{"id":649,"date":"2015-04-28T15:27:52","date_gmt":"2015-04-28T15:27:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=649"},"modified":"2023-03-22T17:50:37","modified_gmt":"2023-03-22T23:50:37","slug":"envidia-voracidad-intolerancia-a-la-frustracion-jinetes-del-apocalipsis-mental-en-la-posmodernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/envidia-voracidad-intolerancia-a-la-frustracion-jinetes-del-apocalipsis-mental-en-la-posmodernidad\/","title":{"rendered":"Envidia, voracidad, intolerancia a la frustraci\u00f3n: Jinetes del Apocalipsis mental en la posmodernidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Margarita Moya Daumas<\/p>\n<p>La c\u00e9lebre canci\u00f3n de los Rolling Stones <em>(I can\u00b4t get no) Satisfaction<\/em>, escrita en 1965, parece describir fielmente un estado de la sociedad contempor\u00e1nea que no ha hecho sino extenderse y acentuarse: el sujeto, v\u00edctima de la publicidad y de la erotizaci\u00f3n del mundo, vive frustrado al intentar una y otra vez obtener la satisfacci\u00f3n deseada sin conseguirlo.<\/p>\n<p>La canci\u00f3n revelaba lo que empez\u00f3 a suceder a partir de la segunda mitad del siglo XX: la sociedad occidental \u2013el mundo\u2013 estaba entrando en una nueva fase de su historia. La tecno-ciencia, nacida de la industrializaci\u00f3n y los procesos de globalizaci\u00f3n, produjeron una etapa de la modernidad que ha sido denominada como posmodernidad, o, de acuerdo con la terminolog\u00eda de Zygmunt Bauman (2007), modernidad l\u00edquida.<\/p>\n<p>La sociedad de consumo ha modificado de tal manera las relaciones sociales que algunas caracter\u00edsticas del ser humano, en cuanto sujeto de la historia, quedan ahora m\u00e1s expuestas. Desde la perspectiva psicoanal\u00edtica, la teor\u00eda kleiniana puede ayudarnos a comprender este desarrollo de la sociedad. En 1955, Melanie Klein present\u00f3 la primera versi\u00f3n de su teor\u00eda de la envidia. Se dice que Winnicott se llev\u00f3 las manos a la cabeza y exclam\u00f3: \u201c\u00a1Oh, no puede hacer esto!\u201d (Grosskurth, 1991: 434). La idea de que la envidia es un factor constitucional contin\u00faa suscitando adhesiones y rechazos (como lo hizo la pulsi\u00f3n de muerte que Freud present\u00f3 en 1920).<\/p>\n<p>Melanie Klein postul\u00f3 la introyecci\u00f3n de un pecho bueno en el n\u00facleo del yo como punto de partida del desarrollo ps\u00edquico. Ese pecho bueno, adecuadamente instalado, permitir\u00eda tolerar las frustraciones que la realidad siempre impone y lidiar con los impulsos voraces naturales en el ser humano. La autora defini\u00f3 la envidia como un ataque al pecho bueno, precisamente a causa de su bondad. Sin embargo, la bondad, como fuente de todo lo vital, es requerida por el propio destructor, por lo que habr\u00e1 de buscarla tenazmente para destruirla de continuo.<\/p>\n<p>Klein describi\u00f3 la voracidad como el predominio de la b\u00fasqueda excesiva de satisfacci\u00f3n pulsional oral en detrimento de la comunicaci\u00f3n con la madre, opuesta al amor desinteresado hacia ella. A la envidia y a la voracidad se le suma la intolerancia a la frustraci\u00f3n que a\u00f1ade un elemento de urgencia impostergable frente a necesidades y deseos. Cuando la frustraci\u00f3n no es excesiva y es seguida de gratificaciones, puede favorecer la adaptaci\u00f3n al mundo externo y el desarrollo de un sentido de realidad por medio de la sublimaci\u00f3n y la creatividad. La falta de conflictos impedir\u00eda el enriquecimiento y el fortalecimiento de la personalidad.<\/p>\n<p>La capacidad innata de goce es atacada cuando la envidia resulta excesiva y la consecuencia de este ataque es una inadecuada instalaci\u00f3n del pecho bueno en el yo y una incapacidad para hacer frente a las pulsiones destructivas: envidia, voracidad y angustia persecutoria entran en un circuito de retroalimentaci\u00f3n permanente que se traduce en un c\u00edrculo maligno. El sentimiento en el individuo de haber da\u00f1ado al pecho a causa de su envidia y la angustia resultante, conducen a cuestionar la calidad del objeto y tienen por efecto aumentar la voracidad; cada vez que predomina un aspecto positivo del objeto, \u00e9ste es deseado e incorporado vorazmente. Dicha incorporaci\u00f3n voraz se acompa\u00f1a de dudas sobre la posesi\u00f3n del objeto, lo que despierta incertidumbre acerca de su propia bondad, que a su vez lo lanza a hacer nuevas identificaciones, voraces e indiscriminadas, indefinidamente (Klein, 1988).<\/p>\n<p>As\u00ed entonces, al convertir los intercambios emocionales en mercanc\u00edas, la voracidad pasa a jugar un papel central dentro de las emociones con las que el psicoan\u00e1lisis debe lidiar. La promesa del mercado consiste en que la adquisici\u00f3n del producto m\u00e1s reciente equivale a la posesi\u00f3n del pecho idealizado, ilimitado e inagotable. Pero la posesi\u00f3n del producto conlleva una desilusi\u00f3n simult\u00e1nea: un nuevo producto se presenta como ese pecho. Esta din\u00e1mica se asegura de que vuelva a surgir el deseo de poseer todos los contenidos y riquezas de ese pecho ideal. El nuevo T\u00e1ntalo, el individuo posmoderno, no encuentra nunca la satisfacci\u00f3n que parece estar siempre al alcance de la mano-dinero. Como en la c\u00e9lebre canci\u00f3n de los Rolling Stones, nunca se obtendr\u00e1 lo deseado, pero podemos intentarlo interminablemente.<\/p>\n<p>El c\u00edrculo maligno descrito por Klein parece ser una descripci\u00f3n precisa de la modernidad l\u00edquida en la cual no se cultiva otra virtud que la del consumidor. La sociedad posmoderna ha transformado la introyecci\u00f3n de ese pecho bueno en mercanc\u00edas: el \u00faltimo IPhone, la bolsa de marca, el traje del dise\u00f1ador de moda, el coche m\u00e1s caro&#8230; Con la consecuencia fatal de que una vez que se posee, ser\u00e1 necesario sustituirlo de inmediato. As\u00ed, las relaciones amorosas entre padres e hijos, los v\u00ednculos conyugales, las amistades, etc., tambi\u00e9n han entrado en un proceso de mercantilizaci\u00f3n (Bauman y Dessal, 2014).<\/p>\n<p>Estos son los pacientes con los que se enfrenta el psicoanalista de hoy. Teor\u00edas como la de la envidia constitucional, la pulsi\u00f3n de muerte, el narcisismo, son otros tantos medios para comprender la complejidad de la mente en sus manifestaciones contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/p>\n<ul>\n<li>Bauman, Z. (2007). <em>Amor l\u00edquido<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/li>\n<li>Bauman, Z. y Dessal, G. (2014). <em>El retorno del p\u00e9ndulo. Sobre psicoan\u00e1lisis y el futuro del mundo l\u00edquido<\/em>. Madrid: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/li>\n<li>Grosskurth, P. (1991), <em>Melanie Klein. Su mundo y su obra.<\/em> Paid\u00f3s, M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Klein, M. (1988). <em>Envidia y gratitud, y otros trabajos<\/em>.<em> Obras Completas de Melanie Klein.<\/em> Tomo III. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Margarita Moya Daumas La c\u00e9lebre canci\u00f3n de los Rolling Stones (I can\u00b4t get no) Satisfaction, escrita en 1965, parece describir fielmente un estado de la sociedad contempor\u00e1nea que no ha hecho sino extenderse y acentuarse: el sujeto, v\u00edctima de la publicidad y de la erotizaci\u00f3n del mundo, vive frustrado al intentar una y otra vez obtener la satisfacci\u00f3n deseada sin conseguirlo. 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