{"id":553,"date":"2015-02-10T19:45:30","date_gmt":"2015-02-10T19:45:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=553"},"modified":"2023-03-22T15:53:18","modified_gmt":"2023-03-22T21:53:18","slug":"sobre-el-taller-pensando-las-relaciones-victima-verdugo-desde-la-clinica-psicoanalitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/sobre-el-taller-pensando-las-relaciones-victima-verdugo-desde-la-clinica-psicoanalitica\/","title":{"rendered":"Principales ideas del Taller \u00abPensando las relaciones v\u00edctima-verdugo desde la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Elena Montes de Oca<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Recientemente tuvimos la oportunidad de asistir al Taller \u201cPensando las relaciones v\u00edctima-verdugo desde la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u201d, que la Doctora Yolanda del Valle imparti\u00f3 en los Planteles Norte y Sur del Centro Eleia. La amplia experiencia de la ponente y la claridad de su exposici\u00f3n nos permitieron profundizar en un tema que encontramos a nuestro alrededor todo el tiempo: los v\u00ednculos destructivos, relacionados al dominio y la sumisi\u00f3n. El tema resulta particularmente relevante si tomamos en cuenta la violencia a la que nos enfrentamos cotidianamente en nuestro pa\u00eds y en el resto del mundo, donde los niveles de agresi\u00f3n y crueldad parecen no tener l\u00edmite. Observamos situaciones en las que el maltrato es evidente o aquellas donde es m\u00e1s sutil; a todas ellas nos podemos aproximar en la sesi\u00f3n anal\u00edtica, con un inter\u00e9s acentuado en los aspectos no conscientes.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se desarrollar\u00e1n las principales ideas expuestas dentro del taller. Para empezar, es necesario considerar que existen distintas formas de\u00a0<strong>destructividad<\/strong>, explorables partiendo de tres dimensiones: la autodestructividad, la relaci\u00f3n destructiva con otros y la destructividad vinculada con lo social.<\/p>\n<p>Un concepto fundamental para adentrarnos a este tema es la noci\u00f3n de\u00a0<strong>pulsi\u00f3n de muerte<\/strong>, desarrollada por Sigmund Freud en la parte final de su producci\u00f3n te\u00f3rica. En el texto \u201cM\u00e1s all\u00e1 del principio del placer\u201d (1920), Freud plante\u00f3 que existen en todos los seres humanos dos fuerzas opuestas: una que tiende a la muerte y otra hacia la vida. La pulsi\u00f3n de muerte se presenta como una fuerza que impulsa a la destrucci\u00f3n, propia o ajena, que deshumaniza, destruye lazos, arrebata la esperanza y puede llevar a la muerte; la pulsi\u00f3n de vida, por el contrario, es energ\u00eda que busca ligarse a los objetos y se relaciona con la creatividad y el desarrollo. El autor sostiene que estas dos pulsiones se encuentran entremezcladas, su relaci\u00f3n y conflictos nos permiten explicar la gran variedad de fen\u00f3menos ps\u00edquicos que existen. No podemos pensar la vida sin la muerte, as\u00ed como tampoco el odio sin el amor.<\/p>\n<p>La idea de pulsi\u00f3n de muerte despert\u00f3 mucha resistencia entre los seguidores de Freud ya que implicaba reconocer un aspecto agresivo y violento en los seres humanos, que no era resultado de frustraciones en el ambiente. Esta destructividad originaria, que la mayor parte del tiempo permanece inconsciente, se dirige hacia lo interno y lo externo, lastim\u00e1ndonos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Desde la teor\u00eda psicoanal\u00edtica y en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica podemos observar distintas manifestaciones de esta <strong>autodestructividad<\/strong>: las cavilaciones obsesivas, por ejemplo, pueden entenderse como la tortura que un supery\u00f3 severo ejerce sobre el yo; en estos casos el conflicto se da dentro de la misma persona, entre las distintas partes de su mente. Por otra parte, con el masoquismo nos encontramos frente a una estructura formada en torno al dolor, donde el estado sufriente es la \u00fanica forma de existencia que se conoce; por eso, el masoquista se coloca en situaciones que le provocan aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El psicoanalista franc\u00e9s Andr\u00e9 Green desarroll\u00f3 la noci\u00f3n de la\u00a0<strong><em>madre muerta<\/em><\/strong>\u00a0para explorar las consecuencias de una madre que, despu\u00e9s de haber brindado afecto e inter\u00e9s a su beb\u00e9, presenta una depresi\u00f3n cuando \u00e9ste es a\u00fan muy peque\u00f1o. As\u00ed, aunque la madre contin\u00faa presente y atiende las necesidades f\u00edsicas del beb\u00e9, ya no lo inviste de amor ni de inter\u00e9s. En estos casos, plantea Green, la mente del ni\u00f1o se conforma a partir de esa destrucci\u00f3n y permanece ocupada por un objeto muerto, que posteriormente no le permite establecer nuevas relaciones: lo que se vivi\u00f3 con enorme sufrimiento a muy temprana edad pero no se pudo comprender, busca repetirse en situaciones destructivas a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>Existen diversas formas como se manifiesta la\u00a0<strong>agresi\u00f3n<\/strong>\u00a0hacia el otro. No es lo mismo la destructividad relacionada con el sadismo, que aquella que intenta retirar inter\u00e9s y afecto. Por ejemplo, hacer sentir al otro que no existe donde ni siquiera necesita haber contacto con \u00e9l, lo podemos observar en los j\u00f3venes que hacen \u201cla ley del hielo\u201d a alguno de sus compa\u00f1eros, situaci\u00f3n que suele ser sumamente dolorosa.<\/p>\n<p>Una forma curiosa como puede manifestarse la destructividad en las relaciones es por medio de la\u00a0<strong>fusi\u00f3n<\/strong>\u00a0con el otro: aunque se presenta como un amor maravilloso, entre madre e hijo o en una pareja, la fusi\u00f3n puede ocultar aspectos destructivos si los deseos de uno sustituyen a los del otro. Si bien la fusi\u00f3n entre madre e hijo es indispensable para el desarrollo del psiquismo, \u00e9sta no deber\u00e1 prolongarse o volverse cr\u00f3nica, como se ve en la pel\u00edcula \u201cEl cisne negro\u201d: no hay distinci\u00f3n entre Nina, la bailarina, y su madre; no existen l\u00edmites y los deseos de la \u00e9sta se confunden con los de su hija.<\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n tambi\u00e9n puede darse a trav\u00e9s de los\u00a0<strong>v\u00ednculos intergeneracionales<\/strong>, donde las identificaciones inconscientes en la familia y la pertenencia al grupo suelen ser una fuerza m\u00e1s poderosa de lo que parece, funcionando como una prohibici\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Al hablar de\u00a0<strong>sadomasoquismo<\/strong>, es importante tomar en cuenta que se encuentran presentes los aspectos activo y pasivo, de dominio y sumisi\u00f3n, en distintas proporciones y m\u00e1s o menos desarrollados dentro de un mismo individuo. Esto quiere decir que el s\u00e1dico es al mismo tiempo un masoquista: siente placer identific\u00e1ndose con el sufrimiento del otro, y viceversa. Freud entendi\u00f3 al masoquismo como la pulsi\u00f3n de muerte dirigida hacia uno mismo, mientras que el sadismo es su desviaci\u00f3n al exterior.<\/p>\n<p>Al hablar de la\u00a0<strong>destructividad en lo colectivo<\/strong>, podemos pensar en una organizaci\u00f3n psicopatol\u00f3gica en las sociedades, que permite que ocurran acontecimientos atroces y ataca la verdad interna desde el exterior, enalteciendo lo trivial y lo superficial; escenario que no es ajeno a nuestra realidad actual.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, para trabajar con la destructividad, no podemos dejar de lado la otra cara de la moneda: la <strong>pulsi\u00f3n de vida<\/strong>. En la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica, esta fuerza se presenta como una posibilidad para establecer y mantener contacto con objetos buenos y amorosos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Elena Montes de Oca Recientemente tuvimos la oportunidad de asistir al Taller \u201cPensando las relaciones v\u00edctima-verdugo desde la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u201d, que la Doctora Yolanda del Valle imparti\u00f3 en los Planteles Norte y Sur del Centro Eleia. La amplia experiencia de la ponente y la claridad de su exposici\u00f3n nos permitieron profundizar en un tema que encontramos a nuestro alrededor todo el tiempo: los v\u00ednculos destructivos, relacionados al dominio y la sumisi\u00f3n. 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