filosof\u00eda \u2014en especial el universitario\u2014, la verdad descansa principalmente en el yo \u2014una <em>Yocracia<\/em>\u2014. Aunque la filosof\u00eda es irreductible a esta afirmaci\u00f3n, el psicoanalista admite que Wittgenstein lleva hasta el l\u00edmite la cuesti\u00f3n de la verdad, al colocarla como fundamento del saber. \u201cSeguramente este autor tiene algo cercano a la posici\u00f3n del analista, que se elimina completamente de su discurso\u201d (Lacan, 2008:67).<\/p>\n<p>Sin embargo, no se trata de la \u00fanica relaci\u00f3n que Lacan observa en el pensamiento de Wittgenstein, ya que sugiere una coincidencia entre la gran seguridad de su discurso y un \u201cno s\u00e9 qu\u00e9\u201d, que se asoma en la psicosis. Sobre el <em>Tractatus<\/em>, el l\u00f3gico escribe: \u201cLa verdad de los pensamientos aqu\u00ed comunicados me parece, en cambio, intocable y definitiva\u201d (2008:56). Discurso implacable cuyo efecto en Lacan insin\u00faa la psicosis.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la l\u00f3gica, el psicoanalista se pregunta por el goce que, como residuo, acompa\u00f1a al lenguaje y lo sit\u00faa en un sistema que, por d\u00e9bil que sea, obtiene su fuerza por un efecto de in-completitud que indica un l\u00edmite \u2014los l\u00edmites del lenguaje son los l\u00edmites del mundo\u2014. A diferencia de Wittgenstein, para Lacan, la verdad \u2014hermana del goce; hermana del m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite\u2014 es externa a la proposici\u00f3n y, sin embargo, mantiene una indisociable relaci\u00f3n con los efectos del lenguaje vinculados con el inconsciente.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la filosof\u00eda de Wittgenstein, que procede por medio de \u201cuna ferocidad psic\u00f3tica\u201d (Lacan, 2008:65), trastoca el rigor de la navaja de Occam \u2014postulaci\u00f3n que implica no admitir ninguna noci\u00f3n l\u00f3gica que no sea necesaria, adem\u00e1s de sugerir la predisposici\u00f3n a la simplicidad en la elaboraci\u00f3n filos\u00f3fica\u2014, mientras que las proposiciones del <em>Tractatus<\/em> se resuelven como sinsentidos en tanto que quien las lee, al haberlas comprendido, sale de ellas, pero precisamente por haberlas atravesado. Relaci\u00f3n parad\u00f3jica con el l\u00edmite que arroja la escalera despu\u00e9s de haber subido.<\/p>\n<p>Referencias<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Bouveresse, J. (2004). <em>Filosof\u00eda, mitolog\u00eda y pseudociencia<\/em>. Espa\u00f1a: S\u00edntesis.<\/li>\n<li>Hadot, P. (2007). <em>Wittgenstein y los l\u00edmites del lenguaje. Seguido de: Una carta de \u00c9lisabeth Anscombre<\/em>. Espa\u00f1a: Pre-textos.<\/li>\n<li>Lacan, J. (2008). <em>El seminario de Jacques Lacan,<\/em> <em>Libro 17: El reverso del psicoan\u00e1lisis. 1969-1970<\/em>. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>Wittgenstein, L. (2007). <em>Zettel<\/em>. M\u00e9xico D. F.: UNAM. Instituto de investigaciones filos\u00f3ficas.<\/li>\n<li>______________ (1921). <em>Tractatus logico-philosophicus<\/em>. Espa\u00f1a: Alianza, 2012.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alberto Villalobos Manjarrez \u201c\u00bfPor qu\u00e9 exiges explicaciones? 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As\u00ed pues, sobre este punto, el psicoanalista recuerda la obra de un l\u00f3gico que, a su juicio, es de f\u00e1cil lectura; se trata de Ludwig Wittgenstein y su Tractatus logico-philosophicus (1921), obra compuesta por una serie\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[670,2],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/794"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=794"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10738,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/794\/revisions\/10738"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}