{"id":3267,"date":"2019-05-04T02:23:49","date_gmt":"2019-05-04T08:23:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=3267"},"modified":"2023-04-18T16:11:29","modified_gmt":"2023-04-18T22:11:29","slug":"fobias-comunes-en-los-ninos-de-edad-escolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/fobias-comunes-en-los-ninos-de-edad-escolar\/","title":{"rendered":"Fobias comunes en los ni\u00f1os de edad escolar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Karina Velasco Cota<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Du\u00e9rmete ni\u00f1o, du\u00e9rmete ya o vendr\u00e1 el coco y te comer\u00e1<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Canci\u00f3n popular<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El miedo es una emoci\u00f3n b\u00e1sica que en menor o mayor medida experimentamos a lo largo de toda la vida. No obstante, las situaciones o las cosas que se temen pueden variar con la edad y con el momento vital en el que nos encontramos. Por ejemplo, un beb\u00e9 teme a ciertos est\u00edmulos de su medio ambiente, como sonidos fuertes, y a medida que crece experimenta temor hacia a objetos, personas o situaciones extra\u00f1as, sobre todo aquellas que amenazan su integridad; mientras que los adolescentes pudieran temer mucho m\u00e1s la falta de aprobaci\u00f3n social, el rid\u00edculo, as\u00ed como un bajo rendimiento acad\u00e9mico o f\u00edsico. Es frecuente que algunos temores remitan de forma natural y espont\u00e1nea, y que otros nuevos lleguen a aparecer.<\/p>\n<p>En la infancia, los miedos y las fobias son fen\u00f3menos altamente frecuentes, y en ocasiones los ni\u00f1os temen, como parte de la herencia instintiva que nos protege, a ciertos objetos y situaciones comunes. Los temores de esta naturaleza suelen ser esperables y transitorios, por ejemplo, el miedo a la oscuridad, a los fen\u00f3menos naturales, los animales, contextos desconocidos, la muerte y situaciones de separaci\u00f3n e inseguridad en general.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista evolutivo, el miedo cumple una funci\u00f3n fundamental e imprescindible para la supervivencia y la adaptaci\u00f3n. Los seres humanos somos particularmente vulnerables biol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente al nacer y durante los primeros a\u00f1os. Nuestra conservaci\u00f3n y bienestar dependen de los cuidados de otro, espec\u00edficamente de los padres, y el miedo forma parte de la armer\u00eda de la que disponemos de manera natural para incrementar nuestras posibilidades de subsistencia. Se trata de una se\u00f1al de alarma que nos ayuda a advertir de forma anticipatoria la existencia de posibles peligros que amenazan la vida, y que a su vez permite activar una respuesta del sistema nervioso central para poder evitar dicho peligro, ya sea escapando o buscando la protecci\u00f3n de otro (Freud, 2013b).<\/p>\n<p>Pensemos en el ejemplo de en un ni\u00f1o peque\u00f1o que pierde de vista a su mam\u00e1 en un centro comercial, se angustia y siente miedo; a trav\u00e9s de su respiraci\u00f3n profunda y del aumento de su pulso cardiaco, el ox\u00edgeno llega a su cerebro r\u00e1pidamente con el objetivo de brindarle mayor capacidad para hacer frente a dicha situaci\u00f3n, ya sea a trav\u00e9s del llanto, la vista, el movimiento, etc. Sin embargo, lo que suceda despu\u00e9s tambi\u00e9n depender\u00e1 de otros factores psicol\u00f3gicos y ambientales.<\/p>\n<p>Ahora bien, pese a que estamos \u201cprogramados\u201d evolutivamente para sentir miedo ante condiciones de peligro, el miedo es vivido tambi\u00e9n de una forma muy individual. El evento amenazante puede ser el mismo \u2012como un sismo\u2012, pero la subjetividad de la vivencia depender\u00e1 del entramado entre los factores constitucionales, hist\u00f3ricos y ps\u00edquicos de cada persona, lo que imposibilita la predicci\u00f3n y categorizaci\u00f3n de todas las reacciones posibles.<\/p>\n<p>Esto explica por qu\u00e9 el pasado 19 de septiembre pudimos observar, por un lado, gente que paulatinamente pudo reincorporarse a su vida cotidiana y, por otro, personas que, sin haber sido necesariamente afectadas material o f\u00edsicamente, se vieron acechadas por temores intensos e incapacitantes durante un largo periodo de tiempo.<\/p>\n<p>Por otra parte, podemos observar distintos tipos de miedos que a simple vista pudieran parecernos absurdos, por ejemplo, aquellos que tienen que ver con fantasmas, monstruos o situaciones que no ponen en riesgo la seguridad f\u00edsica del ni\u00f1o, como los payasos, la escuela, ciertos alimentos, animales poco peligrosos, etc. Estas respuestas desproporcionadas e irracionales desaf\u00edan nuestro sentido com\u00fan y hacen que nos cuestionemos acerca del funcionamiento de la mente y las emociones: \u00bfcu\u00e1ndo el miedo deja de ser una respuesta natural y se convierte en una fobia?<\/p>\n<p>Algunas perspectivas psicol\u00f3gicas consideran que la diferencia entre el miedo y la fobia es esencialmente cuantitativa, o bien, que la fobia puede considerarse como un tipo de miedo extremo. La perspectiva que nos ofrece el psicoan\u00e1lisis es quiz\u00e1 mucho m\u00e1s rica en significados, pero no exenta de discusi\u00f3n. Mientras que ciertos autores establecen una distinci\u00f3n rigurosa \u2012como Anna Freud\u2012, otros \u2012como Melanie Klein\u2012 piensan que detr\u00e1s de los miedos y las fobias se encuentran los mismos mecanismos de producci\u00f3n (Dio Bleichmar, 1981). M\u00e1s adelante volveremos a este punto, pero para ello primero requerimos esclarecer qu\u00e9 es una fobia.<\/p>\n<p>Una fobia se define como el miedo excesivo, desproporcionado e injustificado a un objeto o situaci\u00f3n espec\u00edfica que el ni\u00f1o trata de manejar a trav\u00e9s de una aparente actitud de evitaci\u00f3n, ya que por un lado reh\u00faye encontrarse con el objeto o situaci\u00f3n que le despierta temor, pero de forma simult\u00e1nea parece pensar obsesivamente en ello. Los temores dejan de ser transitorios para convertirse en una sensaci\u00f3n constante de peligro que controla, restringe y deteriora la calidad de vida del ni\u00f1o y de aquellos que lo rodean.<\/p>\n<p>En los ni\u00f1os, el miedo puede expresarse a trav\u00e9s de irritabilidad, llanto, rabietas, paralizaci\u00f3n o el impulso de aferrarse (APA, 2018). Adicionalmente, suelen presentar una preocupaci\u00f3n anticipada sobre hechos negativos y poco probables, y no se conforman con explicaciones racionales. Debemos tener presente que el ni\u00f1o que exhibe un trastorno de angustia, como en el caso de una fobia, no puede ejercer control voluntario sobre sus miedos y por lo tanto sufre por ello, independientemente de la ganancia secundaria que obtiene a partir de su condici\u00f3n, como recibir m\u00e1s atenci\u00f3n de los padres, quedarse en casa al cuidado de la madre, etc.<\/p>\n<p>Las fobias que presentan los ni\u00f1os en la edad escolar reflejan su desarrollo cognitivo, emocional y sexual. En este periodo se desarrollan la mayor\u00eda de las fobias relacionadas con animales \u2013salvajes y otros peque\u00f1os como los insectos\u2012, situaciones m\u00e9dicas como enfermedades y accidentes, sucesos sobrenaturales, a las tormentas, al mar o al agua en general, as\u00ed como a la separaci\u00f3n y a quedarse solos.<\/p>\n<p>La fobia escolar es quiz\u00e1 uno de los trastornos m\u00e1s frecuentes y comprometedores en esta edad. Se trata del miedo intenso y prolongado que experimenta el ni\u00f1o hacia la situaci\u00f3n escolar y que va acompa\u00f1ado por el rechazo, la evitaci\u00f3n de esta actividad y la presencia de ciertos s\u00edntomas f\u00edsicos relacionados con la presencia de ansiedad: taquicardia, sudoraci\u00f3n, v\u00f3mitos, dolor de cabeza, insomnio. Habitualmente observamos en estos casos un v\u00ednculo dependiente y de control hacia los padres y, m\u00e1s espec\u00edficamente, hacia la madre.<\/p>\n<p>El psicoan\u00e1lisis, como m\u00e9todo de investigaci\u00f3n de los fen\u00f3menos mentales, nos ha ayudado a comprender que nuestros temores no s\u00f3lo est\u00e1n relacionados con una amenaza externa y concreta, sino principalmente con una amenaza interna e inconsciente. \u00bfPor qu\u00e9 un ni\u00f1o desarrolla una fobia a los payasos o a los grillos cuando claramente ninguno de \u00e9stos representa una amenaza real?<\/p>\n<p>En este caso el miedo aparentemente es una respuesta desproporcionada e irracional que no podemos entender a primera vista, sin embargo, si lo pensamos como la expresi\u00f3n de un conflicto interno que se desplaza, por as\u00ed decirlo, hacia alg\u00fan objeto o evento externo \u2013 el payaso o los grillos\u2012, comprendemos que m\u00e1s all\u00e1 de los s\u00edntomas observables lo importante es entender que, sea cual sea la situaci\u00f3n o el objeto temido, es el representante de un conflicto ps\u00edquico enraizado en la intimidad de la mente y las emociones.<\/p>\n<p>Sigmund Freud explica que, en la fobia, una representaci\u00f3n indeseable es reprimida y el afecto ligado a \u00e9sta es liberado en forma de angustia, misma que, gracias a un trabajo ps\u00edquico que involucra procesos de desplazamiento y condensaci\u00f3n, se asocia a un objeto determinado, es decir, el objeto f\u00f3bico: un avi\u00f3n, un animal, un personaje, etc. En su famoso historial cl\u00ednico de Hans, un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os aquejado por una fobia a los caballos, el objeto f\u00f3bico concentraba sus deseos ed\u00edpicos, su angustia de castraci\u00f3n, sus deseos fratricidas, su curiosidad sexual y sus cuestionamientos sobre el embarazo y el nacimiento de los beb\u00e9s (Freud, 2013a).<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy en d\u00eda sabemos que no podemos darle un car\u00e1cter abarcador a toda fobia pens\u00e1ndola como la expresi\u00f3n de un conflicto ed\u00edpico. A ra\u00edz de los desarrollos kleinianos pensamos que detr\u00e1s de ciertas fobias encontramos ansiedades m\u00e1s tempranas ligadas al sadismo oral y al supery\u00f3 temprano que son colocadas violentamente en un objeto externo v\u00eda identificaci\u00f3n proyectiva. Otros autores acent\u00faan los procesos de identificaci\u00f3n en el desarrollo de una fobia y su importancia en la construcci\u00f3n de la identidad y del car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Para un ni\u00f1o peque\u00f1o el temor a la oscuridad podr\u00eda encubrir la curiosidad inconsciente por la vida sexual de sus padres, o bien estar relacionado con una ansiedad catastr\u00f3fica frente a la separaci\u00f3n de la madre, pero tambi\u00e9n podr\u00eda reflejar el discurso de los padres actuando sobre la identidad del ni\u00f1o, y as\u00ed podemos continuar descubriendo m\u00faltiples niveles de significados inconscientes.<\/p>\n<p>Es decir, la fobia posee un sentido manifiesto, que nos resulta evidente, y otro interno que nos es desconocido. Como hemos venido enfatizando, el s\u00edntoma \u2013la fobia\u2012, nunca es ajeno a la historia del ni\u00f1o, a sus v\u00ednculos fundamentales, a sus fantas\u00edas y deseos inconscientes.<\/p>\n<p>Cuando los temores se vuelven imposibles de manejar en el contexto familiar y \u00e9stos comienzan paulatinamente a cobrar un mayor terreno en la vida del ni\u00f1o, un tratamiento psicoterap\u00e9utico constituye el tratamiento de primera l\u00ednea. Cabe mencionar que, en ciertas ocasiones, cuando la fobia denota ansiedades m\u00e1s persecutorias, incapacitando al ni\u00f1o de tal forma que su integridad y bienestar se ven comprometidas, puede ser necesaria una valoraci\u00f3n psiqui\u00e1trica.<\/p>\n<p>El tratamiento oportuno de un trastorno f\u00f3bico puede evitar el riesgo de experimentar otros trastornos de ansiedad y, en general, diferentes alteraciones psicopatol\u00f3gicas en la etapa adulta. La psicoterapia infantil de corte psicoanal\u00edtico permite que, m\u00e1s all\u00e1 de las manifestaciones observables, el ni\u00f1o acceda a la comprensi\u00f3n y el proceso de elaboraci\u00f3n del conflicto ps\u00edquico que proporciona dinamismo a la fobia, a la luz de su propia subjetividad y complejidad.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>American Psychiatric Association (2018). <em>DSM-V: Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales.<\/em> Buenos Aires: Editorial M\u00e9dica Panamericana.<\/p>\n<p>Dio Bleichmar, E. (1981). <em>Temores y fobias: condiciones de g\u00e9nesis en la infancia<\/em>. Buenos Aires: Acta.<\/p>\n<p>Chorot, P.; Sand\u00edn, B., y Valiente, R. (2011). <em>Miedos y fobias en la infancia y adolescencia.<\/em> Madrid: UNED.<\/p>\n<p>Freud, S. (2013a). An\u00e1lisis de la fobia de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os. En <em>Obras completas, 10: An\u00e1lisis de la fobia de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os (caso del peque\u00f1o Hans) y A prop\u00f3sito de un caso de neurosis obsesiva (caso del \u00abhombre de las ratas\u00bb) (1909) <\/em>(pp.\u00a01-118)<em>.<\/em> Buenos Aires: Amorrortu. (Obra original publicada en 1909.)<\/p>\n<p>Freud, S. (2013b). Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia. En <em>Obras completas, 20: Presentaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica; Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia; \u00bfPueden los legos ejercer el an\u00e1lisis?, y otras obras (1925-1926) <\/em>(pp.\u00a071-164). Buenos Aires: Amorrortu. (Obra original publicada en 1926.)<\/p>\n<p><strong>Art\u00edculo del Diplomado \u201cComprensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n del juego infantil. Diagn\u00f3sticos y sesiones\u201d<\/strong><br \/>\nInicia: 30 de octubre de 2020<br \/>\nClases todos los\u00a0viernes de 10:00 a 13:00 hrs.<br \/>\nDuraci\u00f3n: 9 meses<br \/>\n<strong>Imparte: Dra. 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