{"id":7704,"date":"2021-09-23T20:18:22","date_gmt":"2021-09-23T20:18:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=7704"},"modified":"2023-03-14T15:33:58","modified_gmt":"2023-03-14T21:33:58","slug":"como-escuchan-los-psicoanalistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/como-escuchan-los-psicoanalistas\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo escuchan los psicoanalistas?"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Karina Velasco Cota<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Uno procede como al azar, se deja sorprender por sus virajes, abord\u00e1ndolos cada vez con ingenuidad y sin premisas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Sigmund Freud (1912)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Iniciar un proceso psicoanal\u00edtico implica enfrentarse a una serie de cuestionamientos potencialmente angustiantes; las personas suelen preguntarse en qu\u00e9 consisten las sesiones, qu\u00e9 se espera del analista y, simult\u00e1neamente, qu\u00e9 espera este del analizado. La sesi\u00f3n anal\u00edtica no es una conversaci\u00f3n como cualquier otra; por el contrario, se extrae de los convencionalismos sociales para convertirse en un encuentro \u00edntimo, \u00fanico e irrepetible entre dos personas que colaboran en la exploraci\u00f3n de los conflictos inconscientes y la vida emocional del individuo que consulta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dicha tarea requiere que el paciente \u201casocie libremente\u201d, es decir, que exprese con toda la espontaneidad y franqueza posibles lo que aparece en su mente, incluyendo lo que piensa y siente, sus ocurrencias, fantas\u00edas y, por supuesto, sus sue\u00f1os, sin necesidad de seleccionar algo en espec\u00edfico y sin desestimar o impedir la emergencia de alguna idea, por temor a que se trate de una tonter\u00eda o de una locura que quede sujeta a la cr\u00edtica del terapeuta. Conviene que el analizado evite tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n de darle un orden o una secuencia espec\u00edfica al material y, en cambio, trate de hablar tal y como surgen en su mente los pensamientos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De forma complementaria, el analista colabora en esta labor, construyendo un clima libre de juicios, cr\u00edticas o expectativas para permitir la afluencia de todo lo que el paciente quiera hablar. Cuando Sigmund Freud delimit\u00f3 puntualmente el m\u00e9todo que caracteriza la pr\u00e1ctica psicoanal\u00edtica, introdujo el t\u00e9rmino <em>atenci\u00f3n flotante<\/em> para referirse a un tipo particular de escucha por parte del terapeuta que, en concordancia con la <em>asociaci\u00f3n libre<\/em> del paciente, consiste en prestar atenci\u00f3n a todo el material que este proporcione durante la sesi\u00f3n, sin preferir un fragmento por encima de otro por parecerle m\u00e1s importante o significativo. Se trata de un esfuerzo para dirigir los sentidos hacia todo lo que se puede observar en torno al paciente, incluyendo lo que dice y lo que omite, lo que hace o deja de hacer, as\u00ed como el v\u00ednculo que establece con el terapeuta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su conferencia \u201cConsejos al m\u00e9dico sobre el tratamiento psicoanal\u00edtico\u201d (1912\/1991a), Freud explica: \u201cno querer fijarse {<em>merken<\/em>} en nada en particular y en prestar a todo cuanto uno escucha la misma <em>atenci\u00f3n parejamente flotante<\/em>\u201d (p. 111). Esta disposici\u00f3n en la escucha implica proceder con cautela, no tratar de suponer nada o intervenir inmediatamente, tampoco dar explicaciones precipitadas ni, en el peor de los casos, dirigir el discurso del paciente, introducir un tema o hacerle sugerencias con respecto a sus predicamentos. Por el contrario, tiene que ver con la posibilidad de suspender los prejuicios, las expectativas, e incluso la inclinaci\u00f3n te\u00f3rica, para prestar o\u00eddos con la misma libertad con la que se le pide al paciente que hable. Esta aproximaci\u00f3n, abierta y receptiva, al material del paciente es la clave para dar paso a la investigaci\u00f3n de su inconsciente y la exploraci\u00f3n de su mundo interno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cabe mencionar que, para mantener esta cualidad en la atenci\u00f3n, el terapeuta requiere de un importante nivel de concentraci\u00f3n emocional, que puede verse perturbado f\u00e1cilmente. Por eso, es importante contar con un lugar privado y libre de interrupciones, as\u00ed como con un estado mental, si no exento de preocupaciones personales, s\u00ed lo suficientemente disponible para el paciente. Freud menciona, por ejemplo, que no conviene tomar notas durante el curso de la sesi\u00f3n porque esta actividad exige hacer una selecci\u00f3n del material y porque la preocupaci\u00f3n de retener las palabras del paciente es, ya de por s\u00ed, un distractor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, adem\u00e1s de la necesidad apremiante de apuntar todo lo que dice el paciente para supervisar la sesi\u00f3n, hay otros factores que obturan la atenci\u00f3n, como los dispositivos electr\u00f3nicos, ya sean los tel\u00e9fonos celulares o los relojes inteligentes, que pueden convertirse en una enorme tentaci\u00f3n (tanto para el paciente como para el analista) y malusarse al servicio de las resistencias, es decir, las fuerzas inconscientes que se oponen al trabajo anal\u00edtico. Lo mismo aplica para aquellos terapeutas que piensan que grabar las sesiones es una opci\u00f3n, ya que, adem\u00e1s de ser una actividad que requiere el consentimiento expreso del paciente, implica la inclusi\u00f3n de un tercero dentro del\u00a0<em>setting<\/em>\u00a0anal\u00edtico, lo que supone una fractura al encuadre y se convierte en una perturbaci\u00f3n en el v\u00ednculo transferencia-contratransferencia. En cambio, la profesi\u00f3n obliga al analista a esforzarse en ese terreno para desarrollar, paulatinamente, la capacidad de memoria y dejar las notas para el final de la sesi\u00f3n con el paciente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Actualmente, no solo se conserva la noci\u00f3n t\u00e9cnica forjada por Freud sobre la escucha anal\u00edtica, sino que se ha ampliado, gracias a las aportaciones de los psicoanalistas que lo sucedieron, como Heinrich Racker y Paula Heimann, quienes \u2014cada uno por su cuenta\u2014 situaron la contratransferencia como el instrumento t\u00e9cnico por excelencia para la comprensi\u00f3n de los conflictos inconscientes del paciente. A la luz de estas contribuciones, la noci\u00f3n de <em>atenci\u00f3n flotante<\/em> englob\u00f3 el registro y discriminaci\u00f3n de la actividad mental, y las reacciones emocionales del terapeuta ante las transferencias del paciente. Por lo tanto, como menciona Jos\u00e9 Bleger (2009), a la tarea de observar al paciente se le suma la de la autoobservaci\u00f3n. Freud, pese a considerar la contratransferencia como un obst\u00e1culo que proviene de las \u00e1reas no analizadas del terapeuta, describi\u00f3 la escucha anal\u00edtica como una actividad mental que escapa a la consciencia, o sea, que captura lo inconsciente del paciente, a trav\u00e9s de su propio inconsciente para, posteriormente, comunic\u00e1rselo al paciente mediante la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las ideas de Freud, adelantadas a su \u00e9poca, esbozan ya las concepciones bionianas sobre la <em>capacidad negativa<\/em> y el trabajo anal\u00edtico sin memoria ni deseo, cuyo objetivo es centrar la atenci\u00f3n en la experiencia emocional de la sesi\u00f3n y no en lo que ha pasado con anterioridad en el tratamiento (memoria), ni con lo que podr\u00eda deparar el futuro del mismo (deseo). Para\u00a0Wilfred <a href=\"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wilfred-bion-notas-sobre-su-vida-y-obra\/\">Bion<\/a>, la <em>atenci\u00f3n flotante<\/em> podr\u00eda definirse como un estado mental receptivo, intuitivo y sintonizado con la realidad ps\u00edquica del paciente (de manera an\u00e1loga al estado de\u00a0<em>r\u00eaverie<\/em>\u00a0de la madre con su beb\u00e9). Esta facultad requiere tener la mente libre de contenidos preconcebidos para dejarse sorprender por el encuentro con el paciente y, junto con \u00e9l, generar nuevas ideas. Desde esta perspectiva, el analista deber\u00e1 dejar fuera de la sesi\u00f3n el trabajo preliminar con el supervisor, as\u00ed como sus expectativas con respecto al acontecer del paciente; por ejemplo, frenar el deseo de que la mujer que entabla relaciones sadomasoquistas con sus parejas deje al hombre que la maltrata y se consiga otro m\u00e1s \u201cbenevolente\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Retomando el ejemplo anterior, podemos pensar que escuchar anal\u00edticamente el discurso de esta paciente no solo implicar\u00e1 atender sus asociaciones \u2014sus expresiones verbales y preverbales\u2014, sino autoobservar, de forma simult\u00e1nea, las reacciones emocionales que emergen frente al material como, bien podr\u00edan ser, el enojo, las ganas de cuestionarla o aleccionarla para que se conduzca de manera distinta. Tal advertencia contratransferencial permite prevenir que en la sesi\u00f3n se genere, en consonancia con su conflicto inconsciente, un clima de desprecio y desconsideraci\u00f3n, de manera que, en lugar de hacer del hombre violento que la maltrata, el analista est\u00e1 en posibilidad de transformar dicha experiencia en una interpretaci\u00f3n que le brinde comprensi\u00f3n a la paciente sobre su vida ps\u00edquica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para concluir, vale la pena subrayar que, tanto la <em>asociaci\u00f3n libre<\/em> como la <em>atenci\u00f3n flotante<\/em> \u2014pilares de la labor anal\u00edtica\u2014 conviven en una dial\u00e9ctica que obedece a disponer el propio inconsciente como \u00f3rgano receptor del inconsciente del paciente, lo que deja al terapeuta con una responsabilidad y un compromiso inaplazable con respecto a su propio trabajo terap\u00e9utico y de supervisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Bleger, J. (2009). <em>Temas de psicolog\u00eda. (Entrevista y grupos)<\/em>. Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Etchegoyen, H. (2009). <em>Los fundamentos de la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica<\/em>. Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1986).<\/p>\n<p>Freud, S. (1991a). Consejos al m\u00e9dico sobre el tratamiento psicoanal\u00edtico. <em>Obras completas<\/em> (vol. 12). Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1912).<\/p>\n<p>Freud, S. (1991b). Sobre la iniciaci\u00f3n del tratamiento. <em>Obras completas<\/em> (vol. 12). Amorrortu Editores. (Obra original publicada en 1913).<\/p>\n<p>Laplanche, J. y Pontalis, J. (2008). <em>Diccionario de psicoan\u00e1lisis<\/em>. Paid\u00f3s. (Obra original publicada en 1967).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Art\u00edculo del Diplomado\u00a0\u201c<u>Supervisi\u00f3n. Diagn\u00f3sticos y estrategias cl\u00ednicas\u201d<\/u>\u00a0que inicia el pr\u00f3ximo 16 de octubre de 2021.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Karina Velasco Cota Uno procede como al azar, se deja sorprender por sus virajes, abord\u00e1ndolos cada vez con ingenuidad y sin premisas. Sigmund Freud (1912) \u00a0 Iniciar un proceso psicoanal\u00edtico implica enfrentarse a una serie de cuestionamientos potencialmente angustiantes; las personas suelen preguntarse en qu\u00e9 consisten las sesiones, qu\u00e9 se espera del analista y, simult\u00e1neamente, qu\u00e9 espera este del analizado. 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