{"id":4060,"date":"2019-07-30T16:20:51","date_gmt":"2019-07-30T22:20:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=4060"},"modified":"2026-02-03T13:42:19","modified_gmt":"2026-02-03T19:42:19","slug":"doctor-pasavento-o-la-dificultad-de-no-ser-nadie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/doctor-pasavento-o-la-dificultad-de-no-ser-nadie\/","title":{"rendered":"\u2018Doctor Pasavento\u2019 o la dificultad de no ser nadie"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Laura Irene Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p style=\"text-align: right;padding-left: 60px\"><em>S\u00f3lo s\u00e9 que me fascina escribir sobre el misterio de que exista el misterio de la existencia del mundo. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Enrique Vila-Matas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>En una estaci\u00f3n de tren de Sevilla, un escritor espa\u00f1ol de cierta fama ve c\u00f3mo un desconocido lo suplanta y aborda el taxi que estaba destinado a llevarlo a dar una conferencia sobre la desaparici\u00f3n del sujeto moderno. Tras recuperarse de la sorpresa, decide aprovechar para no presentarse en dicho acto y simular durante once d\u00edas su propia desaparici\u00f3n, como alguna vez hiciera Agatha Christie; sin embargo, contrario a sus pron\u00f3sticos y a lo que ocurriera con la escritora inglesa, a \u00e9l nadie lo busca. Comienza as\u00ed una fuga sin fin que tiene tanto de personal como de literaria; un intento por borrar su pasado, su escritura y su propia personalidad, as\u00ed como la huella que ha dejado en el mundo.<\/p>\n<p>\u00c9sta es la historia de Andr\u00e9s Pasavento, escritor t\u00edmido que decide alejarse de los reflectores, ser un cero a la izquierda y vivir en el anonimato para huir del \u201cmundanal ruido\u201d, como dir\u00eda fray Luis de Le\u00f3n. Y al mismo tiempo, el protagonista de esta novela se pregunta c\u00f3mo ser\u00eda empezar de nuevo: \u00bfqu\u00e9 escribir\u00eda si escribiera?<\/p>\n<p>Finge entonces ser un doctor en psiquiatr\u00eda que se ha retirado de la consulta y est\u00e1 comenzando una vida de escritor. Posesionado plenamente de su papel, el doctor Pasavento le \u201cconfiesa\u201d a otro psiquiatra: \u201cFui psiquiatra para ganarme la vida, pero en realidad siempre quise ser escritor para explicar que, aunque no entendamos nada, la literatura le da sentido a todo\u201d.<\/p>\n<p>Se trata, durante toda la novela, de la cuesti\u00f3n de la identidad. De c\u00f3mo un escritor, al hacerse medianamente famoso, ha traicionado sus principios, su \u201cfuerte voluntad de ocultamiento y de desaparici\u00f3n en el texto\u201d. Ahora ese personaje decide empezar de nuevo, pues, por una parte, la mirada de los otros es tan impositiva y penetrante que no le permite desarrollar su escritura privada y, por otra, desea probar una vez m\u00e1s lo que se siente ser principiante. Para ello decide crearse una segunda identidad.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 \u00e9ste un reencuentro con el escritor principiante que alguna vez fue, y que no aspiraba a la fama sino a escribir para apartarse. La construcci\u00f3n de su nueva personalidad como psiquiatra retirado lo conducir\u00e1 por diversas reflexiones y lo llevar\u00e1 a varios intentos de autodefinici\u00f3n y constantes preguntas sobre la identidad: \u201c\u00bfQui\u00e9n era yo? \u00bfAlguien que se daba a s\u00ed mismo por desaparecido? \u00bfAlguien con un sombrero de fieltro? [\u2026] \u00bfEstaba loco? \u00bfHab\u00eda muerto? \u00bfEra un muerto que estaba loco? \u00bfHab\u00eda simplemente bebido demasiado?\u201d O m\u00e1s adelante: \u201cNo era un h\u00e9roe [\u2026 era] un odiador profundo de la grandeza, de esa obligaci\u00f3n de tener que ser alguien en la vida, un odiador del poder. Un amante de los escritores de rostros secretos y de la discreci\u00f3n en la literatura\u201d.<\/p>\n<p>Y aunque parece que todo gira en torno a la identidad y la desaparici\u00f3n, y en gran medida as\u00ed es, en el fondo esta novela trata, como ha explicado su autor, \u201cde la dificultad de no ser nadie\u201d. El protagonista de esta historia quiere seguir los pasos del escritor suizo Robert Walser, quien nunca aspir\u00f3 al \u00e9xito ni a la grandeza y, m\u00e1s bien, trat\u00f3 de ir haciendo sus textos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, su trazo cada vez m\u00e1s tenue y diminuto, para deslizarse, lentamente y sin ser notado, hacia el silencio.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, Enrique Vila-Matas, autor de este libro, ha reflexionado de muy diversas maneras sobre la escritura y el oficio de escritor, la vida y la obra de otros autores y todo lo concerniente a crear dispositivos narrativos que no pueden encasillarse en un solo g\u00e9nero, y \u00e9sta no es la excepci\u00f3n. Dentro de tal andamiaje, esta novela-ensayo gira en torno a varios temas o preocupaciones vitales del autor: \u201cla soledad, la locura, el silencio, la libertad. Y tambi\u00e9n la impostura, la idea de viajar y perder pa\u00edses, la muerte, la desaparici\u00f3n, el abismo. Y la bella infelicidad\u201d.<\/p>\n<p>Pasavento se ir\u00e1 enredando poco a poco en su juego de doble personalidad hasta que se da cuenta de que lleva tiempo escuchando una voz que lo cuestiona y se burla de sus intentos de desaparecer, que no son sino reflejo de un profundo deseo de ser encontrado. \u201cLa pasi\u00f3n por desaparecer es al mismo tiempo un intento de afirmaci\u00f3n del yo\u201d, le ha insinuado esa voz interior, el doctor Ingravallo, quien tambi\u00e9n le advierte que, \u201cpor muy lejos que uno se encuentre en un sentido f\u00edsico (aunque est\u00e9 en una isla desierta o encerrado en una celda solitaria), descubre que est\u00e1 habitado por otros\u201d.<\/p>\n<p>Eso es precisamente lo que descubrir\u00e1 Pasavento, que est\u00e1 habitado por otros, y, entre juegos literarios y confusiones de personalidad reales, el protagonista desarrollar\u00e1 otros personajes, como el doctor Pynchon o Pinch\u00f3n, y llegar\u00e1 incluso a tener algunas alucinaciones auditivas que no sabr\u00e1 si atribuir al cansancio, al alcohol o a la locura. M\u00e1s adelante afirmar\u00e1:<\/p>\n<blockquote><p>Que estaba loco no ten\u00eda por qu\u00e9 ponerlo demasiado en duda. Bastaba con ver que yo cre\u00eda que un doctor habitaba en el interior de m\u00ed mismo y encima a ese doctor lo imaginaba con un peinado moderno que imitaba las formas de un radiador y con andares de oso babeante \u2013porque as\u00ed empec\u00e9 a imaginarlo\u2013, todo un se\u00f1or especialista en neuroqu\u00edmica del cerebro.<\/p><\/blockquote>\n<p>Contrario a lo que pueda pensarse, esa locura que apenas comienza (y que tambi\u00e9n puede ser solamente un juego literario del escritor protagonista) no le impedir\u00e1 en ning\u00fan momento un pensamiento l\u00facido plagado de ideas de otros autores que, como este personaje (y como tambi\u00e9n el propio Vila-Matas), han escrito largo y tendido sobre las contradicciones del sujeto moderno:<\/p>\n<blockquote><p>\u00bfAcaso yo mismo, por ejemplo, no llevaba desde el pasado 16 de diciembre queriendo desaparecer, pero al mismo tiempo sintiendo a veces nostalgia de mi mundo anterior y hasta de vez en cuando deseando m\u00e1s bien lo contrario, es decir, reaparecer? En psicolog\u00eda social todo esto se conoc\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os con el nombre de disonancia cognitiva, aunque otros la llamaban compartimentaci\u00f3n. Algunos, como Francis Scott Fitzgerald, hab\u00edan llegado a decir que era el indicio m\u00e1s claro del genio. Walt Whitman (\u00ab\u00bfMe contradigo? Muy bien, me contradigo\u00bb) consideraba que actuar as\u00ed era un estimulante s\u00edntoma de que uno es amplio y contiene multitudes. Para el aforista estadounidense Yogi Berra era llegar a una desviaci\u00f3n en el camino y tomar las dos direcciones.<\/p><\/blockquote>\n<p>A ese contradictorio doctor Pasavento le gustar\u00eda hacer un pacto con Mefist\u00f3feles para que borre la juventud de Andr\u00e9s y as\u00ed \u00e9l pueda consolidar su nueva personalidad. \u201cLa identidad es una carga pesad\u00edsima, y hay que liberarse de ella\u201d, se dice a s\u00ed mismo. Poco a poco le ir\u00e1 construyendo una biograf\u00eda al doctor Fausto Pasavento, la cual pondr\u00e1 a prueba con antiguos conocidos y nuevos desconocidos, ya en N\u00e1poles, ya en Par\u00eds, o escondido en un an\u00f3nimo cuarto de hotel fingiendo que escribe desde alg\u00fan lugar remoto.<\/p>\n<p>Sin duda es \u00e9sta una fascinante novela en torno a la identidad y las personalidades m\u00faltiples, en la que una de las reflexiones centrales es aquella idea de Borges acerca de una pregunta vital com\u00fan a todos los seres humanos: \u201cLa verdad es que morimos cada d\u00eda y que nacemos cada d\u00eda. Estamos continuamente naciendo y muriendo. Por eso el problema del tiempo nos toca m\u00e1s que los otros problemas metaf\u00edsicos. Porque los otros son abstractos. El del tiempo es nuestro problema. \u00bfQui\u00e9n soy yo? \u00bfQui\u00e9n es cada uno de nosotros?\u201d<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Mendoza, L. (2011). <em>El juego de la desaparici\u00f3n: metaficci\u00f3n en \u2018Doctor Pasavento\u2019 de Enrique Vila-Matas. <\/em>M\u00e9xico: UNAM. Tesis de Licenciatura en Lengua y Literaturas Hisp\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Vila-Matas, E. (2005). <em>Doctor Pasavento. <\/em>Barcelona: Anagrama.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Todas las citas de este art\u00edculo provienen de la novela, a excepci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de que trata \u201cde la dificultad de no ser nadie\u201d, procedente de la web del autor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Laura Irene Gonz\u00e1lez S\u00f3lo s\u00e9 que me fascina escribir sobre el misterio de que exista el misterio de la existencia del mundo. Enrique Vila-Matas[1] En una estaci\u00f3n de tren de Sevilla, un escritor espa\u00f1ol de cierta fama ve c\u00f3mo un desconocido lo suplanta y aborda el taxi que estaba destinado a llevarlo a dar una conferencia sobre la desaparici\u00f3n del sujeto moderno. Tras recuperarse de la sorpresa, decide aprovechar para no presentarse en dicho acto y simular durante once d\u00edas su propia desaparici\u00f3n, como alguna vez hiciera Agatha Christie; sin embargo, contrario a sus pron\u00f3sticos y a lo que\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":13812,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1421],"tags":[197,209,91,326,2],"blocksy_meta":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4060"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4060"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4060\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10699,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4060\/revisions\/10699"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13812"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}