{"id":3165,"date":"2019-04-02T04:25:41","date_gmt":"2019-04-02T10:25:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/?p=3165"},"modified":"2023-04-18T16:20:35","modified_gmt":"2023-04-18T22:20:35","slug":"el-conflicto-inconsciente-en-el-psicoanalisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.centroeleia.edu.mx\/blog\/el-conflicto-inconsciente-en-el-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"El conflicto inconsciente en el psicoan\u00e1lisis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por Guillermo Nieto Delgadillo<\/p>\n<p>Si pudi\u00e9ramos jerarquizar la importancia de los descubrimientos de Sigmund Freud (tarea imposible e innecesaria, a mi parecer), muy probablemente le otorgar\u00edamos al descubrimiento y la sistematizaci\u00f3n del inconsciente el lugar privilegiado. El creador del psicoan\u00e1lisis fue capaz de vislumbrar los estratos m\u00e1s profundos de la mente humana y de desarrollar un m\u00e9todo para explorarlo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue lo que llev\u00f3 al genio austriaco a hacer tales descubrimientos? A finales del siglo XIX, la histeria, enfermedad caracterizada entre otras cosas por la p\u00e9rdida repentina de funciones corporales, como el uso de las piernas, los brazos o la visi\u00f3n, ten\u00eda en jaque a los m\u00e9dicos m\u00e1s importantes de la \u00e9poca, ya que no exist\u00eda causa org\u00e1nica aparente que diera cuenta de tan extra\u00f1a sintomatolog\u00eda. Figuras como Charcot, Bernheim y Breuer, todos maestros de Freud, posibilitaron avances importantes en la comprensi\u00f3n de la patolog\u00eda; sin embargo, fue su alumno quien dio el paso definitivo al adjudicarle a la histeria una etiolog\u00eda relacionada con un conflicto sexual inconsciente. Por conflicto entendemos un \u201cchoque de fuerzas opuestas\u201d que se dan en los lugares m\u00e1s hondos de la psique.<\/p>\n<p>En los inicios del psicoan\u00e1lisis (y tambi\u00e9n en la actualidad, aunque con otros factores que se han a\u00f1adido), las fuerzas rectoras en este conflicto eran, por un lado, las mociones sexuales infantiles que quer\u00edan surgir a la conciencia y, por el otro, la necesidad de autoconservaci\u00f3n de dicha persona. Elisabeth von R., una de las pacientes que Freud menciona en los <em>Estudios sobre la histeria, <\/em>y quien ten\u00eda sentimientos amorosos por su cu\u00f1ado, comenz\u00f3 a sufrir de s\u00edntomas despu\u00e9s de tener un pensamiento que surgi\u00f3 y se desvaneci\u00f3 de su mente tan r\u00e1pido como un rel\u00e1mpago, al estar frente al lecho de su hermana reci\u00e9n fallecida: \u201cAhora \u00e9l est\u00e1 de nuevo libre y yo puedo convertirme en su mujer\u201d (Freud, 1895, p. 171)<em>.<\/em><\/p>\n<p>La sexualidad infantil se convirti\u00f3 en el eje rector de la personalidad adulta, y da como resultado los conflictos que todos conocemos, derivados de los celos, el deseo de exclusividad, de una posici\u00f3n de privilegio, la rivalidad con nuestros conocidos, etc. Todos estos conflictos los podemos ver en pr\u00e1cticamente todos los \u00e1mbitos de nuestra vida: una persona desencantada porque no es la favorita del jefe, o un adolescente que constantemente demerita a su profesor y rivaliza con \u00e9l, sustituto del padre como figura de autoridad.<\/p>\n<p>Con el avance en los descubrimientos freudianos, el conflicto ps\u00edquico se complejiz\u00f3, pues la lucha ya no era \u00fanicamente entre las llamadas pulsiones sexuales y las pulsiones de autoconservaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> En 1923, con la publicaci\u00f3n del importante art\u00edculo <em>El yo y el ello<\/em>, el conflicto se daba entre las tres instancias ps\u00edquicas propuestas: ello, yo y supery\u00f3. El yo se convirti\u00f3 en el responsable de mediar y lidiar con los impulsos nacidos en el ello y con la severidad cr\u00edtica del supery\u00f3, adem\u00e1s de las exigencias de la realidad externa. Las posibilidades del desarrollo en el conflicto entre persona y persona son muchas: por ejemplo, hay individuos que pueden faltar al trabajo sin ninguna preocupaci\u00f3n despu\u00e9s de irse de fiesta la noche anterior, y otros que, aunque se encuentren enfermos, acuden a sus labores porque la severidad de su supery\u00f3 les impone pensamientos y preocupaciones de que el jefe los va a despedir, que ser\u00e1n menos apreciados por sus compa\u00f1eros y que no pueden darse el lujo de faltar debido a cuestiones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Para complejizar m\u00e1s la situaci\u00f3n, tres a\u00f1os antes, en 1920, Freud hab\u00eda publicado su \u00faltima teor\u00eda pulsional con la que introdujo la pulsi\u00f3n de muerte; esa tendencia autodestructiva que tenemos todos los seres humanos y que se manifiesta m\u00e1s notoriamente en fen\u00f3menos como el masoquismo y la melancol\u00eda, entre muchos otros.<\/p>\n<p>Muchas fueron las aportaciones de Freud a la teor\u00eda del conflicto inconsciente y, sin embargo, esos eran apenas los comienzos del psicoan\u00e1lisis, que se ha enriquecido con otras propuestas, pero que mantienen las ideas principales del cuerpo freudiano.<\/p>\n<p><strong>El conflicto en la psicolog\u00eda del yo<\/strong><\/p>\n<p>Heinz Hartmann, psicoanalista nacido en Austria, pero nacionalizado estadunidense, parti\u00f3 de la teor\u00eda estructural de Freud (ello, yo, supery\u00f3) y de las aportaciones de Anna Freud para desarrollar una corriente llamada psicolog\u00eda del yo, proponiendo un \u00e1rea libre de conflictos a la que pertenecen ciertas funciones aut\u00f3nomas, pero que siempre se encuentran en riesgo de quedar inmersas en el conflicto ps\u00edquico y de ser afectadas.<\/p>\n<p>Recuerdo que el d\u00eda de la presentaci\u00f3n de mi tesis de <a href=\"http:\/\/centroeleia.edu.mx\/maestria-en-psicoanalisis\">maestr\u00eda<\/a>, por alguna raz\u00f3n, y sin darme cuenta, camin\u00e9 en una direcci\u00f3n completamente opuesta a la de Eleia, lugar en el que ser\u00eda mi examen, hasta que repentinamente me di cuenta de que estaba del lado equivocado del edificio y me re\u00ed al notar mi error. Mi orientaci\u00f3n y atenci\u00f3n, que generalmente funcionan bien, quedaron afectadas por el conflicto consciente e inconsciente derivado de presentar mi examen ante mis padres, mi director de tesis, colegas y sinodales.<\/p>\n<p>Todos conocemos a alguien que durante los ex\u00e1menes se bloquea completamente, o que, en el peor de los casos, no puede ni escribir debido a los nervios. En realidad, \u00bfqu\u00e9 nos representa un examen? El riesgo inconsciente de superar a los padres es una posibilidad; el miedo a decepcionarlos y perder su amor es otra; la manifestaci\u00f3n de un deseo exhibicionista y narcisista de sobresalir es una opci\u00f3n m\u00e1s. Las posibilidades son infinitas y es tarea del an\u00e1lisis identificarlas y trabajarlas.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda del yo propuso el concepto de alianza terap\u00e9utica (o alianza de trabajo), para diferenciar aquella parte de la personalidad que, durante el tratamiento, colabora con el analista en los empe\u00f1os anal\u00edticos, y que se opone a la parte de la personalidad caracterizada por el conflicto infantil con el terapeuta, el cual se manifiesta en la transferencia. Como lo menciona Horacio Etchegoyen, no es sencillo distinguir la alianza terap\u00e9utica del conflicto infantil, ya que una puede encubrir muy bien a la otra. Recuerdo que, durante mi tratamiento, siempre acud\u00eda a tiempo a mis sesiones, no faltaba y pagaba a tiempo, mostrando una actitud aparentemente colaboradora, cuando en realidad, y como fuimos descubriendo paulatinamente mi analista y yo, todo esto era para demostrarle a ella que yo pon\u00eda m\u00e1s esfuerzos que ella en el tratamiento y as\u00ed poder quejarme posteriormente como un ni\u00f1o que le reprocha a mam\u00e1 que no le da todo.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda del yo hizo importantes aportaciones tanto te\u00f3ricas como t\u00e9cnicas a la idea de conflicto, y, aunque es debatida y cuestionada por algunas escuelas, muchas de sus ideas son muy valiosas, a pesar de que se podr\u00eda afirmar que, en la actualidad, pr\u00e1cticamente nadie la utiliza en su forma original.<\/p>\n<p><strong>El conflicto entre el amor y el odio en la escuela de las relaciones objetales<\/strong><\/p>\n<p>Melanie Klein, una de las psicoanalistas m\u00e1s importantes hasta nuestros d\u00edas, parti\u00f3 de las ideas freudianas de pulsiones de vida y de muerte para crear una de las teor\u00edas m\u00e1s \u00fatiles y ricas, tanto cl\u00ednica como te\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o, desde que nace, tiene sentimientos muy intensos de hostilidad derivados de la pulsi\u00f3n de muerte, que, para sobrevivir, proyecta (pone fuera algo que es propio) en primer lugar en la madre, fuente de toda gratificaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de toda frustraci\u00f3n. Desde el inicio de la vida se genera el conflicto de ambivalencia mencionado por Freud en tantas ocasiones; esa dualidad amor-odio que todos tenemos hasta con nuestros seres m\u00e1s queridos. En la mente del peque\u00f1o, la madre queda autom\u00e1ticamente dividida en dos: una completamente buena, que todo lo da, y que el ni\u00f1o ama, y otra completamente mala, que todo lo quita, y que el beb\u00e9 odia y quiere destruir.<\/p>\n<p>El conflicto queda definido as\u00ed por estos deseos de conservar o aniquilar al objeto, y por las ansiedades generadas por estos sentimientos tan opuestos e intensos que coexisten en la mente de todos. \u00bfQui\u00e9n se salv\u00f3 alguna vez de quitarle los p\u00e9talos a una flor en el famoso juego \u201cme quiere\/no me quiere\u201d? En realidad, la pregunta inconsciente real que nos hacemos con esta din\u00e1mica es \u201c\u00bfla quiero\/no la quiero?\u201d<\/p>\n<p>Melanie Klein le prest\u00f3 especial importancia al conflicto entre la gratitud, ese sentimiento que promueve el crecimiento mental y profesional, y la envidia, el deseo de destruir todo lo bueno justamente porque es bondadoso y uno no lo tiene. Yago, el villano de Otelo, es la personificaci\u00f3n perfecta de la envidia en todo su esplendor.<\/p>\n<p>La analista austriaca, radicada en Londres, propuso la noci\u00f3n de un mundo interno mental poblado de objetos que representan a pap\u00e1, a mam\u00e1 y a los hermanos, y de cuya relaci\u00f3n y representaci\u00f3n interna dependen nuestras relaciones y conductas externas. Meltzer, uno de los autores poskleinianos m\u00e1s importantes, enriqueci\u00f3 esta visi\u00f3n del mundo interno para agregar al conflicto ps\u00edquico un personaje m\u00e1s, representante de la envidia constitucional del sujeto, y que todo lo quiere destruir: el <em>outsider.<\/em><\/p>\n<p><strong>La construcci\u00f3n de la subjetividad desde la teor\u00eda lacaniana<\/strong><\/p>\n<p>No puedo dejar de lado una de las propuestas m\u00e1s interesantes y complejas sobre el conflicto inconsciente, aportada por el gran analista franc\u00e9s Jacques Lacan. Partiendo de las ideas freudianas, de la ling\u00fc\u00edstica de Saussure y la antropolog\u00eda de Levi-Strauss, Lacan ide\u00f3 un cuerpo te\u00f3rico que concibe al inconsciente como un lenguaje regido por ciertas leyes, como la met\u00e1fora y la metonimia, temas que dejar\u00e9 de lado por no ser el motivo principal del presente texto.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Para la escuela lacaniana, el conflicto principal, por el cual debe pasar toda persona, es la constituci\u00f3n de su subjetividad. Al nacer, el infante tiene una representaci\u00f3n fragmentada de su cuerpo. Es la mirada de la madre la que posibilita la primera concepci\u00f3n unificada de su propia persona, estableciendo as\u00ed una etapa primordial en todo individuo, conocida como el \u201cestadio del espejo\u201d: \u201cLa mirada del otro me produce mi identidad por reflejo, a trav\u00e9s de \u00e9l se qui\u00e9n soy y en ese juego narcisista me constituyo desde afuera\u201d (Bleichmar y Leiberman, 1989, p. 172). En realidad, y como hacen \u00e9nfasis los fundadores de Eleia, la mirada debe ser entendida como una met\u00e1fora que nos habla de la constituci\u00f3n de la subjetividad a partir de lo que otros desean de nosotros. Por ejemplo, una persona que proviene de una familia dedicada enteramente a la medicina carga con el peso inconsciente de pertenecer a esa rama como todos los dem\u00e1s y tiene la decisi\u00f3n, tambi\u00e9n inconsciente, de cumplir ese deseo, de reflejar esa mirada, o de forjar una subjetividad propia que le permita dedicarse a otra profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>En realidad, el estadio del espejo es s\u00f3lo el comienzo del conflicto de la formaci\u00f3n subjetiva; el sujeto tiene como tarea quedar inmerso en el mundo de la palabra, de lo simb\u00f3lico, atravesando por el complejo de Edipo que se conforma en tres tiempos, y cuyas vicisitudes y desviaciones dan como resultado la entrada al mundo de las perversiones y la psicosis.<\/p>\n<p>La teor\u00eda lacaniana dio lugar a otras teor\u00edas ricas tanto cl\u00ednica como conceptualmente. Algunos autores decidieron continuar con su teor\u00eda sin modificarla; otros tuvieron importantes rupturas con \u00e9l, lo que dio lugar al movimiento que conocemos como psicoan\u00e1lisis franc\u00e9s contempor\u00e1neo, del cual Andr\u00e9 Green es uno de sus principales expositores.<\/p>\n<p>Green comenz\u00f3 como uno de los disc\u00edpulos m\u00e1s importantes de Lacan, pero se fue decepcionando paulatinamente debido a que, seg\u00fan sus afirmaciones, su maestro hab\u00eda ca\u00eddo en la rigidez, el autoritarismo y la poca capacidad de aceptar ideas distintas a las suyas que tanto hab\u00eda criticado en el psicoan\u00e1lisis de la \u00e9poca. Retomando ideas de Freud, Klein, Bion y Winnicott, Green hizo importantes aportaciones al psicoan\u00e1lisis con conceptos como el de la madre muerta; aquel personaje que, a\u00fan en vida, pierde s\u00fabitamente el inter\u00e9s por su hijo debido a una fuerte depresi\u00f3n, dejando en el infante una profunda huella e identificaci\u00f3n con un ser \u201cmuerto\u201d, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>El gran analista franc\u00e9s aport\u00f3 conceptos como el trabajo de lo negativo, las psicosis blancas, y acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cno neur\u00f3tico\u201d para referirse a pacientes que tienen estructuras de personalidad muy endebles, como los pacientes fronterizos, que estudi\u00f3 a profundidad.<\/p>\n<p>Otro autor franc\u00e9s de gran importancia es Jean Laplanche, quien, adem\u00e1s de escribir el famoso diccionario de psicoan\u00e1lisis, junto con Jean-Bertrand Pontalis, estudi\u00f3, cuestion\u00f3 y reformul\u00f3 varios conceptos freudianos, para aportarnos teor\u00edas como la de la seducci\u00f3n materna. Se trata de un proceso que promueve que la sexualidad de la madre sea introducida en el inconsciente del ni\u00f1o, con lo cual se crea el yo del infante y el inconciente reprimido por medio de mensajes que este \u00faltimo no puede descifrar en un inicio, mensajes que son, a la vez, enigm\u00e1ticos y necesarios para el nacimiento de la psique.<\/p>\n<p>Asimismo, Laplanche estudi\u00f3 a profundidad los conceptos de angustia y represi\u00f3n, se volvi\u00f3 un erudito en la obra freudiana e hizo una importante traducci\u00f3n de dicha obra al franc\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Algunas otras aportaciones y conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Es imposible resumir en este breve art\u00edculo todas las nociones de conflicto ps\u00edquico para el psicoan\u00e1lisis; sin embargo, un par de nociones que vale la pena mencionar son, en primer lugar, aquellas de Bion, analista poskleiniano que, adem\u00e1s de los conflictos se\u00f1alados anteriormente, agreg\u00f3 con su teor\u00eda del pensamiento un dilema fundamental con el que se encuentra todo ser humano: el de pensar o no pensar. Conceptos como el de ataque al v\u00ednculo, que destruye toda capacidad de pensamiento, han permitido analizar otra clase de conflictos que se presentan en pacientes especialmente graves (aunque, en realidad, todos solemos hacerlo en menor medida). Tambi\u00e9n el conflicto entre tolerar la frustraci\u00f3n o hacer una evacuaci\u00f3n inmediata por medio de mecanismos defensivos como la identificaci\u00f3n proyectiva abri\u00f3 la puerta a propuestas de trabajo y de interpretaci\u00f3n que hoy en d\u00eda son muy \u00fatiles.<\/p>\n<p>Meltzer, por su parte, hizo otras aportaciones a la noci\u00f3n de conflicto con la cuesti\u00f3n est\u00e9tica: c\u00f3mo reaccionamos todos ante la belleza de nuestra madre, y del mundo que nos rodea. \u00bfSomos capaces de tolerarla? \u00bfO llevamos a cabo mecanismos que nos protegen de tal impacto est\u00e9tico tan dif\u00edcil de comprender?<\/p>\n<p>Para concluir, quiero se\u00f1alar que, en realidad, ninguna de las propuestas de conflicto sustituye a las anteriores, sino que es un ladrillo m\u00e1s en el gran edificio del psicoan\u00e1lisis, mismo que sigue en construcci\u00f3n. Hay teor\u00edas m\u00e1s cuestionadas que otras, pero, en general, y como lo mencionan los doctores Celia Leiberman y Norberto Bleichmar, podemos llamar psicoan\u00e1lisis a las escuelas que toman como punto de partida el tr\u00edpode b\u00e1sico: sexualidad infantil, an\u00e1lisis de la transferencia e inconsciente.<\/p>\n<p>Todas las propuestas mencionadas arriba se basan en estos tres aspectos, y hay muchas m\u00e1s que tambi\u00e9n lo hacen y que aportan un granito de arena a esta disciplina tan interesante que es el psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bleichmar, N., y Leiberman, C. (1989). <em>El psicoan\u00e1lisis despu\u00e9s de Freud. <\/em>M\u00e9xico: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Freud, S. (1895). Estudios sobre la histeria. En <em>Sigmund Freud: Obras completas, II. <\/em>Buenos Aires: Amorrortu, 2008.<\/p>\n<p>Klein, M. (1937). Amor, culpa y reparaci\u00f3n. En <em>Amor, culpa y reparaci\u00f3n. Obras completas de Melanie Klein, 1. <\/em>M\u00e9xico: Paid\u00f3s, 2009.<\/p>\n<p>Lacan, J. (1949). El estadio del espejo como formador de la funci\u00f3n del yo. En <em>Jaques Lacan: Escritos. <\/em>M\u00e9xico: Siglo XXI, 2009.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Llamamos pulsi\u00f3n a un empuje o fuerza constante que surge en la persona como resultado de un proceso org\u00e1nico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Si el lector desea profundizar en el tema, puede acudir al excelente texto <em>El psicoan\u00e1lisis despu\u00e9s de Freud <\/em>(Bleichmar y Leiberman, 1989).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Guillermo Nieto Delgadillo Si pudi\u00e9ramos jerarquizar la importancia de los descubrimientos de Sigmund Freud (tarea imposible e innecesaria, a mi parecer), muy probablemente le otorgar\u00edamos al descubrimiento y la sistematizaci\u00f3n del inconsciente el lugar privilegiado. El creador del psicoan\u00e1lisis fue capaz de vislumbrar los estratos m\u00e1s profundos de la mente humana y de desarrollar un m\u00e9todo para explorarlo. \u00bfQu\u00e9 fue lo que llev\u00f3 al genio austriaco a hacer tales descubrimientos? 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