{"id":3180,"date":"2019-04-02T23:31:18","date_gmt":"2019-04-03T05:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=3180"},"modified":"2023-04-18T16:15:02","modified_gmt":"2023-04-18T22:15:02","slug":"ninez-y-adolescencia-desde-el-psicoanalisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/ninez-y-adolescencia-desde-el-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"Ni\u00f1ez y adolescencia desde el psicoan\u00e1lisis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Mar\u00eda Teresa Albarr\u00e1n<\/p>\n<p>Los conceptos de \u201cni\u00f1o\u201d y \u201cadolescente\u201d son en apariencia f\u00e1ciles de definir. Cuando se cree saberlo sin m\u00e1s, ocurre que, cuando un ni\u00f1o o un adolescente asiste a consulta, se le aplica una serie de pruebas u otras formas de acopio de datos, a fin de escudri\u00f1ar c\u00f3mo se siente, c\u00f3mo piensa, qu\u00e9 fantasea, poniendo de relieve que lo que se considera como el ni\u00f1o o el adolescente empieza y termina en las fronteras de su cuerpo, es decir, una entidad psicof\u00edsica.<\/p>\n<p>Esto puede ser el origen de muchos errores, como el de inventarle una enfermedad para tratarlo sin plantearse preguntas como: \u00bfQu\u00e9 pasa ah\u00ed? \u00bfD\u00f3nde y con qui\u00e9n vive o a qu\u00e9 escuela asiste? El conjunto de pruebas y otras t\u00e9cnicas de diagn\u00f3stico es \u00fatil siempre y cuando no enmascare con una etiqueta o un percentil la historia cl\u00ednica, lo que servir\u00eda, m\u00e1s que como un complemento, como defensa frente al relato frecuentemente siniestro, insoportable del paciente.<\/p>\n<p>Para entender a un adolescente, o bien, a un adulto, tenemos que retroceder incluso al tiempo en que \u00e9l a\u00fan no estaba. Por \u201cretroceder\u201d no nos referimos a la concepci\u00f3n m\u00e1s difundida del psicoan\u00e1lisis sobre temas como: las fantas\u00edas tempranas o los traumas precoces. Se trata de ahondar m\u00e1s bien en una historia de deseos que preceden al sujeto y que van a determinar un lugar para \u00e9l en el seno de esa estructura. Estos deseos se traducen en mitos familiares que son actuados, sin saberlo, por sus integrantes.<\/p>\n<p>La idea del \u201cni\u00f1o inmaduro\u201d que no sabe nada o del \u201cadolescente inconsciente\u201d, etiquetado as\u00ed porque no act\u00faa conforme a ciertos patrones establecidos, est\u00e1 cargada de ideolog\u00eda y en el fondo revela una estructura en la que subyacen relaciones de poder.<\/p>\n<p>Por el contrario, si mediante el psicoan\u00e1lisis nos acercamos a nuestra propia infancia y adolescencia, veremos que el ni\u00f1o o adolescente que nos ocupa no est\u00e1 tan lejos y forma parte de nuestra propia historia, vive en nosotros y aflora de mil maneras en nuestros sue\u00f1os y fantas\u00edas m\u00e1s \u00edntimas.<\/p>\n<p>Tanto la adolescencia como la ni\u00f1ez son fases de cambio y transformaci\u00f3n que son capitales para el paso a la edad adulta. Implican un cambio de perspectiva, la ca\u00edda y la construcci\u00f3n de valores e ideales, as\u00ed como transformaciones corporales. La adolescencia tambi\u00e9n representa la muerte de esa larga dependencia de los padres que caracteriza a la infancia.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se ha hecho evidente en los c\u00edrculos de atenci\u00f3n la necesidad de sistematizar el trabajo cl\u00ednico con pacientes menores de edad. La experiencia demuestra que en m\u00faltiples ocasiones la \u00fanica v\u00eda de acceso en la formulaci\u00f3n de una demanda de atenci\u00f3n es a trav\u00e9s del pedido de ayuda para un hijo.<\/p>\n<p>El psicoan\u00e1lisis es particularmente \u00fatil en este campo, pues provee los elementos necesarios para diferenciar qu\u00e9 corresponde a la problem\u00e1tica parental y qu\u00e9 es espec\u00edfico de la conflictiva emocional del chico. M\u00e1s all\u00e1 de la normativizaci\u00f3n del sujeto al medio, el psicoan\u00e1lisis busca encontrar las constantes que determinan la existencia de ese cuerpo sufriente y, a trav\u00e9s del proceso particular que supone, logra develar su verdad de sujeto con un consiguiente cambio de posici\u00f3n frente a su realidad.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n anal\u00edtica puede enfrentar mejor el enigma de las formaciones imaginarias, de las marcas del s\u00edntoma en el cuerpo, e incluso matizar su intervenci\u00f3n con los conocimientos psicopatol\u00f3gicos y con la reflexi\u00f3n que sobre las articulaciones del discurso familiar y social en la din\u00e1mica del conflicto provee el trabajo sobre lo inconsciente. El corte mismo de la entrevista anal\u00edtica puede fungir como un modelo que descentre de la respuesta t\u00e9cnica que representa la entrevista cerrada, apegada a un mero formulario.<\/p>\n<p>El s\u00edntoma es el signo de un indecible, como en el sue\u00f1o. Es ah\u00ed donde, en forma aleg\u00f3rica, se recrean los conflictos del universo familiar individual. Su \u201cenfermedad\u201d es incluso producto de la influencia de un otro. La anomal\u00eda es muchas veces inducida, deseada inconscientemente, sostenida en provecho de sentimientos inconfesables. La demanda de atenci\u00f3n que formulan los padres para un hijo es tan ambivalente como su propia neurosis, ya que si, por un lado, piden atenci\u00f3n para su hijo, por otro, desean que el tratamiento fracase.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva se comprender\u00e1 por qu\u00e9 no basta entonces con desarrollar habilidades que omitan el rastro del s\u00edntoma, que, si bien puede a veces borrarse, s\u00f3lo desplaza la cuesti\u00f3n hacia otro lugar del discurso. Tampoco se soluciona el problema culpando al ni\u00f1o de sus malos h\u00e1bitos de estudio o a los padres de falta de motivaci\u00f3n para con los hijos, sino que se corre el riesgo de afrontar el latigazo de la culpa, que no ayuda y en cambio aniquila. El ni\u00f1o no mejora con eso, \u00e9l est\u00e1 enfermo de miedo, de angustia y de odio, lo cual puede expresarse a trav\u00e9s de su mutismo, del ataque a sus compa\u00f1eros, la masturbaci\u00f3n compulsiva o quiz\u00e1 en frecuentes accidentes que pongan en riesgo su integridad f\u00edsica o su vida.<\/p>\n<p>En cuanto al adolescente, \u201cadolecer\u201d significa \u201ccarecer de\u201d, y la adolescencia es la etapa en que con m\u00e1s viveza se hacen presentes esas carencias. \u00bfSer\u00e1 por eso que el adulto se niega a escuchar lo que el muchacho dice, puesto que de esa manera niega parte de sus propias carencias que el muchacho le refleja?<\/p>\n<p>Se nos dificulta muchas veces a los padres, maestros y adultos en general cuestionar la imagen ideal en que nos hemos instalado y es as\u00ed como tratan de imponerse opiniones sobre los j\u00f3venes, obturando los caminos que podr\u00edan servir como ritos de iniciaci\u00f3n para la vida adulta.<\/p>\n<p>La necesidad del joven de autoafirmarse y diferenciarse del adulto lo mueve a enfrentamientos a veces violentos con \u00e9ste. El dilema para el adolescente es, entonces, c\u00f3mo hacerse o\u00edr sin destruir a ese del que espera una respuesta, y para el adulto, c\u00f3mo escuchar sin evadirse o someter.<\/p>\n<p>Por lo tanto, se hace necesario esclarecer desde la escucha psicoanal\u00edtica los discursos del ni\u00f1o y el adolescente, ofreciendo un espacio de reflexi\u00f3n y an\u00e1lisis mediante el cual se posibilite la comprensi\u00f3n sobre el tema, as\u00ed como un acercamiento terap\u00e9utico a las distintas modalidades de trabajo generadas desde el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Manonni, O., Deluz, A., Gibello, B., y H\u00e9brard, J. (2009). <em>La crisis de la adolescencia<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/p>\n<p>Valas, P. (1989). <em>Ni\u00f1os en psicoan\u00e1lisis<\/em>. Buenos Aires: Manantial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mar\u00eda Teresa Albarr\u00e1n Los conceptos de \u201cni\u00f1o\u201d y \u201cadolescente\u201d son en apariencia f\u00e1ciles de definir. Cuando se cree saberlo sin m\u00e1s, ocurre que, cuando un ni\u00f1o o un adolescente asiste a consulta, se le aplica una serie de pruebas u otras formas de acopio de datos, a fin de escudri\u00f1ar c\u00f3mo se siente, c\u00f3mo piensa, qu\u00e9 fantasea, poniendo de relieve que lo que se considera como el ni\u00f1o o el adolescente empieza y termina en las fronteras de su cuerpo, es decir, una entidad psicof\u00edsica. 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