{"id":5365,"date":"2020-04-22T18:59:43","date_gmt":"2020-04-23T00:59:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=5365"},"modified":"2023-11-21T17:33:58","modified_gmt":"2023-11-21T23:33:58","slug":"la-autoexplotacion-disfrazada-de-optimismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/la-autoexplotacion-disfrazada-de-optimismo\/","title":{"rendered":"La autoexplotaci\u00f3n disfrazada de optimismo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: right\">Por Guillermo Nieto Delgadillo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de nosotros conocemos, por lo menos, a una persona que parece estar siempre ocupada, que tiene poco o nulo tiempo para cualquier otra actividad que no sea el trabajo. Por lo general, encontramos opiniones opuestas respecto al estilo de vida de esta gente: por un lado, escuchamos juicios de asombro y admiraci\u00f3n por la dedicaci\u00f3n que estos individuos le dan a sus labores; por el otro, solemos o\u00edr comentarios acerca de lo empobrecidos que pueden quedar en otros \u00e1mbitos de su vida.<\/p>\n<p>Antes de continuar, quiero aclarar que el prop\u00f3sito de este texto no es criticar o fomentar esta forma de vida, sino brindar algunas posibilidades de comprensi\u00f3n sobre las motivaciones m\u00e1s profundas de \u00e9sta, tomando como base el objetivo de la psicoterapia psicoanal\u00edtica y del psicoan\u00e1lisis: no juzgar, sino comprender.<\/p>\n<p>Un primer v\u00e9rtice de comprensi\u00f3n nos lo proporcion\u00f3 Sigmund Freud con la publicaci\u00f3n de su c\u00e9lebre texto \u201cIntroducci\u00f3n del narcisismo\u201d, en 1914. En este art\u00edculo, junto con muchos otros temas interesantes, nos habl\u00f3 sobre el\u00a0<em>ideal del yo<\/em>, que es una instancia o parte de la mente en la que se albergan los valores, las metas y los ideales de una persona. Tal ideal del yo viene tanto del exterior (los deseos de los padres, por ejemplo), como de la propia persona. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, en\u00a0<em>El yo y el ello<\/em>, el ideal del yo pas\u00f3 a formar parte de lo que conocemos como supery\u00f3. Muchas personas suelen intentar alcanzar estas aspiraciones a toda costa, debido a que uno de los riesgos de no llegar a ellas es caer en una depresi\u00f3n profunda, pues el propio individuo comienza a sentirse un fracaso, independientemente de la opini\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Un ejemplo de lo anterior ser\u00eda cuando vemos a un compa\u00f1ero de clase que obtiene una muy buena calificaci\u00f3n, pero a pesar de eso, se siente muy mal; en cambio, otro compa\u00f1ero, el \u201csuertudo\u201d que sac\u00f3 seis, est\u00e1 muy contento y listo para festejar por no haber reprobado. Si estos aspectos de la personalidad no son pensados, uno puede llegar a incurrir en una autoexplotaci\u00f3n constante, en apariencia con una sensaci\u00f3n de satisfacci\u00f3n personal, pero con el gran riesgo de que cualquier fallo nos produzca mucha tristeza, que nos lleve a caer en un c\u00edrculo vicioso m\u00e1s profundo de esfuerzos sin sentido. \u00bfA qui\u00e9n queremos impresionar con todo esto? \u00bfA nosotros mismos, a nuestros padres? La cuesti\u00f3n es que la palabra \u201cautoexplotaci\u00f3n\u201d, de manera impl\u00edcita, involucra dos personajes en nuestra mente: el que se deja someter y el explotador, que critica a veces de forma despiadada.<\/p>\n<p>Otra fuente de autoexplotaci\u00f3n son los sentimientos de rivalidad y comparaci\u00f3n que forman parte de todos nosotros, con los que tenemos que lidiar constantemente. En muchas ocasiones, percibimos dichos sentimientos y los trabajamos, pero otras tantas, solemos entrar en una contienda para ver qui\u00e9n gana m\u00e1s dinero, o qui\u00e9n tiene m\u00e1s \u00e9xito profesional en su trabajo. \u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos de demostrar que somos mejores que otros? Y, sobre todo, \u00bfa costa de qu\u00e9 lo hacemos?<\/p>\n<p>El hecho de no parar de trabajar puede esconder una necesidad muy fuerte de estar ocupado todo el tiempo para no pensar en cosas importantes, que podr\u00edan llevar a una depresi\u00f3n severa. La expresi\u00f3n \u201ctrabaja como loco\u201d no est\u00e1 tan alejada de la realidad, no porque las personas est\u00e9n locas, sino porque, en el fondo, sienten que, si lo dejan de hacer, enloquecer\u00e1n de tristeza. Lo interesante del asunto es que, mientras la persona se encuentra ocupada tiene una sensaci\u00f3n de bienestar generalizado.<\/p>\n<p>Freud tambi\u00e9n mencion\u00f3 como indicadores de salud mental la capacidad de trabajar y la capacidad de amar. En el psicoan\u00e1lisis contempor\u00e1neo se considera que las capacidades de descansar y de no hacer nada son tan importantes como la de trabajar, ya que una persona que no puede dejar de hacerlo tiene asuntos que podr\u00eda pensar y resolver. Cuando la sociedad promueve esta clase de conductas, nos encontramos con un problema bastante m\u00e1s serio y dif\u00edcil de arreglar de lo que parece, pero el psicoan\u00e1lisis es una muy buena herramienta para comprender por qu\u00e9 hacemos lo que hacemos, con el fin de tomar decisiones al respecto con la informaci\u00f3n obtenida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Guillermo Nieto Delgadillo \u00a0 La mayor\u00eda de nosotros conocemos, por lo menos, a una persona que parece estar siempre ocupada, que tiene poco o nulo tiempo para cualquier otra actividad que no sea el trabajo. Por lo general, encontramos opiniones opuestas respecto al estilo de vida de esta gente: por un lado, escuchamos juicios de asombro y admiraci\u00f3n por la dedicaci\u00f3n que estos individuos le dan a sus labores; por el otro, solemos o\u00edr comentarios acerca de lo empobrecidos que pueden quedar en otros \u00e1mbitos de su vida. Antes de continuar, quiero aclarar que el prop\u00f3sito de este texto\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5454,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1420],"tags":[112,2,70,21,257],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5365"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5365"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11792,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5365\/revisions\/11792"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5454"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}