{"id":4189,"date":"2019-08-28T20:47:50","date_gmt":"2019-08-29T02:47:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=4189"},"modified":"2024-07-26T17:37:53","modified_gmt":"2024-07-26T23:37:53","slug":"el-dominio-en-la-contratransferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-dominio-en-la-contratransferencia\/","title":{"rendered":"El dominio en la contratransferencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Sara Fasja<\/p>\n<p>La contratransferencia es un concepto psicoanal\u00edtico muy actual y \u00fatil. Si bien Freud cuando lo describi\u00f3 lo consider\u00f3 un obst\u00e1culo para el tratamiento, en su ejercicio cl\u00ednico despleg\u00f3 gran maestr\u00eda en su manejo. \u00c9l pensaba que la contratransferencia es producto de los puntos ciegos personales, de aquellos aspectos conflictivos no suficientemente analizados en la persona del analista, que podr\u00edan influir para que en el trabajo anal\u00edtico no se detecte alg\u00fan problema o incluso se acent\u00fae y react\u00fae el conflicto. Por ejemplo, Freud pens\u00f3 que Breuer hab\u00eda tenido que suspender el tratamiento de Anna O. porque se vio rebasado por la fuerza que la contratransferencia tuvo en \u00e9l. Freud considera fundamental que el analista trabaje en su propio mundo emocional a trav\u00e9s del autoan\u00e1lisis, y m\u00e1s tarde propone el an\u00e1lisis did\u00e1ctico como herramienta (Etchegoyen, 1986, pp. 299-300).<\/p>\n<p>Con el <em>Hombre de las ratas, <\/em>Freud tiene una vivencia emocional complicada. Es un paciente violento con tendencias s\u00e1dicas que vuelca en el tratamiento. Freud se sostiene valiente y l\u00facido, en parte gracias a su concepto de transferencia, pues piensa que est\u00e1 frente a la repetici\u00f3n de una fuerza agresiva dirigida al padre que \u00e9l representa. Pero no hay que dejar de valorar que, en esta capacidad freudiana de tolerancia, est\u00e1 el aplomo brillante y sabio de un hombre que domina su propia rivalidad, utiliza su bondad para ser paciente, tiene fe en su m\u00e9todo y sostiene sus propias \u00e1reas s\u00e1dicas e infantiles en pro del tratamiento. Pienso que este gesto freudiano es un gran ejemplo cl\u00ednico del manejo de la contratransferencia, independientemente de c\u00f3mo se conceptualice a nivel te\u00f3rico.<\/p>\n<p>Los aportes m\u00e1s importantes para la teor\u00eda de la contratransferencia son los de Heimann y Racker. En los cincuentas, cada uno por su lado plantea que, a partir de la identificaci\u00f3n proyectiva de Klein, vamos a entender la contratransferencia como aquello que el paciente nos provoca. Bion no acepta esta idea, concuerda con que la identificaci\u00f3n proyectiva ser\u00e1 un elemento activo que provocar\u00e1 una resonancia emocional en el analista, pero sostiene que siguen existiendo puntos ciegos en el terapeuta y le preocupa que esos aspectos personales se confundan con lo que coloca el paciente. Bion prefiere seguir llam\u00e1ndole contratransferencia a lo que Freud denomin\u00f3 como tal y propone llamarle continente-contenido y empuje a la contra-actuaci\u00f3n, a lo que Racker y Heimann le llaman contratransferencia. Bion subraya que depende de la capacidad de pensar del continente qu\u00e9 tanto se va a actuar o no ante la provocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El analista debe trabajar con libertad, y muchas veces razones acad\u00e9micas, sociales, econ\u00f3micas, o de otro tipo, complican esta soltura. Un ejemplo es cuando se atiende al familiar de un colega y uno como terapeuta quiere ayudarlo y se siente m\u00e1s comprometido con \u00e9l a ra\u00edz de esa relaci\u00f3n, o cuando el ingreso que representa es significativo y uno cuida lo que le dice para evitar que se vaya. Estas razones son conscientes o preconscientes y hay que estar al pendiente de ellas; pero hay otra parte fundamental m\u00e1s sutil y personal que es inconsciente y se trabaja en el an\u00e1lisis personal y en los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Norberto Bleichmar dice: \u201cEl l\u00edmite de un an\u00e1lisis es el propio autoan\u00e1lisis\u201d (comunicaci\u00f3n personal). Hay que analizar los puntos ciegos del terapeuta, pues no podr\u00e1 interpretarle a su paciente nada que no pueda interpretarse a s\u00ed mismo. Si yo no aguanto que alguien me diga algo duro, no le podr\u00e9 decir algo as\u00ed a mi paciente. Hay que captar las partes propias de la contratransferencia para captar lo que ocurre en el tratamiento y diferenciar cu\u00e1les son nuestras y cu\u00e1les son proyectadas sobre nosotros. Hay aspectos que tienen que ver con lo que el paciente nos proyecta o genera, pero no hay que dejar de lado lo que uno como analista, con sus \u00e1reas personales tanto conscientes como inconscientes, aporta. La idea de contratransferencia se complejiza.<\/p>\n<p>Norberto Bleichmar explica que nosotros, como terapeutas, lo que tenemos que resolver es la neurosis de contratransferencia. En el momento en que se resuelva, la interpretaci\u00f3n va a fluir. Si despu\u00e9s el paciente logra resolver su neurosis de transferencia, esto ser\u00e1 secundario y depende en gran medida de sus propias posibilidades de desarrollo (comunicaci\u00f3n personal). Como analistas debemos estar muy atentos a los elementos contratransferenciales que nos atan y no nos dejan trabajar m\u00e1s libremente.<\/p>\n<p>Un ejemplo es el caso de una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os, tirana y desafiante, que se la pasaba ensuciando mi consultorio para ponerme en una posici\u00f3n de angustia y rigidez. La contraidentificacion complementaria conlleva ponerse en la posici\u00f3n complementaria a la del paciente. Si se pone muy desafiante, uno tiende naturalmente a ponerse m\u00e1s r\u00edgido. Esto frena la posibilidad de an\u00e1lisis. Para que un paciente pueda escuchar al analista, \u00e9ste necesita, primero que nada, despejar la transferencia, pero para lograrlo primero hay que despejar la contratransferencia. Esto implica un reto constante, y mucho est\u00f3mago de parte del analista.<\/p>\n<p>En este caso particular, para despejar la contratransferencia hab\u00eda que hacer una serie de movimientos: dejar el consultorio libre de armas potenciales para ensuciar, cubrir los muebles y artefactos que importan, tener en cuenta que no somos maestros ni queremos que el paciente se porte bien, aguantar un rato la identificaci\u00f3n proyectiva que nos avienta y a la vez no caer en el desaf\u00edo, sino m\u00e1s bien comenzar por describir esta identificaci\u00f3n que el paciente proyecta en uno, sostener la transferencia negativa y las emociones del paciente, y s\u00f3lo m\u00e1s adelante, cuando se haya calmado y se sienta contenido, entonces interpretar.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, relato una vi\u00f1eta cl\u00ednica para ejemplificar estas ideas con m\u00e1s detalle:<\/p>\n<p>Juan lleg\u00f3 a terapia llorando con una depresi\u00f3n fuerte, pero de fondo predominaban los rasgos sadomasoquistas. Los pleitos con sus familiares, los golpes, la violencia y la victimizaci\u00f3n nos hac\u00edan pensar cada vez m\u00e1s, a mis supervisores y a m\u00ed, en el territorio de la perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan es un hombre que sabe provocar la violencia, el rechazo. \u00c9l se sent\u00eda v\u00edctima del maltrato de los dem\u00e1s, pero en el tratamiento se observa que muchas veces \u00e9l lo provocaba.<\/p>\n<p>En la relaci\u00f3n anal\u00edtica se hizo una especie de complementariedad s\u00e1dico-masoquista ante las separaciones o ante los pagos: yo me convert\u00eda en la maltratadora cada vez que me iba de vacaciones, cuando le dec\u00eda algo que le dol\u00eda, aun ante las reposiciones solicitadas por \u00e9l yo era la mala que lo <em>hac\u00eda <\/em>venir en vacaciones. Hiciera lo que hiciera, yo estaba instalada en la posici\u00f3n de maltratadora. Juan me hac\u00eda sentir muy temerosa a la hora de interpretarle, era muy com\u00fan que me dijera: \u201cClaro que no, me est\u00e1s juzgando mal\u201d. Casi nunca aceptaba las interpretaciones transferenciales que yo le hac\u00eda, las viv\u00eda como un conflicto m\u00edo y me dec\u00eda: \u201cT\u00fa todo lo pasas a ti\u201d, y pon\u00eda cara de incredulidad y enojo cuando le dec\u00eda alguna interpretaci\u00f3n que no le gustaba escuchar. Yo me quedaba muy angustiada de estar trat\u00e1ndolo mal, hasta el punto de verme trat\u00e1ndolo \u201ccon pincitas\u201d. Cuando faltaba por enfermedad \u2500que era algo constante\u2500, se enojaba mucho si no le pod\u00eda reponer todas las sesiones, me hac\u00eda sentir que yo era muy estricta. Le costaba mucho trabajo pagarme y me daba angustia aumentarle los honorarios m\u00ednimamente. Cuando le dec\u00eda que estar\u00eda bien pasar a trabajar en div\u00e1n, \u00e9l lo rechazaba tajantemente.<\/p>\n<p>El paciente ten\u00eda un dominio de m\u00ed en la contratransferencia del que yo no pod\u00eda salir. El elemento de dominio estaba no s\u00f3lo cuando sent\u00eda que yo lo maltrataba, sino que \u00e9l me maltrataba a m\u00ed con sus caras, su rechazo y cr\u00edtica a lo que yo le dijera. Juan sent\u00eda que me aprovechaba de \u00e9l cuando le cobraba las sesiones que faltaba, pero en realidad era \u00e9l quien proyectaba su voracidad y parasitismo en m\u00ed. El sometimiento con su mirada, los sentimientos que me causaba en parte eran producto de lo que \u00e9l me proyectaba, pero definitivamente hab\u00eda algo m\u00e1s, algo propio.<\/p>\n<p>Era muy despreciativo conmigo, sin embargo, yo lo consideraba una v\u00edctima. Una de las acciones a las que recurr\u00eda era golpearse a s\u00ed mismo para hacer sentir mal a su pareja; algo similar pasaba entre nosotros. Yo resonaba con su tristeza y no lograba ver c\u00f3mo \u00e9l se lastimaba para da\u00f1ar al otro; c\u00f3mo dominaba mediante su victimizaci\u00f3n. La tiran\u00eda fue el campo que apareci\u00f3 como una situaci\u00f3n cl\u00ednica central.<\/p>\n<p>Hablando de mi parte de la contratransferencia consciente, pienso que, el empezar a trabajar con pacientes y el miedo de que se vayan me provocaba una carga tremenda. Empec\u00e9 a trabajar mis partes inconscientes en mi an\u00e1lisis y esto me permiti\u00f3 salir de ese dominio y hablar m\u00e1s libremente sin sentirme tan sometida.<\/p>\n<p>Cuando supervis\u00e9 el caso y logr\u00e9 salir de la contraidentificaci\u00f3n proyectiva, hubo un movimiento brusco en el an\u00e1lisis que tanto el paciente como yo sentimos. \u00c9l se enoj\u00f3 mucho, y amenaz\u00f3 con dejar de venir, pero no lo hizo, y llegamos a comprender sus partes m\u00e1s hostiles, as\u00ed como el mecanismo de victimizaci\u00f3n que utiliza constantemente en su vida. En sus propias palabras: \u201cCon esto llegamos a las peores partes de m\u00ed que no quer\u00eda que conocieras\u201d. S\u00f3lo al salirme del sometimiento en el que me encontraba \u2500con ayuda de la supervisi\u00f3n de analistas con mucha experiencia y conocimiento\u2500 fue que llegamos a entender y trabajar estas partes oscuras de su mente.<\/p>\n<p>La transferencia negativa se trabaja sosteni\u00e9ndola y hablando de ella. Hab\u00eda un tema de abuso y aprovechamiento que proyectaba en m\u00ed. Sent\u00eda que yo me aprovechaba cuando en realidad \u00e9l era quien se aprovechaba de m\u00ed. Hay que describir la transferencia negativa con paciencia y despu\u00e9s mostrar c\u00f3mo se comporta de esa misma forma afuera con sus seres queridos. Detr\u00e1s de la victimizaci\u00f3n hab\u00eda un ejercicio de tiran\u00eda, y toma mucho tiempo y trabajo para que un masoquista deje de usar su sometimiento para dominar al otro. Hay que sostener, describir y aguantar la transferencia negativa para despu\u00e9s poder regresarla en forma de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante saber distinguir las partes de la contratransferencia que son de uno de aquellas que pertenecen al paciente para entonces poder trabajarlas. Muchas veces se vuelve dif\u00edcil hacer esta distinci\u00f3n por nuestros puntos ciegos y por estar dentro de la relaci\u00f3n. De aqu\u00ed la importancia de supervisar, analizarse y estudiar mucho para trabajar y entender verdaderamente lo que pasa con quienes nos consultan.<\/p>\n<p><strong>Referencias <\/strong><\/p>\n<p>Etchegoyen, H. (1986).<em> Los fundamentos de la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica. <\/em>Buenos Aires: Amorrortu.<\/p>\n<p>Ortiz, E. (2011). <em>La mente en desarrollo. Reflexiones sobre cl\u00ednica psicoanal\u00edtica.<\/em> M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sara Fasja La contratransferencia es un concepto psicoanal\u00edtico muy actual y \u00fatil. Si bien Freud cuando lo describi\u00f3 lo consider\u00f3 un obst\u00e1culo para el tratamiento, en su ejercicio cl\u00ednico despleg\u00f3 gran maestr\u00eda en su manejo. \u00c9l pensaba que la contratransferencia es producto de los puntos ciegos personales, de aquellos aspectos conflictivos no suficientemente analizados en la persona del analista, que podr\u00edan influir para que en el trabajo anal\u00edtico no se detecte alg\u00fan problema o incluso se acent\u00fae y react\u00fae el conflicto. 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